Sánchez comprometió fondos para trasvases y trenes en Marruecos meses antes de la invasión de Ceuta
La declaración comprometía a España a financiar material rodante para trenes marroquíes pese a los problemas de los españoles
La invasión de Ceuta por ilegales procedentes de Marruecos se ha producido sólo siete meses después de aquella declaración

El Gobierno del socialista Pedro Sánchez se comprometió, en diciembre de 2025, sólo siete meses antes de la invasión de Ceuta por miles de inmigrantes ilegales procedentes de Marruecos, a financiar trasvases y desaladoras en el país africano, competidor directo de los agricultores y productos españoles. Un acuerdo que quedó plasmado en la declaración conjunta rubricada por ambos países el pasado 4 de diciembre. Ese acuerdo se produjo cuando, en paralelo, y mientras satisfacía las exigencias del Gobierno marroquí, el Ejecutivo de Sánchez recortaba algunas de estas infraestructuras en España. Además, y según el mismo acuerdo, el Gobierno de Pedro Sánchez se comprometió con el de Marruecos a financiar material rodante para los trenes de Marruecos mientras lo «recortaba» en España y, especialmente, en Valencia.
En el caso de los trenes, el compromiso del Gobierno de Sánchez con Marruecos se produjo sólo tres meses después de que Óscar Puente, ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, reconociera que en los tres próximos años se iban a producir más incidencias en la red ferroviaria española, después de un verano en el que las averías y los retrasos habían sido una constante. Puente anticipó que habría más problemas porque hay trenes «en sus últimos años de vida» y que los nuevos «algún problema darán».
Entre las infraestructuras españolas que salían perjudicadas de aquel acuerdo, la más agraviada por esa declaración conjunta entre el Gobierno de Pedro Sánchez y el de Marruecos ha sido el trasvase Tajo-Segura, la que debe abastecer a la conocida como la huerta de Europa. El Tajo-Segura acumula más de una veintena de recortes con Sánchez como presidente. El compromiso con Marruecos, cuyo sector agrícola es competidor directo del español, quedó plasmado en la que se conoce como declaración conjunta establecida entre ambos países el 4 de diciembre del pasado año 2025, en la que hay una mención expresa a las «transferencias entre cuencas».
En concreto, se dice expresamente que «los dos países procurarán utilizar los instrumentos financieros de España para respaldar proyectos de interés prioritario para ambas partes que serán ejecutados por el Gobierno marroquí». Y agrega que «en particular, en materia de infraestructuras, energías renovables, infraestructuras hidráulicas estructuradoras». Y dentro de ellas: «desalinización, transferencias entre cuencas» y reutilización de aguas residuales.
Aquella declaración conjunta entre ambos países levantó ampollas en España. Y, sobre todo, en los sectores y autonomías más afectadas. Sobre todo, la Comunidad Valenciana y la Región de Murcia. Porque en materia de agua impulsaba a un país que es competidor directo de España, mientras generaba un paulatino debilitamiento en España.
En concreto, la declaración conjunta de la XIII Reunión de Alto Nivel entre ambos países, rubricada como se ha dicho en diciembre de 2025, recoge expresamente que España utilizará instrumentos financieros para respaldar proyectos marroquíes en infraestructuras hidráulicas estructuradoras. Es decir, en desalinización, transferencias entre cuencas o reutilización de aguas residuales. Los elementos básicos para impulsar cualquier agricultura.
Ese punto constituyó un completo escándalo cuando fue conocido en España. Y, especialmente, en la Comunidad Valenciana, donde a la huerta de la Vega Baja del Segura se la considera el granero de Europa. Porque los recortes en el trasvase Tajo-Segura ponen en peligro nada menos que 1.700 puestos de trabajo, entre otras cuestiones.
De aquella misma declaración conjunta se desprendía también la financiación, por parte del Gobierno de España, de material rodante para los trenes de Marruecos mientras en España y, más concretamente, en la Comunidad Valenciana, «lo recorta», como en su día denunció el conseller portavoz, Miguel Barrachina.
La declaración establecía que «España y Marruecos se congratulan de la excelente cooperación económica y financiera existente entre los dos países, que ha contribuido a la ejecución de importantes proyectos de inversión pública, entre los que destacan los proyectos de construcción de la desalinizadora de Casablanca y el proyecto para la adquisición de material rodante de CAF por la Office National des Chemins de fer (Oficina Nacional Ferroviaria de Marruecos)».
Se daba en paralelo la circunstancia de que el Gobierno de Pedro Sánchez sólo había ejecutado a fecha de marzo de este año 2026, por ejemplo, el 43,9% del Plan de Cercanías valenciano 2017-2025 desde que Sánchez es presidente. Algunas obras clave ni siquiera habían ni han comenzado.