Qué significa el proverbio indio: «Quien planta un árbol sabiendo que nunca se sentará bajo su sombra ha empezado a entender la vida»
Uno de los principales mensajes que deja también es actuar con una visión a largo plazo
La frase de Don Quijote (1605) sobre las relaciones amorosas: "Cuando se mira en la hermosura del alma, y no en la del cuerpo, nace el amor"
Bruce Springsteen, músico de rock (76 años), sobre la arquitectura española: "Al ver la Sagrada Familia sentí lo mismo que al ver a Elvis Presley"
La cita de Sun Tzu, filósofo chino, que sigue inspirando: "Aparenta ser débil cuando seas fuerte, y fuerte cuando seas débil"

Vivimos en una época de la historia donde buscamos resultados de manera inmediata. Sin embargo, hay quienes prefieren hacer acciones cuyo valor no resida en la recompensa que ofrecen a quienes la realizan, sino que prefieren el bien que dejan a otras personas para el futuro. Un proverbio indio habla de esta reflexión: «Quien planta un árbol sabiendo que nunca se sentará bajo su sombra ha empezado a entender la vida».
Su significado, por simple que pueda parecer, va más allá de plantar un árbol. El propio árbol representa cualquier acción que requiere tiempo para dar frutos, mientras que la sombra simboliza los beneficios que disfrutarán quienes vengan después. Por tanto, la frase nos indica que hay que hacer el bien sin esperar una recompensa inmediata.
Uno de los principales mensajes que deja también es actuar con una visión a largo plazo. El hecho de plantar un árbol requiere de paciencia, que en muchos casos, hay que esperar muchos años antes de que alcance el tamaño suficiente para ofrecer sombra o frutos. Este proverbio también se puede aplicar a la vida. Educar a un hijo, transmitir conocimientos, proteger el medio ambiente o impulsar un proyecto son acciones cuyos resultados pueden tardar años en apreciarse, pero que son buenos para la comunidad (fomentar la responsabilidad).

Generosidad en tiempos de la inmediatez
En una sociedad donde el reconocimiento suele ser inmediato gracias a las redes sociales, este proverbio nos propone una idea distinta y que parece imposible hoy en día: ayudar sin esperar nada a cambio. Muchas personas hacen pequeños gestos cotidianos que mejoran la vida de todos sin esperar nada a cambio y es ahí donde reside el verdadero valor de las personas.
El proverbio también nos invita a reflexionar sobre la importancia del legado. Aunque muchas veces se asocia al éxito profesional o a bienes materiales, su huella es más profunda. Una persona que sea solidaria puede cambiar el rumbo de alguien con un simple gesto de apoyo en el momento adecuado. Por tanto, en una sociedad donde la rapidez impera, es importante recordar que algunas de las decisiones más valiosas son aquellas cuyos beneficios no veremos nosotros mismos.