Crimen de los tirantes

El jurado condena a Rodrigo Lanza por asesinar al hombre de los tirantes con la bandera de España

  • Loreto Ochando

Ya hay sentencia. El jurado popular ha condenado a Rodrigo Lanza por un delito de asesinato por matar a Víctor Laínez, un hombre que tan solo vestía unos tirantes con la bandera de España en diciembre de 2017. Así, Lanza deberá cumplir entre 20 y 25 años de cárcel por este execrable crimen.

El juicio se tuvo que repetir porque el Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJA), obligó a repetir el juicio por falta de motivación del veredicto. En este segundo juicio, los miembros del jurado no solo han hallado culpable a Lanza, sino que además han apreciado las agravantes de crimen ideológico y alevosía. De hecho, la pena impuesta ha pasado de los cinco años por un delito de lesiones u homicidio imprudente, a los entre 20 y 25 que deberá cumplir ahora.

Los miembros del jurado popular, que ha contado con ocho votos a favor y uno en contra de la condena, han contestado a las 45 preguntas formuladas por la magistrada presidenta María José Gil Corredera.

Entre los hechos que el jurado no ha considerado probados, y que han tenido mucho que ver con la condena, se encuentran, por ejemplo, que no han creído que la víctima llevara una navaja con la que, según el asesino, le amenazó, lo que ha supuesto desmontar por completo la principal baza de la defensa, que Lanza se defendió de una agresión de Laínez.

La otra pata de la defensa que ha caído por su propio peso, según las respuestas del jurado, es que el asesino atacó de frente. Según las preguntas respondidas por los jurados, Rodrigo Lanza atacó por la espalda a su víctima. De ahí la alevosía. Según el Código Penal, esta agravante, por la cual la pena es por asesinato y no homicidio, se produce cuando: “el culpable comete cualquiera de los delitos contra las personas empleando en la ejecución medios, modos o formas que tiendan directa o especialmente a asegurarla, sin el riesgo que para su persona pudiera proceder de la defensa por parte del ofendido”.

El juicio

Los miembros del jurado popular han dado por buena la versión del dueño del bar donde sucedieron los hechos. Así, el dueño del local declaró en sala que fue Rodrigo Lanza quien, tras haber mantenido media hora antes una discusión verbal, se abalanzó sobre la víctima “por la espalda y sin posibilidad de que este se defendiera”.

De hecho, se ha considerado probado que Lanza se puso encima de Laínez propinándole tanto puñetazos como patadas en la cabeza. Todo venía por una discusión previa en la que la víctima le había llamado “sudaca”, mientras que el ahora condenado contestaba con expresiones como “facha” y “fascista”.

Pasado delictivo

A Rodrigo Lanza le persigue un pasado delictivo de gran calado, ya que en 2006, durante el desalojo de una casa okupa en la ciudad de Barcelona, Lanza hirió a un agente de la Guardia Urbana que, debido a las heridas sufridas, quedó en estado vegetativo.

Los hechos ocurrieron cuando durante el desalojo, una de las piedras que el grupo de okupas lanzaron contra los agentes impactó de manera brutal sobre el cráneo de guardia Salas. La piedra fue lanzada por Lanza, y el impacto fue tan brutal que el policía se desplomó de manera fulminante.
Pero además del pedrazo, el agente siguió recibiendo golpes del grupo de antisistema mientras se encontraba inconsciente. Salas nunca se recuperó. La pedrada le dejó en estado vegetativo y en situación de “gran invalidez”. Por aquella agresión, Rodrigo Lanza fue condenado a nueve años de prisión, de los cuales cumplió siete.

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