Balnearios

El paraíso para el invierno: este pueblo tiene aguas termales que alcanzan temperaturas de 74º

Caldes de Montbui combina ese legado milenario con una oferta turística, cultural y de bienestar

La relación de Caldes de Montbui con las aguas termales se remonta a la época romana

Las aguas termales de Caldes de Montbui son ricas en cloruros, sodio y sulfatos,

El paraíso para el invierno: este pueblo tiene aguas termales que alcanzan temperaturas de 74º

Contra el frío nada mejor que ir a este pueblo con aguas termales que llegan a temperaturas de 74º. Hablamos de Caldes de Montbui, uno de esos lugares donde el paso del tiempo se percibe de una manera distinta. Situada a pocos kilómetros de Barcelona, esta localidad del Vallès Oriental ha construido su identidad alrededor del agua caliente que brota de su subsuelo desde hace miles de años. Las aguas termales han marcado su historia, su urbanismo y su vida cotidiana, convirtiéndola en un destino singular dentro del mapa termal europeo.

Pasear por sus calles es encontrarse con fuentes humeantes, vestigios romanos y una tradición que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos sin perder su esencia. Hoy, Caldes de Montbui combina ese legado milenario con una oferta turística, cultural y de bienestar que atrae tanto a visitantes ocasionales como a quienes buscan tratamientos termales con base científica. Además, sus aguas termales han sido objeto de estudio por universidades y centros de investigación, que han analizado sus propiedades mineromedicinales y su impacto en la salud. Esta combinación de historia, ciencia y experiencia sensorial explica por qué Caldes de Montbui sigue siendo, siglo tras siglo, un referente del termalismo en Cataluña y en el sur de Europa.

Caldes de Montbui y un origen ligado al agua desde la antigüedad

La relación de Caldes de Montbui con las aguas termales se remonta a la época romana. Bajo el nombre de Aquae Calidae, el asentamiento ya era conocido por sus manantiales de agua caliente, que alcanzan temperaturas de hasta 74 grados, una de las más altas de Europa.

Los romanos construyeron un complejo termal del que aún se conservan restos significativos, como las termas romanas situadas en el centro histórico, consideradas las mejor preservadas de la península ibérica.

Este patrimonio no solo tiene un valor arqueológico, sino que explica la continuidad del uso terapéutico del agua a lo largo de los siglos. Un artículo del National Institutes of Health (NIH) explica que durante la Edad Media y la Edad Moderna, las aguas siguieron utilizándose con fines curativos, integrándose en la vida diaria del municipio y dando lugar a una tradición balnearia que nunca se perdió.

Propiedades mineromedicinales reconocidas

Las aguas termales de Caldes de Montbui son ricas en cloruros, sodio y sulfatos, y están especialmente indicadas para el tratamiento de afecciones reumáticas, problemas dermatológicos y trastornos respiratorios.

Instituciones como la Universitat de Barcelona han participado en investigaciones sobre hidrogeología y usos terapéuticos del agua termal, aportando una base científica a una práctica tradicional. Además, organismos europeos vinculados al termalismo, como la European Spas Association, reconocen a Caldes de Montbui como uno de los enclaves históricos del termalismo continental.

El balneario como eje del bienestar actual

En la actualidad, los balnearios de Caldes de Montbui ofrecen tratamientos que combinan técnicas tradicionales con enfoques contemporáneos del bienestar. Baños termales, circuitos de contraste, masajes terapéuticos y programas de relajación forman parte de una oferta pensada tanto para la prevención como para la mejora de la calidad de vida.

Este modelo se alinea con una visión integral de la salud, cada vez más respaldada por estudios internacionales, como el del National Institutes of Health (NIH), que subrayan la importancia del descanso, la reducción del estrés y el cuidado corporal. En este sentido, el termalismo no se entiende solo como ocio, sino como una herramienta complementaria dentro de un estilo de vida saludable.

Un patrimonio urbano marcado por el agua

Las aguas termales del lugar no solo se viven en los balnearios. Fuentes como la del Lleó, con agua que brota a más de 70 grados, forman parte del paisaje urbano y del día a día de los vecinos. Tradicionalmente, estas fuentes se utilizaban para cocinar, lavar ropa o realizar pequeños rituales domésticos, lo que refuerza la relación entre la comunidad y su entorno natural.

El casco antiguo de Caldes de Montbui conserva esta impronta, con edificios históricos, plazas y calles que se organizan en torno a los puntos de los que nace el agua.

Turismo sostenible y proyección cultural

En los últimos años, Caldes de Montbui ha apostado por un modelo de turismo sostenible que pone en valor su patrimonio termal sin caer en la masificación. La combinación de termalismo, gastronomía, rutas naturales y actividades culturales permite diversificar la experiencia del visitante y repartir los beneficios económicos de forma más equilibrada.

Además, el municipio participa en redes europeas de ciudades termales, lo que refuerza su proyección internacional y facilita el intercambio de buenas prácticas. Esta dimensión cultural y científica consolida a Caldes de Montbui como un espacio donde historia, salud y conocimiento convergen.

Hablar de Caldes de Montbui y de sus aguas termales es hablar de continuidad y adaptación. Desde las termas romanas hasta los balnearios actuales, el agua ha sido el hilo conductor de una identidad que sigue evolucionando.

 

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