Militantes ‘pedristas’ se organizan mientras Sánchez sigue sin aclarar su proyecto

Sánchez-PSOE
Pedro Sánchez durante el acto en Xirivella (Foto: Efe).

Casi un mes después de renunciar a su escaño de diputado y avanzar sus planes de ‘escuchar a la militancia’, la hoja de ruta de Pedro Sánchez sigue sin estar definida.

Tras su reaparición, este pasado sábado, en Xirivella (Valencia), Sánchez no tiene nuevos actos previstos. Según sus colaboradores, la siguiente parada, antes de Navidad, será Asturias, y habrá previsiblemente otra más este año. Aunque por ahora, ninguna de ellas está cerrada.

Ante estos planes inciertos, los militantes ‘pedristas’ están tomando la iniciativa de organizarse a través de distintas plataformas que verán la luz a lo largo de esta semana. Bajo el nombre de "Militantes en pie"-un hashtag que se creó precisamente en apoyo a Sánchez antes de su dimisión como secretario general-para los próximos días están convocados distintos actos en Fuengirola (Málaga) o Barcelona. 

Este último, en un momento en que el primer secretario de los socialistas catalanes, Miquel Iceta, trata de marcar distancias con la órbita ‘pedrista’ y recomponer las relaciones con el PSOE. De hecho, el partido no ha puesto a disposición de los militantes ninguno de sus locales centrales y los militantes se reunirán en la agrupación de Ciutat Vella de Barcelona.

A ninguno de estos actos se prevé la asistencia de dirigentes territoriales, en línea con lo visto este sábado en Xirivella, donde los diputados Odón Elorza y Zaida Cantera, o el secretario general provincial de Valencia, José Luis Ábalos, fueron los representantes más destacados. Elorza y Cantera serán los únicos que repetirán esta semana en un acto en Palencia.

Según sus colaboradores, porque la intención de Sánchez es precisamente dejar todo el protagonismo a los militantes, y porque, insisten, no se trata de un pistoletazo a unas primarias que ni siquiera están convocadas.

En el entorno del exsecretario general no se oculta, en cambio, que el incipiente recorrido de Sánchez está sembrado de dudas. No tanto en el fin, el concurrir de nuevo como candidato al sillón de Ferraz, como en las dificultades para hacerse visible sin disponer ya de asiento en el Congreso.

Esta circunstancia es, precisamente, la que ha desanimado a parte de los suyos. Entre quienes en su día le respaldaron en su ‘no es no’ a Mariano Rajoy se admite que las relaciones con el dimitido líder socialista- al que reprochan haber dilatado en exceso su regreso a la escena pública-se han enfriado. Pese a que el pasado 29 de octubre, cuando renunció al acta como diputado, Sánchez anunció su intención de ponerse en marcha apenas dos días después, lo cierto es que ha empleado este tiempo en cuestiones más personales, como un viaje a Washington para participar en unas charlas sobre las elecciones norteamericanas.

En estas semanas, Sánchez ha visto además cómo su núcleo de confianza ha ido mermando. Para empezar, con las salidas de César Luena y Antonio Hernando, en su día dos de sus fieles escuderos.  Adriana Lastra y María González Veracruz, ambas miembros de su Ejecutiva, han optado por mantenerse en un perfil ‘bajo’ y no pronunciarse públicamente a su favor.

Por ahora, Sánchez apenas ha ido dando unas cuantas pinceladas de su declaración de intenciones: convocatoria inmediata de un congreso, una alianza política de izquierdas, más protagonismo a las bases, limitación de mandatos y una nueva definición territorial. Este último asunto genera una alta incertidumbre también a sus allegados, después de que, en la polémica entrevista en Salvados, éste se mostrase partidario de reconocer a Cataluña como "nación".

 

 

 

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