El lema vital de Demi Moore (63 años) sobre el paso del tiempo: «La longevidad tiene que ver realmente con la calidad de vida. No queremos simplemente vivir más»
Demi Moore lleva un estilo de vida saludable y una buena alimentación
La actriz no persigue ningún objetivo físico, lo único que busca es sentirse con energía
Durante los últimos años se ha convertido en un referente para muchas mujeres de su edad
Demi Moore ha construido su relación con el paso del tiempo desde una perspectiva alejada de la obsesión por cumplir años. A los 63 años, la intérprete habla de bienestar, amistad, familia y salud, pero también de los miedos y las incertidumbres que forman parte de cualquier etapa de la vida. Su filosofía se resume en una idea que considera fundamental: lo importante no es vivir más, sino vivir mejor.
La protagonista de Ghost ha explicado algunas de las normas que mantiene para cuidar su bienestar y sobre todo el papel que desempeña en su vida su círculo de amigas. Con ellas ha establecido una pequeña tradición que combina quedadas, preocupaciones y afirmaciones personales.
Los consejos de Demi Moore
En el grupo de mujeres al que pertenece la actriz hay espacio tanto para celebrar lo que funciona como para reconocer aquello que genera preocupación. Cada día comparten una lista con tres elementos diferentes que, según Demi Moore, les permite mantenerse conectadas y conocer mejor el momento vital que atraviesa cada una.
«Ponemos tres cosas por las que estamos agradecidas, tres retos o miedos y una cualidad o afirmación», ha comentado en Harper’s Bazaar Arabia. La fórmula no se limita a buscar pensamientos positivos. También incorpora de manera explícita las dificultades y los temores, como una forma de aceptar que ambas dimensiones pueden convivir.

Para Demi, el valor de esta práctica está también en la posibilidad de mostrarse ante las demás sin necesidad de ocultar las dudas. La gratitud ocupa un lugar importante, pero no excluye la vulnerabilidad. Al contrario, compartir aquello que preocupa permite que las amistades se conviertan en espacios donde sentirse escuchada y comprendida.
«Mi comunidad de mujeres es esencial para mí», asegura la intérprete. Su relación con ese grupo no se reduce a conversaciones sobre bienestar o cuestiones personales. También existe, destaca, un componente de diversión y disfrute. Pasar tiempo juntas y compartir experiencias forma parte de una amistad que no necesita estar permanentemente centrada en asuntos profundos.
Agradecimiento, miedo y una reflexión
Uno de los aspectos más llamativos de esta rutina es precisamente la presencia de los tres retos o temores. Frente a otras prácticas centradas exclusivamente en enumerar aquello por lo que una persona se siente agradecida, la propuesta de Moore deja espacio para reconocer abiertamente las preocupaciones.
La lista comienza con tres motivos de agradecimiento, continúa con tres dificultades o miedos y termina con una cualidad o una afirmación personal. De esta manera, el ejercicio reúne en un mismo espacio distintas emociones y evita presentar el bienestar como un estado permanente de satisfacción.
Demi Moore relaciona este intercambio con la importancia de sentirse querida por las personas que forman parte de su vida. Al explicar qué le preocupa o qué está atravesando, permite que sus amigas la conozcan mejor y, al mismo tiempo, les ofrece un espacio similar para compartir sus propias experiencias.
La actriz también concede importancia a la constancia. Desde su perspectiva, cuidar el bienestar no consiste en perseguir continuamente una nueva práctica o una solución diferente, sino en dedicar tiempo a aquellas rutinas que realmente tienen un significado personal y mantenerlas en el día a día.
La calidad de vida es muy importante
La reflexión sobre el paso del tiempo ocupa un lugar central en sus declaraciones. «La longevidad tiene que ver realmente con la calidad. La calidad de vida. No queremos simplemente vivir más», afirma.
La frase resume una concepción del envejecimiento en la que la cantidad de años no constituye el único objetivo. Para la artista, también importa cómo se viven esos años, qué relaciones se mantienen y qué espacio existe para las experiencias que proporcionan satisfacción.
En ese cuidado personal incluye tanto las rutinas que realiza por sí misma como la atención que presta a su familia y a las personas que forman parte de su entorno. La actriz cuenta que incluso pequeños gestos pueden proporcionarle una sensación de satisfacción al terminar el día.
Una sonrisa, detenerse para escuchar a alguien o tener un gesto de generosidad son acciones sencillas a las que concede importancia. No se trata de grandes cambios, sino de una manera de prestar atención a lo que ocurre alrededor y de encontrar valor en determinados momentos cotidianos.
Sus palabras describen, en cualquier caso, una experiencia y una filosofía personal. La rutina que comparte con sus amigas no demuestra por sí misma que pueda prolongar la vida ni permite atribuirle efectos concretos sobre el envejecimiento. Su valor, tal y como lo plantea Demi, reside en el significado que tiene para ella.
Una etapa marcada por la autonomía
Esta reflexión llega en un momento diferente de su vida. Con sus hijos ya adultos y sin pareja, Demi Moore explica que disfruta de una autonomía que no había experimentado de la misma manera en etapas anteriores.
La actriz asumió responsabilidades familiares cuando todavía era joven y durante años buena parte de su tiempo estuvo condicionado por esas obligaciones. Ahora, aunque su familia continúa ocupando un lugar fundamental, dispone de más margen para organizar su vida alrededor de sus propias necesidades e intereses.
Lejos de presentar esta nueva etapa como una ruptura con el pasado, la actriz habla de ella desde la curiosidad. Quiere descubrir qué significa disponer de mayor independencia y aprender a convivir también con momentos de soledad elegida.