Psicología

La psicología confirma que los niños que duermen pocas horas tienen peor rendimiento escolar y más conductas agresivas en el colegio

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Un niño cansado en el colegio. Foto: Freepik
  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Dormir poco no solo provoca cansancio al día siguiente. La falta de sueño puede afectar al aprendizaje, la memoria, la regulación emocional y el comportamiento de los niños.

Un estudio relacionó dormir menos de nueve horas con un peor rendimiento escolar, mientras que otros especialistas alertan de sus efectos sobre la conducta.

Dormir menos de nueve horas puede perjudicar el rendimiento escolar

La relación entre sueño y rendimiento académico aparece en una investigación conjunta de la UAB y la Universidad Ramon Llull, realizada con 142 alumnos de entre seis y siete años.

El trabajo analizó sus hábitos nocturnos y distintas competencias académicas a partir de cuestionarios cumplimentados por sus padres.

Los resultados señalaron que los niños que dormían entre ocho y nueve horas obtenían peores resultados que aquellos que descansaban entre nueve y once horas. El déficit de sueño afectaba especialmente a competencias comunicativas, metodológicas y transversales.

En cambio, las funciones relacionadas con la memoria, el aprendizaje y la motivación mostraban una menor alteración, aunque los horarios irregulares sí tenían un impacto relevante.

El estudio, publicado en la revista Cultura y Educación, fue dirigido por Ramón Cladellas, profesor del Departamento de Psicología Básica, Evolutiva y de la Educación de la UAB. Sus conclusiones aportan evidencia sobre la importancia de mantener un descanso suficiente durante los primeros años de escolarización.

¿Cómo afecta la falta de sueño a la conducta de los niños?

Dormir mal también puede repercutir en la regulación emocional y el comportamiento. Según el Hospital Quirónsalud Marbella, un descanso insuficiente o de mala calidad puede relacionarse con dificultades escolares, problemas de atención, irritabilidad e incluso hiperactividad en algunos menores.

El neuropediatra Marco Antonio Gudiño señala que el sueño interviene en procesos esenciales para el desarrollo infantil, como la maduración cerebral, la consolidación de la memoria y la regulación emocional. Cuando las alteraciones del descanso se mantienen, pueden aparecer dificultades de conducta que afectan a la vida cotidiana y al entorno escolar.

Esto ayuda a entender por qué un niño que duerme poco puede mostrarse más irritable, impulsivo o con dificultades para controlar sus respuestas durante la jornada escolar.

¿Qué hábitos ayudan a mejorar el sueño infantil?

Mantener horarios estables para acostarse y levantarse es una de las principales recomendaciones de Quirónsalud. El especialista aconseja conservar esta rutina también durante los fines de semana para favorecer la regulación del ciclo sueño-vigilia.

También resulta importante crear un periodo de relajación antes de dormir, con actividades tranquilas como leer o tomar un baño templado. El dormitorio debe permanecer oscuro, silencioso y a una temperatura confortable para favorecer un descanso continuado.

Las pantallas necesitan una atención especial. Móviles, tabletas, videojuegos y redes sociales antes de acostarse pueden dificultar el sueño. Los expertos de Quirónsalud recomienda evitar estos dispositivos al menos durante la hora previa a dormir y, en adolescentes, ampliar ese margen hasta dos horas.

Si aparecen ronquidos frecuentes, pausas respiratorias, somnolencia durante el día o problemas persistentes de atención y conducta, es aconsejable consultar con un profesional sanitario. Detectar y corregir los problemas de sueño puede contribuir a mejorar tanto el bienestar como el rendimiento escolar del menor.

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