Arturo Pérez-Reverte, novelista español y académico de la RAE: «Cuando hay literatura en un reportaje suele haber mal periodismo, y cuando hay periodismo en una novela suele haber mala literatura»

En una conversación con la periodista María José Solano, publicada en agosto de 2026, Arturo Pérez-Reverte repasó su etapa como reportero de guerra. El motivo fue Enviado especial (Alfaguara, 2026), una selección de sus crónicas de guerra que el escritor considera más fiel que una «autobiografía deliberada».
Solano pasó casi un año con ese material, ya que leyó las crónicas y reconstruyó el recorrido del reportero desde los periódicos antiguos.
¿Por qué Arturo Pérez-Reverte separa la literatura del periodismo?
Solano le señaló a Arturo Pérez-Reverte que en esas crónicas se percibía un estilo propio muy reconocible. Pérez-Reverte atribuyó esa marca a su formación literaria, que influyó tanto en la sintaxis de sus textos como en su forma de mirar los conflictos.
«Yo llegué al periodismo con muchos libros leídos», respondió el escritor. Sin embargo, marcó un límite claro entre los dos oficios. «Siempre digo que cuando hay literatura en un reportaje suele haber mal periodismo», sostuvo, y añadió que «cuando hay periodismo en una novela suele haber mala literatura».
Para el escritor, los libros funcionaban como una referencia en el terreno. Le ayudaban a «ordenar narrativamente el caos» que encontraba en cada guerra, y proyectaba sobre lo que veía las lecturas que llevaba consigo. «Había leído mucho para mi edad», recordó.
Según contó a la revista Ethic, en su mochila viajaban autores clásicos como Plutarco, Jenofonte y Tito Livio, junto a novelistas como Stendhal y Thomas Mann.
«La montaña mágica viajó conmigo media vida», afirmó el escritor, que también citó entre sus referentes a los reporteros franceses y a la revista Paris Match.
La ética del reportero de guerra, según Pérez-Reverte
«No había ética», respondió Pérez-Reverte al recordar los criterios con los que trabajaba un reportero de guerra en aquellos años. «Cada periodista fabrica su propia ética», añadió. En su caso, aprendió a «intervenir ligeramente en el hecho para obtener algo distinto», aunque siempre sin falsear lo ocurrido.
Con el tiempo, el cansancio empezó a asomar en sus crónicas de los años ochenta, donde ya se intuía al futuro novelista. Tras dos décadas en zonas de conflicto, comprendió que el mundo seguía igual.
Su recorrido empezó en la guerra de Chipre de 1974, que considera su bautismo como reportero, y siguió en el Sáhara, su escuela. Después llegaron el Líbano, Eritrea y Sarajevo, ya en su etapa final.
«Eritrea fue el límite. Sarajevo, la despedida», afirmó sobre esos dos destinos. Para entonces, Pérez-Reverte ya escribía novelas y podía elegir adónde ir. Hoy se define como «un apátrida europeo» y considera el Mediterráneo su única patria verdadera.
¿Quién es Arturo Pérez-Reverte?
Arturo Pérez-Reverte nació en Cartagena en noviembre de 1951. Según la Universidad Politécnica de Cartagena, trabajó durante 21 años (entre 1973 y 1994) como reportero de prensa, radio y televisión. A su vez, pasó doce años en el diario Pueblo y nueve en los servicios informativos de Televisión Española.
En ese tiempo cubrió conflictos en Chipre, Líbano, Eritrea, Malvinas, El Salvador, Nicaragua y Angola, entre otros. Sus últimas coberturas fueron la guerra del Golfo (1990-1991), la guerra de Croacia (1991) y la guerra de Bosnia (1992-1994).
Su primera novela, El húsar, salió en 1986. Le siguieron títulos como El maestro de esgrima, La tabla de Flandes, El club Dumas y La reina del sur.