Hervir hojas de laurel con vinagre blanco: ¿para qué se utiliza y por qué se recomienda?
Una mezcla de ingredientes caseros que es perfecta para los suelos
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El laurel es uno de esos ingredientes que prácticamente todos tenemos en algún rincón de la cocina. Lo normal es que utilicemos sus hojas para dar sabor a guisos, sopas o carnes, pero desde hace tiempo también circulan por redes sociales, diferentes trucos para aprovecharlas fuera de los fogones. Y uno de ellos consiste en coger varias hojas de laurel, hervirlas y añadir después vinagre blanco.
¿Pero para qué sirve exactamente esta mezcla? Su uso es bastante sencillo ya que se emplea principalmente para la limpieza habitual de algunos tipos de suelo y para dejar un aroma más fresco en casa. El vinagre ayuda con determinados restos de grasa y suciedad superficial, mientras que el laurel aporta su característico olor. Eso sí, antes de llenar el cubo y ponerse a fregar conviene saber algo y es que el vinagre es ácido y no todos los materiales lo toleran bien. De este modo, utilizar este truco sobre una superficie inadecuada puede acabar haciendo más mal que bien.
Para qué sirve hervir laurel y añadir vinagre blanco
La mezcla entre laurel y vinagre blanco está pensada para una limpieza ligera, que podemos hacer habitualmente en zonas como la cocina, el baño o la entrada, de modo que no sustituye a un producto específico cuando tenemos delante una mancha difícil, moho o una capa importante de grasa. El vinagre blanco, gracias a su acidez, ayuda a desprender restos superficiales y pequeñas acumulaciones de grasa en aquellos materiales que admiten su utilización.
El laurel en cambio cumple otra función. Cuando las hojas hierven desprenden su aroma y dejan una infusión con un olor vegetal bastante reconocible. Al añadir posteriormente el vinagre, ese perfume puede suavizar su característico olor ácido. Esto puede resultar agradable en lugares donde se concentran fácilmente olores, como cocinas y baños. No significa, sin embargo, que el laurel elimine el origen de un mal olor persistente.
Cómo preparar la mezcla de laurel y vinagre
La preparación es sencilla, lo único que tenemos que hacer es echar aproximadamente un litro de agua en una olla, se añaden varias hojas de laurel limpias y se deja hervir durante unos minutos. Después hay que dejar que el agua se enfríe antes de incorporar el vinagre blanco. También conviene retirar y colar las hojas para evitar que pequeños restos terminen en el cubo, se queden pegados a la fregona o acaben en el desagüe.
Una vez fría, la preparación puede añadirse al agua que vayamos a utilizar para fregar. No interesa pasarse con el vinagre pensando que una cantidad mayor limpiará mejor. Además de dejar un olor mucho más fuerte, aumentamos el riesgo de perjudicar determinadas superficies. Para aplicarla basta con utilizar una fregona o un paño limpio y bien escurrido.
Cuidado porque el vinagre no sirve para todos los suelos
Este es probablemente el punto más importante del truco. Que el vinagre sea habitual en la limpieza doméstica no significa que podamos utilizarlo sobre cualquier superficie. La mezcla tiene más sentido en suelos resistentes, como determinadas baldosas de cerámica o porcelánico, siempre que las indicaciones del fabricante permitan limpiarlos con productos de este tipo.
La situación cambia cuando hablamos de piedra natural. Materiales como el mármol pueden verse afectados por los ácidos. También hay que tener precaución con granito sin protección, algunos revestimientos porosos o cemento pulido delicado. Y con madera y laminados tampoco conviene experimentar, sino que lo adecuado es seguir las instrucciones de limpieza del fabricante, ya que tanto la humedad como determinados productos pueden afectar al acabado. Por ello, si no sabemos cómo reaccionará nuestro suelo, es preferible probar primero una pequeña cantidad en una zona poco visible.
El laurel no convierte la mezcla en un producto milagroso
Los remedios caseros tienen la ventaja de utilizar ingredientes baratos que muchas veces ya tenemos en casa. El problema aparece cuando terminamos atribuyéndoles propiedades que realmente no tienen. Hervir laurel y utilizar la infusión junto al vinagre puede servir para el mantenimiento cotidiano de determinadas superficies y aportar un aroma diferente, pero no conseguirá eliminar por sí solo una mancha antigua ni sustituirá una limpieza profunda.
Tampoco merece la pena insistir con esta preparación frente a grasa muy incrustada o moho persistente. En esos casos será necesario utilizar un producto adecuado tanto para el problema como para el material que estamos limpiando.
Entonces, ¿por qué se recomienda esta mezcla?
Principalmente porque es fácil de preparar y puede resultar práctica para una limpieza cotidiana cuando tenemos un suelo compatible. El vinagre actúa sobre algunos residuos y restos de grasa ligera, mientras que el agua de laurel aporta un olor herbal. La precaución está en utilizarla donde corresponde. No hace falta abusar del vinagre ni emplear grandes cantidades de agua. Una fregona bien escurrida y una prueba previa pueden evitar problemas. Así que hervir unas hojas de laurel y añadir después vinagre blanco sí tiene una utilidad, pero bastante más sencilla de lo que prometen algunos trucos caseros: ayudar a mantener limpios determinados suelos y dejar un aroma diferente en casa.