La Complutense retuerce su propio reglamento para que Begoña Gómez pueda dirigir una cátedra

Begoña Gómez
Pedro Sánchez y Begoña Gómez.

La Universidad Complutense de Madrid (UCM) ha tenido que recurrir a la «excepción» de la norma para que Begoña Gómez pueda dirigir la Cátedra Extraordinaria sobre Transformación Social Competitiva.

En concreto, el reglamento de la propia Universidad sobre estas cátedras determina que «el/la director/a de la cátedra será un/a profesor/a o personal de administración y servicios con vinculación permanente de la UCM nombrado/a por el rector a propuesta de la Comisión Mixta de Seguimiento».  Se añade que «la dirección deberá recaer en un miembro del personal docente e investigador o personal de la administración o servicios cuya actividad guarde relación con el ámbito de la actividad» y «preferentemente, responderá a un perfil de prestigio profesional, técnico y científico reconocido en el ámbito temático del objeto de la colaboración».

Begoña Gómez no mantiene una relación contractual con la universidad pública madrileña. Por tanto, para que encaje en el perfil de directora, la institución recurre a una salvedad recogida en el reglamento, que permite que el rector «excepcionalmente y por causas justificadas» designe a «alguien sin vinculación laboral con la Universidad». En este caso, se indica, «se designará un/a co-director/a con vinculación laboral con la UCM que estará sometido al mismo régimen que el/la director/a». La dirección podrá ser remunerada.

En cualquier caso, se entiende que esa salvedad se reservará a casos muy limitados y ciertamente, como se indica, debidamente justificados. En este caso, sin embargo, Gómez encajaría, para la Universidad, en la «excepción».

El proyecto que liderará Begoña Gómez en este nuevo curso busca impulsar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la Agenda 2030 de las Naciones Unidas como estrategia en las empresas privadas. La presentación de la cátedra tuvo lugar el pasado viernes en un acto en la UCM, en el que la mujer del presidente socialista afirmó su intención de «resetear el capitalismo».

Begoña Gómez, mujer de Pedro Sánchez, presentando la nueva Cátedra.
Begoña Gómez, mujer de Pedro Sánchez, presentando la nueva cátedra.

La nueva titulación se suma a las que ya dirige en esta Universidad, como un máster sobre la misma temática -también de nueva creación- y otro sobre captación de fondos en organizaciones. Y todo, pese a que Begoña Gómez no tiene ningún título universitario oficial. En realidad, obtuvo una titulación en un centro de enseñanzas que no exigía como requisito ni tener aprobada la Selectividad. En ningún caso se trata titulación reconocida como licenciatura universitaria, según publicó este periódico. Pese a ello, sus alumnos sí deben estar en posesión de un título.

Presupuesto

Como directora, la mujer de Sánchez podrá gestionar el presupuesto de la cátedra, según se recoge en el mismo reglamento: «El/la director/a será el/la responsable de la asignación presupuestaria y económica de la misma».

Según el convenio, al que ha tenido acceso este diario,  «un 90% de los recursos de la cátedra se destinarán al desarrollo de las acciones previstas, un 5% a los Servicios Centrales de la Universidad y el 5% restante al centro gestor». La titulación echará a andar con 120.000 euros, repartidos en cuatro años. De ellos, 12.000 euros irán a la estructura de la universidad y el resto será gestionado por la mujer de Pedro Sánchez. Además, el convenio permite prorrogar la cátedra por otros cuatro años adicionales, lo que supondría 216.000 euros de presupuesto en total.

El convenio justifica la nueva cátedra porque «después de la revolución tecnológica, hemos encontrado un nuevo cambio organizativo en el que el binomio beneficio económico-impacto social será el nuevo objetivo en los mercados». El objetivo de las empresas, dicen, pasa ahora por «reducir las desigualdades de nuestro entorno y de nuestra sociedad».

A continuación detallan el «programa de actividades de la cátedra». En materia de formación, se impulsarán los dos másteres que ya dirige Begoña Gómez, se desarrollarán nuevos programas de formación permanente y se pondrá en marcha un programa de becas de estudio para «promover la incorporación de estudiantes en los másteres, contando con la participación de las empresas». Además, prometen «a lo largo de los próximos dos años desarrollar una plataforma tecnológica digital como herramienta de medición de impacto social que facilite acelerar los procesos».

Por otra parte, en materia de «investigación aplicada» Gómez creará un grupo de expertos (think tank) para definir las líneas de investigación de la cátedra y generar dos estudios anuales sobre «temas de actualidad sobre la Transformación Social Competitiva (TSC)», dos artículos «sobre esos temas en medios especializados» y dos estudios de caso de éxito sobre implantación de TSC en grandes corporaciones y pymes.

Además, el convenio obliga a la esposa del jefe del Ejecutivo a organizar «tres congresos anuales», «una web de intercambio con la información generada» y otro comité asesor.

Entre las funciones de la mujer de Pedro Sánchez como «directora de la cátedra», el convenio recoge: «representar a la cátedra ante la UCM y otras instituciones; convocar la comisión de seguimiento; planificar, seguir y ejecutar las funciones otorgadas por la comisión; definir y coordinar el presupuesto de la cátedra y presentar una memoria económica y de actividades al Vicerrectorado de Relaciones Institucionales».

El nuevo puesto de Begoña Gómez ha generado la polémica y el malestar, especialmente entre los docentes universitarios.

En 2018, resultó especialmente polémico el fichaje de Gómez por el Instituto de Empresa (IE), una universidad y escuela de negocios privada, para dirigir un nuevo centro dedicado a África.

«La agencia de colocación ‘Pedro Sánchez, presidente del Gobierno’ ha traspasado los límites de Ferraz para colocar a su mujer, Begoña Gómez, en el Instituto de Empresa», criticó el Partido Popular.

Desde La Moncloa rechazaron ofrecer información sobre el sueldo de Gómez en ese puesto. A preguntas de OKDIARIO, fuentes gubernamentales señalaron que ofrecer datos implicaría una «transgresión de su derecho a la vida privada».

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