Esta es la cifra que debes ganar al año para permitirte unas vacaciones de 3.000 euros, según un experto en ahorro
Si tu sueldo ronda los 30.000 euros anuales ya podrías permitirte unas vacaciones de 3.000 euros
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Agosto ya está en marcha y seguro que muchos ya estarán ahora mismo en la playa, o también habrá quien acabe de volver o en el caso contrario, habrá quienes no tengan la posibilidad de ir a ningún lado. Y es que en medio de todo eso, hay una realidad que se repite cada verano, que tiene que ver con viajes que se pagan sin tener claro si realmente se pueden asumir.
El tema de viajar ha cambiado tanto y ahora se le da tanta prioridad, que nadie quiere perderse la experiencia de hacer un viaje, o más, al año especialmente en verano. Pero los expertos hace tiempo que advierten de ello, y más cuando muchos no dudan e incluso piden préstamos para poder volar a destinos soñados, si tener en cuenta que el gasto no es sólo el billete de avión, también lo son los hoteles, los restaurantes, las salidas que se hagan, etc…Todo suma y al volver a casa nos damos cuenta de todo el gasto y en muchos casos que vamos a tener que estar pagando ese viaje durante meses. Es por ello que surge la idea de la que también hablan cada vez más expertos que tiene que ver con el ahorro, ya que las vacaciones no tendrían que ser un gasto puntual, sino formar parte del presupuesto anual. Y, si no encajan ahí, el problema no es el viaje, es cómo se ha planteado desde el principio.
Cuánto hay que ganar para unas vacaciones de 3.000 euros
Según explica José Luis Díaz, inversor y experto en ahorro, el punto de partida no es el precio del viaje, sino el sueldo anual. Su referencia es bastante clara y es que para alguien que gana unos 30.000 euros al año, destinar entre 1.500 y 3.000 euros a vacaciones entra dentro de lo razonable. Es decir, hablamos de entre un 5% y un 10% de los ingresos.
A partir de ahí, la lógica es sencilla ya que si el viaje supera ese porcentaje, probablemente no encaja con la situación financiera. Y si encaja, debería poder pagarse sin recurrir a deuda. No es una cifra cerrada para todo el mundo, pero sí sirve como guía. Quien gana más puede ampliar ese margen y quien gana menos, tendrá que ajustarlo. Y ahí es donde muchas veces se comete el error de intentar mantener el mismo tipo de viaje sin adaptar el presupuesto.
El error más habitual es pagar el viaje después
El problema empieza cuando ese dinero no está ahorrado antes de viajar. Según el experto, una de las prácticas más comunes en España es financiar las vacaciones. De hecho, tres de cada diez personas recurren a préstamos personales para cubrir ese gasto con una deuda media que ronda los 6.000 euros y su devolución puede alargarse entre 12 y 18 meses. Es decir, un viaje de unos días se termina pagando durante más de un año.
Ahí es donde el gasto deja de ser puntual y pasa a convertirse en un problema. Porque cada cuota resta margen para el resto de gastos del día a día: alquiler, comida, transporte o cualquier imprevisto. Además, se da una situación bastante habitual y es que cuando llega el siguiente verano, muchas personas siguen pagando el viaje anterior. Es decir, se encadenan gastos sin haber cerrado el anterior.
Cómo organizar el dinero sin complicarse
La clave, según Díaz, está en cambiar el orden. No se trata de viajar y luego ver cómo se paga, sino de hacerlo al revés. La recomendación entonces es reservar una parte del sueldo todos los meses. Igual que se paga un seguro o cualquier otro gasto fijo. Así, cuando llega el momento del viaje, el dinero ya está ahí. De hecho el experto propone automatizar ese ahorro y en cuanto entra la nómina, transferir entre un 10% y un 15% a una cuenta separada. Una cuenta que no se toque para el día a día. De esa forma, el presupuesto de vacaciones se construye poco a poco y sin depender de lo que sobre a final de mes. Además, evita la tentación de gastar ese dinero en otros caprichos.
Cuidado con «tirar» de otros ahorros
Otra práctica bastante común es usar dinero que estaba guardado para otra cosa. Por ejemplo, el fondo para imprevistos o ahorros destinados a una compra futura. A corto plazo puede parecer una solución. Pero, según el experto, es una trampa ya que ese dinero desaparece y luego cuesta recuperarlo, sobre todo si aparecen nuevos gastos antes de haberlo repuesto.
El problema es que da la sensación de que el viaje se ha pagado sin deuda, cuando en realidad se ha descuadrado el resto de la economía personal. Y eso suele notarse meses después. Por eso, la recomendación es clara: si no está dentro del presupuesto de vacaciones, no debería utilizarse. Cada ahorro tiene su función y mezclarlo suele acabar generando más problemas.
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