Oro

Descubren 300 toneladas de oro a 2.000 metros bajo tierra: el yacimiento está valorado en más de 62.000 millones de euros

toneladas de oro
Blanca Espada

El oro es sin duda el más preciado de los metales nobles y de hecho, sigue siendo una de las inversiones más fiables y recomendadas. Pero siempre que se habla de él se hace en ese contexto, el de las inversiones, y no tanto en el descubrimiento de nuevos yacimientos. Sin embargo, parece que en China y en concreto en Hunan sí que se ha vuelto a encontrar oro, lo que ha provocado que muchos lo consideren casi un hito.

Ha sido en el yacimiento de Wangu donde a unos 2.000 metros de profundidad, varias perforaciones recientes han permitido identificar un sistema de vetas que hasta ahora no estaba bien delimitado. Las primeras estimaciones apuntan a unas 300 toneladas de oro solo en esa franja, es decir, suficiente para que el sector se fije. Y también para que empiecen a circular cifras ya que se habla de más de 62.000 millones de euros en valor teórico. Una referencia, eso sí, porque aún queda mucho por delante antes de saber qué parte de ese oro puede explotarse realmente.

Descubren 300 toneladas de oro a 2000 metros bajo tierra

El punto exacto es Pingjiang, dentro de la provincia de Hunan. No es un territorio nuevo para la minería, pero lo que cambia ahora es la profundidad a la que se está trabajando y el detalle de los datos. Los equipos han identificado más de 40 vetas que no se concentran en un único punto, sino que están repartidas en distintas capas del subsuelo. Eso complica la extracción, pero también abre la puerta a que el sistema sea más grande de lo que parece en un primer momento. De hecho, el interés no está sólo en lo que ya se ha medido, sino en lo que podría haber más abajo.

Cómo se llega a una cifra como 300 toneladas

Se ha hablado de un hallazgo de unas 300 toneladas de oro, pero por el momento no se ha extraído así que no se ha podido pesar todavía. Sin embargo, se ha llegado a esa cifra a partir de modelos geológicos. Y para ello se perfora, se analizan muestras y se mide la concentración en distintos puntos. Con esos datos, se construye una imagen en tres dimensiones del yacimiento. Y en algunas de las muestras más profundas se han detectado niveles de hasta 138 gramos por tonelada de roca, lo que en el sector se considera una concentración alta.

Lo que todavía no se sabe

Las 300 toneladas corresponden a lo que se ha podido estudiar hasta unos 2.000 metros. Pero el propio diseño del yacimiento sugiere que no termina ahí. Hay proyecciones que apuntan a que podría superar las 1.000 toneladas si las vetas continúan en profundidad, algo que todavía está por confirmar. Y ahí es donde está la gran incógnita. Porque una cosa es lo que indican los modelos y otra lo que se confirma con nuevas perforaciones.

62.000 millones, una cifra que hay que poner en contexto

Los más de 62.000 millones de euros salen de una estimación inicial de unos 600.000 millones de yuanes. Pero eso no significa que ese dinero exista como tal. Es una forma de traducir cuánto valdría el oro si estuviera ya extraído y vendido al precio actual del mercado. En la práctica, hay que descontar costes que no son menores. Perforar a esa profundidad, construir infraestructuras, transportar el material o gestionar el impacto ambiental son factores que pesan mucho en la rentabilidad final. Y es que extraer el oro es ahora la clave, más incluso que encontrarlo

Trabajar a 2.000 metros implica enfrentarse a temperaturas más altas, presión de la roca y necesidades constantes de ventilación y drenaje. Todo eso encarece el proceso. Por eso, este tipo de proyectos no se ponen en marcha de un día para otro. El paso desde el descubrimiento hasta la producción puede alargarse entre 10 y 20 años.

Por qué el oro aparece así

No hay una gran cavidad llena de metal. Lo que hay son vetas, que se forman cuando fluidos calientes circulan por fracturas en la roca y depositan minerales. Es un proceso que puede repetirse varias veces a lo largo del tiempo. De ahí que el oro aparezca en distintas capas y no concentrado en un único punto. En Wangu, ese patrón se repite. Y es precisamente lo que hace que el yacimiento sea interesante, pero también más complejo de explotar.

Un proyecto que sigue abierto

A día de hoy, el yacimiento sigue en fase de estudio por lo que habrán más perforaciones, más datos y probablemente ajustes en las estimaciones actuales. Lo que sí está claro es que este tipo de hallazgos marcan una tendencia. La exploración minera se está moviendo hacia zonas cada vez más profundas, donde hasta hace no tanto era difícil trabajar. Y Wangu encaja en ese cambio. No tanto por lo que ya se sabe, sino por todo lo que todavía está por confirmar.

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