'Caso Koldo'

El vídeo de Jésica ante el juez confesando su enchufe en la empresa pública: «Cobraba sin hacer nada»

La ex amante admite ante el instructor haber cobrado el salario mínimo durante más de dos sin acudir a trabajar ni una sola vez

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Jésica Rodríguez, ex amante del ex ministro de Transportes José Luis Ábalos, confesó ante el juez instructor del caso Koldo haber cobrado durante más de dos años en dos empresas públicas —INECO y Tragsatec sin desempeñar función alguna. En total, más 43.000 euros.

La testigo, que declaró entre lágrimas tal como se aprecia en el vídeo que desvela OKDIARIO, admitió que nunca supo dónde estaba su puesto de trabajo, que no llegó a utilizar el ordenador que le entregaron para trabajar y que tampoco conocía que ambas entidades eran de titularidad pública. «Ahora he escuchado que eran dos empresas públicas, yo pensaba que era una empresa privada de seguridad de trenes», declaró ante el magistrado.

La declaración dibuja el retrato de un empleo fantasma orquestado presuntamente desde el entorno del Gobierno del PSOE y Sumar.

Jésica Rodríguez explicó al juez que fue el propio Ábalos quien le sugirió, a finales de 2020, que era conveniente que trabajase mientras cursaba sus estudios universitarios. «Le di mi CV, se lo mandé por WhatsApp y a finales de febrero me llamaron por teléfono diciéndome que tenía que echar mi CV en una web», relató. A continuación recibió una llamada para acudir a una entrevista que describió como meramente formal: «La entrevista fue muy sencilla, para conocerme.»

Una vez incorporada a INECO como auxiliar administrativa, su jefe directo era Joseba —hermano de Koldo García—, pero el trabajo nunca llegó. «Yo le pregunté alguna vez si necesitaba algo, pero nada», declaró.

Le preguntan directamente cuánto tiempo transcurrió sin que nadie la llamase para trabajar. «Dos años», responde la ex amante ministerial. Durante ese período cobró el salario mínimo interprofesional, unos 1.060 euros mensuales.

Del portátil que recogió al incorporarse solo hizo un uso: completar el preceptivo curso de prevención de riesgos laborales. «Sólo para el curso de riesgos laborales que hice cuando empecé y también fichábamos semanalmente, pero nada más», precisó ante el fiscal.

Cuando el contrato con INECO se extinguió, el 23 de febrero de 2021, Jésica Rodríguez comunicó la circunstancia al propio Ábalos mediante un mensaje de WhatsApp que obra en las actuaciones judiciales: «El domingo termino en INECO, me han mandado un mail que tengo que devolver el material al responsable.» Solo seis días después, el 2 de marzo de 2021, firmó ya un nuevo contrato con Tragsatec, otra empresa pública. «No recuerdo dónde firmo el contrato», admitió.

La situación se repitió con idéntico resultado: seis meses más de nómina sin presentarse a trabajar ni conocer la ubicación física de su puesto. «No sé dónde estaba mi trabajo», contesta entre sollozos, en una frase que recuerda sinistramente a la célebre declaración de David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno, sobre sus propias funciones en la Diputación de Badajoz.

Piso en Plaza de España

El enchufe laboral no fue el único beneficio que, según dice la propia Rodríguez, recibió del entorno del ex ministro. Desde marzo de 2019 hasta marzo de 2022 residió en un apartamento de lujo en la Torre de Madrid —uno de los edificios más emblemáticos de la capital— con una renta de 2.700 euros mensuales que nunca abonó.

«Yo no sé quién pagaba el piso, imagino que el Sr. Ábalos coordinándolo con el Sr. Koldo», declara. Las gestiones del inmueble corrían a cargo de Koldo García y de un hombre identificado como Alberto Escolano, socio del empresario Víctor de Aldama, pieza central del caso Koldo.

La situación se prolongó casi dos años después de que la relación sentimental se rompiese, en noviembre de 2019. Ábalos le permitió seguir en el piso mientras terminaba sus estudios.

La propia testigo lo explica con una palmaria claridad emotiva: «Yo me lo tomé como que él me había decepcionado amorosamente y que todos los planes que tenía no los cumplió, pues así por lo menos mientras estuviese haciendo la carrera no tenía que irme a otro sitio.»

La testigo también admite haber acompañado al ex ministro en viajes oficiales sufragados íntegramente por Ábalos o por Koldo García —»ellos se entendían luego», puntualiza—, incluyendo destinos como Londres, Moscú o Abu Dabi. Sobre el origen del dinero que financiaba sus estudios universitarios, reconoce que Ábalos le entregó efectivo al inicio de la relación: «No era un préstamo, era para que yo me pagase el piso, mi carrera, mis cosas.»

La confesión de Jésica Rodríguez tiene la virtud involuntaria de ser más elocuente que cualquier acusación: un portátil sin abrir, decenas de nóminas cobradas, y la pregunta del juez —»Ud. no hizo nada en estos dos años»— respondida con un lacónico «No» que pesará en el sumario mucho más que cualquier farragoso informe pericial.

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