Así quedan las pensiones mínimas y máximas en España tras la subida de 2026: la tabla completa
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Cada vez que llega diciembre, muchos pensionistas esperan un dato que, aunque parezca técnico, afecta directamente a su bolsillo. Este año (ya pasado) ocurrió lo mismo. El 12 de diciembre se conoció el IPC de noviembre, un 2,7 % y que es el que sirve como referencia para calcular quedan las pensiones mínimas y máximas en España para este 2026. El anuncio ha permitido a millones de personas que puedan comenzar el año sabiendo qué ingresos tendrán desde el 1 de enero.
El sistema de las pensiones en España, tras la última reforma, funciona con una regla sencilla pero muy estricta: las pensiones contributivas deben actualizarse con el IPC medio anual para que no pierdan poder adquisitivo. Es una fórmula que de alguna manera, dan cierta tranquilidad a quienes dependen de estas prestaciones porque saben que sus ingresos se mueven al mismo ritmo que los precios. En cambio, las pensiones no contributivas y el Ingreso Mínimo Vital siguen otro camino por completo. No se fijan en IPC, sino a un objetivo a más largo plazo. Cada año avanzan un poco para acercarse a la meta marcada: que en 2027 equivalgan al 75 % del umbral de pobreza de un hogar unipersonal. Son dos sistemas distintos conviviendo en el mismo mapa de prestaciones, con reglas diferentes y tiempos diferentes de modo que es importante saber cómo se aplican y en definitiva, cómo quedan todos los tipos de pensiones en España para este 2026.
Así quedan las pensiones mínimas y máximas en España tras la subida de 2026
La situación de cómo quedan las pensiones tras la subida del 2,7 % este 2026 no se nota igual en todas las situaciones. Al revisar las cifras, lo primero que llama la atención es el mínimo para quienes ya han cumplido los 65 y viven solos, que pasa a situarse en 13.042,95 euros al año. En cambio, las personas que sí tienen cónyuge a su cargo cobrarán algo más llegando a los 16.819,80 euros anuales. Cuando existe cónyuge pero no depende del pensionista, la cifra cae a 12.380,66 euros. Y si la jubilación llega antes de los 65 años, la pensión se queda en 12.200 euros en el caso de quienes no tienen cónyuge, alrededor de 16.800 euros cuando la pareja depende del titular y algo por encima de 11.500 euros si no es así.
Y en el caso de las pensiones de gran invalidez las cantidades suben de manera más brusca, como suele ocurrir porque llevan un complemento añadido. El mínimo anual pasa a 19.564,42 euros para las personas que viven solas. Quienes tienen un cónyuge que no depende del titular se quedan algo por debajo de esa cifra, en 18.570,99 euros, y los que sí mantienen al cónyuge ven cómo la cuantía asciende hasta rozar los 25.228,20 euros al año.
Pensiones por incapacidad y por viudedad
En incapacidad permanente absoluta o total para mayores de 65 años las cifras se mueven en líneas muy parecidas a las de la jubilación. La referencia sin cónyuge queda alrededor de los 13.000 euros anuales. Cuando el cónyuge no está a cargo la cuantía baja un poco y, si la pareja depende del pensionista, sube hasta el tramo de los 16.800 euros. Entre los 60 y los 64 años, los importes cambian: unos 12.200 euros para quienes viven solos y alrededor de 11.533 euros si el cónyuge no figura como dependiente. Cuando sí lo está, la cifra vuelve al tramo alto de 16.819,80 euros.
Las incapacidades totales por enfermedad común para menores de 60 años se mueven en cantidades más reducidas. La pensión mínima ronda los 9.533 euros anuales si no hay cónyuge. En los casos en los que sí lo hay, ya sea o no dependiente, la referencia sube ligeramente hasta situarse en 9.615,14 euros. Y si se trata de una incapacidad parcial por accidente de trabajo en personas de 65 o más, los mínimos quedan en torno a los 12.380 euros para quienes viven solos, un poco más de 13.000 si tienen cónyuge no dependiente y algo por encima de 16.800 euros si esa pareja sí depende económicamente.
Las pensiones de viudedad también experimentan una revisión al alza. Las personas viudas con cargas familiares pasan a cobrar 16.819,80 euros al año. Quienes ya han cumplido los 65 o acreditan una discapacidad del 65 % se sitúan en el tramo de los 13.042,95 euros. Las personas entre 60 y 64 años reciben unos 12.200 euros y las menores de 60 sin cargas familiares se quedan en 9.882,15 euros anuales.
¿Y la pensión por orfandad?
En orfandad, la cuantía mínima por beneficiario será de 3.990,15 euros al año. Cuando existen discapacidades iguales o superiores al 65 % para menores de 18 años, el importe aumenta a 7.843,07 euros. La orfandad absoluta incorpora un incremento adicional de 9.882,15 euros anuales que se reparte entre los beneficiarios. Y la prestación de orfandad específica se fija en 11.840,68 euros para un único beneficiario o en 19.960,04 euros cuando hay varios, distribuidos entre ellos.
Las prestaciones a favor de familiares quedan en 3.989,76 euros por beneficiario. Si no existe viudo ni huérfano pensionista, el mínimo para un beneficiario de 65 años o más será de 9.636,03 euros. Si el beneficiario es menor de 65, la referencia se sitúa en 9.081,13 euros. Cuando son varios los beneficiarios, se añade además la parte correspondiente al prorrateo de 5.892 euros anuales.
Complemento para la brecha de género
Y en cuanto al complemento para la brecha de género continúa presente en 2026 y se actualiza a 38,24 euros al mes por hijo, con el límite fijado en cuatro.
La pensión máxima en 2026
La pensión máxima contributiva se ajusta con la misma fórmula, por lo que también sube un 2,7 %. Aunque la cifra exacta aparecerá en el real decreto anual, el incremento previsto sitúa el tope por encima de los 46.000 euros anuales. La estructura permanece igual, con 14 pagas y el mismo mecanismo de revalorización.