Liga Santander: Villarreal - Barcelona

El Barcelona reencuentra su estilo

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El Barcelona goleó al Villarreal en La Cerámica.

El Barcelona ha vuelto. Quizá sea tarde para muchos, pero el equipo de Quique Setién disputó su mejor partido de la temporada en su visita al estadio de La Cerámica. Con Messi jugando de mediapunta y Suárez y Griezmann como delanteros puros, los culés encontraron las cosquillas a un Villarreal que venía en plena forma y que sufre un jarro de agua fría en sus aspiraciones a la Champions.

Cierto es que el partido se le puso de cara muy pronto a los azulgrana con un tanto en propia meta de Pau Torres, pero los catalanes supieron reponerse de un tanto de Gerard Moreno para darle la vuelta a su inercia con sendos golazos de Luis Suárez y Griezmann antes de que acabase la primera mitad. Ansu Fati redondeó el resultado en las postrimerías.

El partido comenzó con una lucha tremenda por la posesión de balón consiguiendo imponerse el Barça con Sergi Roberto de interior y desbordando. Fue precisamente el canterano quien encontró la vía de agua en el carril del 8 para asistir a un Jordi Alba que llegó cuantas veces quiso a la línea de fondo. El lateral se la puso a Griezmann para que la empujase, pero Pau Torres la desvió a la desesperada dentro de su propia meta.

El Villarreal reaccionó con varios contragolpes peligrosos guiados por el velocísimo Samu Chukwueze. Todo lo bueno que daba en ataque el nigeriano también lo pagaba en defensa provocando que todos los goles culés viniesen por su flanco. Mario Gaspar estuvo todo el tiempo dos contra uno.

Los locales acortaron distancias con un gran desmarque de Alcácer al hueco, luego asistió a Cazorla y Ter Stegen sacó in extremis. El rebote fue a parar a las botas de un Gerard Moreno en estado de gracia que daba esperanzas a los suyos.

El Barça, sin embargo, siguió jugando a las mil maravillas con la nueva posición de playmaker de Messi. El argentino se puso las botas a dar asistencias de gol y antes de que se cumpliese el minuto 20 Luis Suárez ya había aprovechado una de ellas para mandarla a la escuadra con una leve colaboración de Albiol, cuyo desvío se lo puso más imposible a Asenjo.

Los chicos de Setién no bajaron el pistón y siguieron tocando y tocando y generando ocasiones. Arturo Vidal marró un mano a mano, pero el Barça daba unas grandes sensaciones ante un Villarreal que cambiaba de marcha y nota cuando Cazorla tocaba el balón.

Justo antes del descanso, Messi volvió a acometer un slalom que atrajo a la mansa defensa local para de tacón dejar el balón en la frontal a un Griezmann que sacó escuadra y cartabón para anotar un golazo de vaselina. El tanto, que dará la vuelta al mundo por su bella factura, da cuenta de que hasta Griezmann y Messi se entendieron en el nuevo esquema de juego culé acumulando muchos más jugadores por el centro y permitiendo a los laterales llegar hasta la línea de fondo.

El Barça se relaja

El Villarreal intentó parar la hemorragia tras el descanso superpoblando la medular, pero perdiendo profundidad. El Barcelona tocó más incómodo, pero siguió llegando con buenas intervenciones de Asenjo a las llegadas de Luis Suárez y Arturo Vidal. Los locales, quitando a Gerard Moreno y Cazorla, daban por perdido el choque.

El Barcelona siguió amenazando hasta que Messi por fin mojó. El argentino, tras repartir tanta alegría, sonreía por tener su gol, pero el VAR se lo quitó por fuera de juego Vidal. Como anécdota queda que Piqué se mofó del videoarbitraje haciendo ostensibles gestos mientras De Burgos Bengoechea revisaba la jugada en Las Rozas.

Los azulgrana, bastante fundidos en los minutos finales, redondearon su gran salida con un gol de Ansu Fati evocando a Ronaldinho. El extremo distrajo a la defensa local mirando hacia la llegada de Arturo Vidal y chutando por sorpresa al fondo de las mallas con el balón pasando por debajo de las piernas de Albiol.

El Barcelona recuperó su mejor versión, aunque parece tarde para poder pensar en el título de Liga. Quizá los de Setién estén pensando en la Champions a un mes vista, pero lo que parece evidente es que jugando como lo hicieron en la primera mitad no hay que descartarles para nada. Messi se quedó sin mojar, pero de mediapunta marcó la diferencia una noche más.

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