Los fontaneros profesionales lo tienen claro: «La apertura del grifo en frío es clave para ahorrar en la factura sin tener que hacer nada»

La factura energética de los hogares españoles depende de muchas cosas: la potencia contratada, la calefacción, los electrodomésticos o las horas a las que se ponen lavadoras. Pero hay un gasto en particular que se produce de forma casi invisible, cada vez que alguien abre un grifo sin prestar atención.
Curiosamente, y aunque quien esté leyendo esto no lo crea, ahí entra en juego la apertura del grifo en frío, una idea que varios profesionales de la fontanería han popularizado en los últimos tiempos. Detrás hay una explicación técnica sencilla y un error que se repite en muchas casas.
¿Por qué la apertura del grifo en frío ayuda a ahorrar en la factura?
La mayoría de los grifos de las viviendas son monomando: una sola palanca que regula a la vez el caudal y la temperatura. El problema está en la posición central. Cuando se levanta la maneta sin girarla, el grifo mezcla agua fría y caliente a partes iguales.
Eso significa que la caldera o el calentador se ponen en marcha aunque no haga falta. En usos cortos, como lavarse las manos o los dientes, el agua caliente ni siquiera llega a salir por el grifo antes de cerrarlo. Se paga por calentar un agua que se queda enfriándose en las tuberías.
Uno de los fontaneros que más ha difundido este consejo es el valenciano El Fonta Joan, que publica sus trucos en Instagram y TikTok. Este último recomienda los grifos cuya posición de partida es siempre el agua fría: «La posición inicial siempre es en frío; así no tendrás que encender el calentador».
El objetivo es evitar algo tan común como que la caldera se ponga en funcionamiento de manera involuntaria.
¿Se puede aplicar el truco sin cambiar de grifo?
Claro que sí. No hace falta comprar nada para empezar a ahorrar. El gesto más sencillo es dejar siempre la maneta girada hacia el lado del agua fría (normalmente, a la derecha) después de usar el grifo. Así, la siguiente vez que se abra, saldrá fría por defecto.
A su vez, el ahorro es mayor en las casas con caldera de gas o calentador instantáneo, que se encienden cada vez que detectan demanda de agua caliente.
Por otro lado, en las viviendas con termo eléctrico, el efecto también existe, aunque funciona de otra manera: cada litro caliente que sale del depósito tiene que volver a calentarse.
El mismo fontanero valenciano que se citó recién propone otro complemento barato: el aireador. Es una pieza que se enrosca en la boca del grifo y que mezcla aire con agua para reducir el consumo sin que se note una pérdida de presión.
A continuación, estos son los usos diarios en los que el agua fría basta y conviene no tocar la parte caliente:
- Lavarse las manos o la cara.
- Cepillarse los dientes.
- Llenar vasos, jarras u ollas.
- Regar plantas o enjuagar fruta y verdura.
¿Cuánto se ahorra realmente con la apertura del grifo en frío?
Para entender por qué este detalle importa, basta con mirar cómo se reparte el gasto de energía en casa. Según el último informe del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) sobre el consumo residencial, el agua caliente sanitaria supone entre el 18% y el 20% del gasto energético de los hogares españoles.
Y si se suma la calefacción, el peso es todavía mayor: más de seis de cada diez euros que se gastan en energía en casa se destinan a calentar la vivienda y el agua.
Cabe remarcar además que las cifras concretas de ahorro proceden de los fabricantes, así que deben tomarse como una referencia. Hansgrohe calcula que un hogar de cuatro personas que usa sus grifos con apertura en frío unos veinte minutos al día consume 508 kilovatios hora menos al año.
Por ejemplo, en una vivienda con calefacción de gas, eso supone unos 62 euros de ahorro anual, según sus cálculos. Claramente, el resultado real depende del número de personas, de los hábitos de cada casa y del precio de la energía en cada momento.
Grifos con apertura en frío: ¿Cómo funcionan?
Para quien prefiera no depender de la memoria, existen grifos que aplican el truco de serie. En ellos, la posición central solo da agua fría, y para que salga caliente hay que girar la palanca de forma deliberada hacia la izquierda.
Varias marcas ya los comercializan en España con nombres distintos. Se pueden encontrar tanto para el lavabo como para el fregadero de la cocina.