Defraudar en las cajas de ahorros sale barato, sólo Blesa ha dormido a la sombra

Miguel Blesa
Miguel Blesa. (Foto: EFE)

El ex presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, el único responsable de una caja de ahorros que ha estado en prisión por sus hazañas al frente del banco, comparecía en los tribunales de Plaza Castilla en Madrid para explicar por qué él y su consejo de administración se otorgaron unos sobresueldos que causaron un perjuicio económico a la entidad por valor de 14,8 millones de euros.

También ha asistido el que fuera director general de la entidad, Ildefonso Sánchez Barcoj para abordar este mismo asunto que lleva paralizado en los juzgados desde enero de 2015 por varios cambios del titular que juzga el caso.

Doce banqueros se han sentado en el banquillo para juzgar su gestión y ninguno de ellos ha tenido que entrar en prisión, a excepción de Miguel Blesa

Habrá que esperar cual es el horizonte legal de estos señores junto al del también presidente de la entidad Rodrigo Rato o el vicepresidente José Luis Olivas pero de momento fuentes jurídicas han comentado a OKDIARIO que no prevén que se decrete contra ellos prisión preventiva. Bankia percibió del Estado para su reflotamiento un total de 22.424 millones de euros que ya está devolviendo a un ritmo desigual.

Otro caso que hemos vivido esta misma semana es el de Juan Pedro Hernández Moltó, expresidente de Caja–Castilla la Mancha que ha sido condenado a dos años de cárcel los mismos que se le han "recetado" al exdirector general de la entidad Ildefonso Ortega. Siendo primer delito y con esta pena tan baja es casi seguro que ninguno de los dos ponga un pie en la cárcel, aunque los jueces pueden determinar lo contrario. Algo que también se ha visto con ejecutivos de su mismo rango en Caixa Penedés y Novacaixagalicia.

La Audiencia Nacional demostró que tanto Hernández Moltó como Ortega cometieron un delito societario de falsedad contable al manipular las cuentas de la caja manchega al afirmar que la entidad ganaba 30 millones de euros cuando en realidad perdía cerca de 200 millones antes de que por primera vez en la historia española el Banco de España decidiera intervenir una caja de ahorros.

CCM: la primera intervención de una caja

La que sí que es firme, faltaría menos, es la inhabilitación de ambos para ejercer cargos de administración o dirección en el sector financiero. Ambos han sido condenados a una multa de 29.970 euros, a razón de 111 euros diarios durante 9 meses y el pago de la mitad de las costas del juicio. Caja Castilla la Mancha recibió del erario público ayudas por importe de 9.000 millones de euros y Hernández Moltó cobraba 150.000 euros brutos anuales por una gestión que la Justicia considera que no incurrió en administración fraudulenta.

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Los hoy condenados Juan Pedro Hernández Moltó (d) e Ildefonso Ortega, en su ‘época dorada’ en 2008. (EFE)

Como saben, es práctica habitual entre los jueces españoles el ingreso obligatorio en prisión a partir de los dos años, mientras que si la pena es igual o inferior, sus señorías suelen dictaminar, más si los encausados no tienen antecedentes penales, librarles de esta condena.

Este mismo juez que les ha impuesto esta pena, Vázquez Honrubia, dictaba sentencia condenatoria en mayo de 2014 contra el exdirector general de Caixa Penedés, Ricard Pagés y los exdirectivos Manuel Troyano, Santiago Abella y Juan Caellas al considerarles, junto al ya fallecido exdirector de Recursos Humanos de la entidad, Jaume Jorba, responsables de concederse 31,6 millones de euros en planes de pensiones y distintas pólizas.

Además de cometer un delito de administración desleal. En esta ocasión el fiscal anticorrupción, Emilio Sánchez Ulled les pedía a estos condenados penas de hasta tres años y medio de prisión que con la rebaja del señor magistrado les permitió esquivar la cárcel. Esta minúscula caja recibió del bolsillo de todos los españoles 915 millones de euros para evitar su quiebra.

Novacaixa
El que fue presidente de Novacaixagalicia, Julio Fernández Gayoso.

Novacaixagalicia: rescate de 9.000 millones

En octubre de 2015, fue la Sección Tercera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional la que condenó a dos años de prisión a la cúpula de Novacaixagalia, entre ellos a su excopresidente Julio Fernández Gayoso, por el cobro indebido de casi 19 millones de euros en prejubilaciones. Además de Gayoso, fueron también condenados los exdirectivos José Luis Pego, Gregorio Gorriarán, Óscar Rodríguez Estrada y el abogado Ricardo Pradas por un delito de administración desleal junto a otro de apropiación indebida.

Tampoco entró nadie en prisión a pesar de que la Fiscalía pedía tres años. Sí se les impuso una multa de diez meses con una cuota diaria de 250 euros y la ya consabida inhabilitación para ocupar puestos parecidos. La Audiencia también decidió absolver al exdirector general adjunto de la entidad gallega, Javier García de Paredes. Novacaixagalicia recibió del Estado 9.000 millones de euros.

Narcís Serra: un agujero de 14.000 millones

Otro de los directivos implicados en quiebras de cajas es Narcís Serra, que de momento no se ha tenido que sentar en el banquillo por su gestión en Caixa Catalunya. Ls desmanes del ex ministro socialista fueron múltiples, y se subió el sueldo en pleno proceso de rescate financiero por parte del Estado, junto con otros 30 directivos que estaban a sus órdenes

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El ex presidente de Caixa Catalunya, Narcís Serra, y el ex director general, Adolf Todó. (Foto: EFE)

Ahora la Fiscalía Anticorrupción investiga a Serra, junto a otros miembros de la antigua cúpula de la entidad, tras detectar presuntas irregularidades en operaciones que, entre 2005 y 2008, causaron un agujero de 900 millones de euros.

El Estado ha tenido que inyectar 14.000 millones de euros en Catalunya Caixa para garantizar su supervivencia, lo que supone casi una quinta parte de su balance. En términos relativos, esto supone un rescate mayor al de Bankia, entidad que ha recibido fondos por el equivalente a menos del 10% de su balance.

A diferencia de Bankia, que sí tiene el firme compromiso de devolver lo que se le dio el resto de las entidades mencionadas es hartamente difícil que lleguen si quiera a reembolsar una mínima parte del dinero recibido o bien por su tamaño o porque los nuevos compradores ya han pactado que para su adquisición había que "poner el contador a cero" para que al menos se pudiesen garantizar tanto los depósitos de sus clientes como el número de empleados.

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