RECONSTRUCCIÓN DE VENEZUELA

Trump presiona a las grandes petroleras, incluida Repsol, para que inviertan 86.000 millones en Venezuela

Repsol explica a Trump que está preparada para "multiplicar por tres nuestra producción en Venezuela en dos y tres años"

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Marta Torres
  • Marta Torres
  • Corresponsal internacional. He escrito en La Razón, El Mundo, Wall Street Journal Edición Américas.

El presidente de Estados Unidos Donald Trump ha presionado este viernes en una reunión en la Casa Blanca a las grandes petroleras para que inviertan 86.000 millones de euros en Venezuela. A la reunión han acudido representantes, entre otras, Chevron, ExxonMobil, ConocoPhillips y la española Repsol. «Nuestras grandes compañías petroleras están invirtiendo al menos 100.000 millones de dólares (86.000 millones de euros) de su propio dinero, no del dinero del Gobierno, para reconstruir la capacidad y la infraestructura necesarias», ha destacado. Repsol ha asegurado a Trump que «estamos preparados para multiplicar por tres nuestra producción en Venezuela en dos y tres años si se dan las circunstancias necesarias».

El presidente de Estados Unidos ha dejado claro que no piensa hacer que los contribuyentes paguen el coste de la reconstrucción de Venezuela. Según Trump, el plan pasa por el hecho de que sean los gigantes del petróleo las que aporten la financiación, reconstruyan las infraestructuras, recuperen la capacidad productiva y conviertan a Venezuela de nuevo en una potencia energética bajo influencia estadounidense. «No es dinero del Gobierno, es dinero privado», ha insistido, marcando distancias con los habituales rescates públicos.

Entre los asistentes al encuentro se han encontrado ejecutivos de Chevron, ExxonMobil, ConocoPhillips, la española Repsol y más de una docena de grandes compañías energéticas. La reunión se ha celebrado en el Salón Este de la Casa Blanca.

Repsol necesita garantías y seguridad

Dentro de la reunión que se ha producido a puerta cerrada, los representantes de Repsol han explicado a Trump que están preparados para «multiplicar por tres nuestra producción en Venezuela en dos y tres años si se dan las circunstancias necesarias», en clara referencia sin mencionarlas de forma directa a garantías de seguridad y jurídicas. «Hemos invertido 21.000 millones de dólares en Estados Unidos desde 2008. Estamos comprometidos con Venezuela y Estados Unidos», han resaltado.

El presidente de Estados Unidos ha presionado a los altos ejecutivos de las petroleras para que actúen de forma rápida y aprovechen la «tremenda riqueza» que, según él, representa el subsuelo venezolano. Trump ha prometido que las compañías que inviertan contarán con garantías de seguridad y respaldo, un intento de responder a una de las mayores preocupaciones de las petroleras: la estabilidad jurídica y física de sus inversiones.

«No es dinero del gobierno, es dinero de las grandes compañías», ha repetido Trump al hablar de los fondos comprometidos, marcando una línea clara entre el capital privado que él quiere atraer y el gasto público.

Los representantes de las grandes petroleras han respondido con cautela. La mayoría de los ejecutivos han reconocido la oportunidad que representa Venezuela, debido a que posee las mayores reservas de crudo del mundo.

En cambio, han manifestado sus preocupaciones. Giran en torno al nivel de riesgo político, las experiencias pasadas de nacionalizaciones de activos, y la falta de un marco legal claro que proteja a las empresas que inviertan en un país con infraestructura petrolera severamente afectada.

Trump no ha esquivado las dudas expresadas por los ejecutivos y ha reconocido abiertamente que la operación entraña riesgos. «Ellos conocen los riesgos», ha respondido el presidente ante las preguntas sobre la cautela de las petroleras. «Hay riesgos. Vamos a ayudarles. Vamos a hacerlo muy fácil. Van a estar allí durante mucho tiempo. Vamos a estar allí, juntos, durante mucho, mucho tiempo», ha afirmado, subrayando el compromiso a largo plazo de Estados Unidos con el proyecto.

El presidente ha insistido en que las compañías que decidan invertir contarán con protección y respaldo total, tanto político como operativo. «Van a estar seguros», ha asegurado Trump, en un mensaje dirigido directamente a disipar los temores sobre seguridad física, estabilidad institucional y posibles cambios de rumbo en el futuro de Venezuela.

Trump ha dejado claro que su estrategia no se limita a una intervención económica puntual, sino a una presencia prolongada de empresas estadounidenses en el corazón del sector energético venezolano, con Washington actuando como garante del proceso. Trump espera crear un marco en el que las petroleras puedan operar con tranquilidad mientras se reconstruye una industria devastada por décadas de la narcodictadura chavista.

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