Economía

Impuestazo a los autónomos en pandemia: suben las cuotas sociales hasta 288 euros en 2 años

Mensualmente, la cuota de un autónomo habrá subido 6 euros como mínimo y 24 euros como máximo entre 2019 y 2021.

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El Gobierno de Pedro Sánchez está aprovechando cualquier oportunidad para recaudar más impuestos y tiene una ‘víctima’ nueva: las cuotas que pagan los autónomos. Aunque es cierto que el estado de las arcas públicas es raquítico -el déficit superará el 12% según diversas estimaciones y la deuda pública el 120% del PIB-, el Ejecutivo se ha aferrado a un incremento de tipos previsto en 2018 para subir las cuotas a los autónomos españoles entre 3 y 12 euros en 2020 y de nuevo entre 3 y 12 euros en 2021.

Es decir, que según esta estimación que hacen desde la Federación de Autónomos ATA, la más representativa del país, la cuota de autónomos sufrirá una nueva subida de 2,8 euros para la base mínima, la más habitual, y de hasta 12 euros cuando un autónomo cotiza al máximo a la Seguridad Social. Fue lo mismo que ocurrió en octubre de este año, cuando aumentó el tipo de cotización por cese de actividad del 0,7% al 0,8% y por contingencias profesionales del 0,9% al 1,1%. En 2021 volverá a subir el tipo de cotización un 0,3%. ¿La razón? Cubrir el cese de actividad y contingencias profesionales.

Si las cuotas por cese de actividad en 2019 eran del 0,7%, en 2021 serán del 0,9%. Y si la cuota por contingencias profesionales eran en 2019, antes de la pandemia, del 0,9%, el año próximo se situarán en el 1,3%.

Impuestazo a los autónomos en pandemia: suben las cuotas sociales hasta 288 euros en 2 años

Con la subida prevista por el Gobierno en 2020 y en 2021, el Ejecutivo recaudará en dos años entre 72 euros y 288 euros más de cada uno de los más de 3 millones de autónomos que hay en España, lo que hará que la recaudación extra lograda por el Estado supere ampliamente los 200 millones de este colectivo de trabajadores por cuenta propia que está siendo duramente castigado durante la crisis del coronavirus.

El castigo se está produciendo por dos vías: en primer lugar, por la caída de la demanda aparejada a esta recesión (se notó especialmente durante el primer confinamiento) y, en segundo lugar, por las restricciones sanitarias impuestas durante la segunda ola, que obligan a cerrar antes de tiempo o incluso a no abrir los negocios, en muchos casos sin ningún tipo de ayuda, como han denunciado por activa y por pasiva desde este colectivo.

Según Lorenzo Amor, presidente de ATA, deben suspender esta subida de las cuotas sociales «con la que está cayendo». Los autónomos, de hecho, no piden que se rectifique, sino que el alza de las cuotas se suspenda hasta que se recupere la situación económica. De hecho, la subida de la cotización que ahora entra en vigor está reflejada en la disposición transitoria segunda del Real Decreto Ley de diciembre de 2018 sobre la revalorización de las pensiones públicas, en el que se incluían otras medidas urgentes en materia social, laboral y de empleo.

Llama la atención de que mientras los gobiernos de la UE -y de otros países desarrollados- aprueban medidas de auxilio para sus trabajadores por cuenta propia -Alemania lanzó un plan de ayudas a sus bares y restaurantes noviembre-, el Gobierno de Pedro Sánchez envió una carta a sus autónomos en octubre -en plena segunda ola- en la que les anuncia una subida de los tipos, que estaba prevista para principios de año pero que se retrasó por la pandemia. Aunque desde la Seguridad Social no utilizan la palabra «subida», sino el eufemismo «actualización», lo cierto es que se suma un nuevo impuestazo para uno de los colectivos más afectados por la crisis cuando la crisis no se ha solventado. Ni por asomo.

Lo preocupante, verdaderamente, es que miles y miles de autónomos -a los que ahora el Ejecutivo les suben las cuotas- penden de un hilo. Por ejemplo, según las cifras que maneja ATA, hay un millón de autónomos que facturaron o vendieron en 2020 una quinta parte de lo que ingresaron el año anterior. A esto se suma que uno de cada diez -el 10%- estima que tendrá que cerrar. Es decir, que hay 300.000 trabajadores por cuenta propia en el alero. A esto se suma que 1 de cada 3 piensa seriamente en un recorte de plantilla, lo que podría traducirse en el futuro en medio millón de puestos de trabajo menos, lo que significa que la sangría laboral que el Gobierno parece que da por finiquitada aún no ha acabado.

A finales de octubre el 14,5% de los autónomos decía que se encontraba abierto y funcionando al 100% porque era una actividad esencial o el 3,7% decía que estaba abierto y funcionando mejor que antes de la pandemia.

Pero estos son dos buenos datos que contrastan con las grandes dificultades y contratiempos que viven la mayoría de los autónomos españoles: el 60,7% de los trabajadores por cuenta propia relataba en octubre que su negocio estaba abierto pero al 50%, el 4% decía que está cerrado y no ha abierto desde marzo por las restricciones; el 2,5% está cerrado porque su actividad se ubica en una zona con rebrotes; el 4,4% abrió en la «nueva normalidad» de Sánchez pero tuvo que cerrar porque su negocio no funcionaba, y el 3,1% cuenta que sigue cerrado porque su local está en una zona turística.

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