Psicología

Victor Küppers (56 años), experto en psicología y actitud positiva: «La alegría es la postura más inteligente»

Charla, conferencia, positivismo
Recreación de un conferenciante hablando con entusiasmo ante un auditorio lleno durante una charla sobre actitud.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Un atasco a primera hora, un correo del jefe o una discusión por los platos sin fregar pueden torcer cualquier día de la semana, y es que el mal humor suele llegar por detalles pequeños que se repiten casi a diario.

Sin embargo, el conferenciante Victor Küppers cree que la respuesta a esos momentos está en manos de cada uno. En una entrevista publicada en octubre de 2026 lo resumió en una frase, «la alegría es la postura más inteligente».

Qué quiere decir Victor Küppers con la alegría como postura inteligente

Para Küppers, la alegría no depende de la suerte ni de que todo salga bien. Es una decisión, una forma de responder a lo que pasa, y por eso la plantea como una actitud que se entrena igual que un hábito.

Su idea más conocida es una fórmula que repite en sus conferencias. El valor de una persona es la suma de sus conocimientos y sus habilidades, multiplicada por su actitud, V = (C + H) × A. Los dos primeros factores suman, pero la actitud multiplica, así que un buen profesional con mala actitud pierde buena parte de lo que sabe hacer.

La inteligencia de la alegría, según ese razonamiento, es práctica. Enfadarse por un atasco no lo acorta, y quejarse de un problema no lo resuelve, pero sí consume la energía que haría falta para afrontarlo.

Así puede influir la alegría en un correo tenso, un atasco o en casa

En el trabajo, el momento más habitual es el de un correo brusco que llega a media mañana. La reacción instintiva es contestar en el mismo tono. Una alternativa sencilla consiste en apartar las manos del teclado, respirar hondo tres veces y responder sólo después.

En el coche, un atasco de veinte minutos puede convertirse en tiempo útil. Quien reserva un pódcast o un audiolibro para esos ratos deja de vivirlos como tiempo perdido y empieza a asociarlos con algo que realmente le apetece.

En casa, el cambio de chip es igual de importante, o más, que cómo haya ido la jornada. Antes de abrir la puerta, unos segundos de pausa con la mano en el pomo ayudan a dejar fuera el cansancio y a no descargarlo en la pareja o en los hijos al ver el desorden o el jaleo que a  veces nos encontramos tras la puerta.

Con la salud ocurre algo parecido. Quien recibe un resultado médico que le preocupa puede pasar el día dándole vueltas o simplemente pedir cita, preguntar y centrarse en el siguiente paso.

Ninguno de estos gestos elimina el problema, pero sí que cambian la respuesta, que es justo lo que Küppers propone entrenar.

Cuál es el impacto de la alegría y el optimismo en la salud

Un metaanálisis publicado en 2019 en JAMA Network Open, con 15 estudios y 229.391 participantes, concluyó que las personas más optimistas tenían un 35% menos de riesgo de sufrir infartos, ictus o muerte cardíaca que las más pesimistas.

El trabajo, dirigido por el cardiólogo Alan Rozanski, de la Escuela de Medicina Icahn del Hospital Mount Sinai de Nueva York, también encontró una mortalidad más baja por cualquier causa. Cuanto mayor era el optimismo, menor era el riesgo.

La ciencia matiza el entusiasmo. El estudio muestra una relación, no una causa directa, y Rozanski cree que parte del efecto se explica porque los optimistas suelen tener mejores hábitos de salud.

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