Reflexión

Miguel de la Quadra-Salcedo, reportero de guerra y aventurero navarro: «Considero que nunca he trabajado»

Miguel de la Quadra-Salcedo visita el stand de Castilla-La Mancha en FITUR. Foto: Gobierno de Castilla-La Mancha, CC BY-SA 2.0, vía Wikimedia Commons
Miguel de la Quadra-Salcedo visita el stand de Castilla-La Mancha en FITUR. Foto: Gobierno de Castilla-La Mancha, CC BY-SA 2.0, vía Wikimedia Commons
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Miguel de la Quadra-Salcedo fue un reportero de guerra, atleta olímpico, explorador y divulgador cultural español. Su figura estuvo ligada a RTVE durante décadas, desde donde cubrió conflictos como Vietnam y dirigió la Ruta Quetzal, el proyecto educativo iberoamericano que lo acompañó hasta su fallecimiento, en 2016.

En varias entrevistas a lo largo de su carrera, describió su forma de entender la profesión con la misma idea: «No usaba ni reloj ni calendario. Fui nómada de pequeño y seguí siéndolo. Es una filosofía de vida y no una profesión. Considero que nunca he trabajado».

¿Quién fue Miguel de la Quadra-Salcedo, el reportero que nunca consideró haber trabajado?

Antes de ser periodista, Quadra-Salcedo fue un deportista de élite. Ese bagaje físico lo acompañó siempre. Para él, la misma disciplina que lo formó como atleta fue la que lo sostuvo en las zonas de conflicto.

«El deporte ha sido mis alforjas. Llevar ese espíritu de sacrificio, ese afán de superación, y esa lucha contra ti mismo, esa fue la herencia del deporte», señaló.

Prefería llamarse a sí mismo «enviado especial» antes que corresponsal de guerra. Desde ese rol, destacó siempre la curiosidad como el ingrediente esencial del oficio: «El reportero no nace, se hace. Se hace a base de curiosidad, de querer saber qué hay detrás de esa montaña o qué ocurre en ese país que está en guerra», contó también en su última entrevista para TVE, recopilada por el portal Lecturas.

¿Por qué Miguel de la Quadra-Salcedo consideraba que nunca trabajó en toda su vida?

La frase no es una manera de restar mérito a su carrera. Para De la Quadra-Salcedo, trabajar implicaba algo impuesto, ajeno a la propia voluntad. Su actividad, para él, era otra cosa. Según sus propias palabras, «siempre iba buscando algo, vivir la vida de Melville cazando ballenas o vivir la vida de los botánicos. Siempre he ido detrás de las sendas, de las rutas que ha marcado alguien».

Esa disposición la llevaba consigo desde pequeño. Creció sin apego al horario ni al calendario, y la profesión fue, en ese sentido, la continuación de una forma de ser que existía mucho antes de que en el futuro alguien le pagara por ello.

Vietnam, el miedo y la cara más dura de una vocación

Cubrir Vietnam no fue una excepción a esa filosofía de vida. «Vietnam fue una escuela de vida y de muerte. Estar allí te hacía valorar lo que teníamos aquí. Yo no iba a buscar la noticia, sino el rostro humano de la tragedia», explicó el navarro. Esa diferencia entre la noticia y el rostro humano define su enfoque, ya que no era corresponsal de datos, sino de una experiencia vivida.

Reconoció también que el miedo fue una constante, y que aceptarlo era parte del trabajo: «El miedo es una herramienta de supervivencia. El que dice que no tiene miedo es un loco o miente», mencionó.

Décadas después de Vietnam, seguía escuchando de noche el sonido de las bombas. En su última entrevista para TVE, inédita hasta el momento de su muerte en 2016, hablaba de la Ruta Quetzal y proyectaba su continuación hasta el sexto centenario del descubrimiento de América, en 2092. Para alguien como Miguel de la Quadra-Salcedo, estas actividades no formaban parte de la lógica del trabajo. Lo suyo era una vocación.

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