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La Caixa resistirá las presiones políticas y mantendrá su gobierno actual

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Eduardo Segovia
  • Eduardo Segovia
  • Corresponsal de banca y empresas. Doctor y Master en Información Económica. Pasó por El Confidencial y dirigió Bolsamanía. Autor de ‘De los Borbones a los Botines’.

Como siempre que toca renovar el patronato de la Fundación La Caixa, dueña del mayor holding industrial y financiero de España con mucha diferencia, llegan los vientos de intentos de influencia política en su gobierno. Pero su presidente, Isidro Fainé, está decidido a esquivarlos, como siempre ha hecho la institución en sus 120 años de historia. Mantendrá su independencia y su gobierno actual, que seguirá presidido por el propio Fainé (84 años) mientras la salud se lo permita.

La Caixa es un caramelo muy goloso tanto para el Gobierno socialista de la nación, como para los nacionalistas catalanes de izquierdas y de derechas, que siempre han intentado meter la cuchara en el patronato, sin éxito hasta la fecha. Y lo intentarán de nuevo con la renovación de sus 15 miembros que debe acometerse a lo largo de 2026; la del propio Fainé, en febrero.

Fainé, La Caixa
El presidente de la Fundación La Caixa, Isidro Fainé.

Y es que estamos hablando de una cartera de más de 30.000 millones entre CaixaBank, el banco líder en España, y el holding Criteria, que tiene participaciones en Telefónica, Naturgy, ACS y Colonial, por citar las más importantes. Todo ello, para alimentar con los dividendos la obra social de la Fundación, que planea invertir 8.000 millones, nada menos, hasta 2030.

«Preocupación cero»

Según una fuente del empresariado catalán, «a Fainé le preocupan cero los intentos de injerencia política en la Fundación, no tiene la menor intención de ceder a ninguna presión». Otra añade que «Fainé ha sido capaz de esquivar las presiones políticas durante todo su mandato, y las sufrió muy fuertes cuando sacó a Bolsa CaixaBank. Ahora no va a ser una excepción».

Esa independencia ha permitido a La Caixa navegar entre las procelosas aguas de la política española y, peor aún, de la catalana, con los distintos Gobiernos que se han sucedido. Todos ellos han intentado arrimar el ascua de La Caixa a su sardina. El ejemplo más evidente fue el intento de golpe independentista de 2017. Ahí se puso de perfil y, ante el riesgo de que quedarse sin acceso a la liquidez del BCE (inasumible para un banco de su tamaño), llevó la sede de CaixaBank a Valencia y la de la Fundación y Criteria a Palma de Mallorca.

Manifestación en Barcelona convocada por la ANC en el segundo aniversario del 1-O. (Foto: EFE)

Antes de eso, la independencia de los poderes públicos le permitió salir indemne de la crisis financiera que se llevó por delante a las cajas de ahorros manejadas por políticos; de hecho, se hizo con varias (Girona, Guadalajara, Banca Cívica) y con Banco de Valencia; y ya en 2020, con Bankia, lo que le proporcionó su liderazgo actual.

Torear a los Gobiernos

Esta independencia también le ha obligado a torear las veleidades económicas y empresariales de los diferentes Gobiernos, aunque ninguno le ha dado tantos quebraderos de cabeza como el de Pedro Sánchez. Ha tenido que sufrir su oposición a la OPA conjunta con Taqa sobre Naturgy para dar salida a los fondos y resolver su problema de gobernanza, y posteriormente la entrada de la SEPI de hoz y coz en Telefónica para empatar con el 10% que había comprado la saudí STC.

Aunque sin duda el peor momento fue aquel sábado de febrero en que Fainé fue llamado a Moncloa sin saber que iban a destituir fulminantemente a José María Álvarez-Pallete de Telefónica y a sustituirlo por Marc Murtra. El presidente de La Caixa y consejero de la operadora se encontró con el pastel y no tuvo más remedio que aceptarlo porque lo apoyaba el resto del consejo: «Si Fainé se oponía, tenía que vender y salirse de Telefónica», según una de las fuentes.

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Ángel Simón, ex consejero delegado de Criteria.

El que sí lo sabía era Ángel Simón, entonces consejero delegado de Criteria. Y precisamente el hecho de no contárselo a su jefe le costó el puesto. Ahora lo ocupa el presidente de Naturgy, Francisco Reynés, aunque sin categoría de CEO.

La sucesión

Un tema recurrente en las renovaciones del patronato es la sucesión de Fainé. Como se ha dicho, él va a seguir mientras el cuerpo y la mente aguanten. Pero a su edad ya ha empezado a preparar el día después. De momento, la apuesta actual es por la dupla de Reynés en Criteria y Josep María Coronas en la Fundación (cuyo nombramiento como director general provocó la famosa rabieta de Juan José López Burniol).

Pero esto es a día de hoy, y pueden pasar muchas cosas hasta el momento de la sucesión. Porque Fainé tiene cuerda para rato, como volvió a dejar claro en el congreso de CEDE (Confederación Española de Directivos y Ejecutivos) celebrado esta semana en Zaragoza.

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