Karl Deisseroth, neurocientífico premio Nobel de Medicina 2026: «No hay bisturí más preciso que una palabra o una frase bien construida»

El neurocientífico estadounidense Karl Deisseroth ha recibido este lunes el Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2026, que comparte con los alemanes Peter Hegemann y Georg Nagel. La Asamblea Nobel del Instituto Karolinska reconoce así una técnica que ha cambiado la forma de estudiar el cerebro y que hoy se utiliza en miles de laboratorios de todo el mundo.
Pero el perfil de este profesor de Stanford, nuestro protagonista aquí, no encaja del todo con la imagen del investigador encerrado entre microscopios. Y es que Deisseroth ha escrito un libro sobre las emociones humanas y defiende una tesis que, a primera vista, choca con su propio trabajo. Una frase suya resume esa aparente contradicción.
Karl Deisseroth: la palabra, el bisturí más preciso de la psiquiatría
Para Karl Deisseroth, «no hay bisturí más preciso que una palabra o una frase bien construida». La afirmación cobra sentido en alguien que, además de investigar, ejerce como psiquiatra en el hospital de Stanford y atiende a pacientes con depresión resistente al tratamiento y con trastornos del espectro autista.
En cada consulta, recuerda, las únicas herramientas disponibles son las palabras, y de su buen uso depende buena parte del diagnóstico.
Y en este sentido, en varias entrevistas ha explicado que la psiquiatría no cuenta con un escáner que muestre la lesión. Por eso considera necesario ir más allá de expresiones vagas como «estoy deprimido» y buscar matices concretos: cuánta esperanza conserva el paciente o hasta qué punto es capaz de imaginar el día siguiente.
Siguiendo esta línea, una frase como «no veo cómo voy a llegar a mañana» revela una desesperanza que se puede medir.
Desde luego, esa sensibilidad hacia el lenguaje viene de lejos. De niño le fascinaba la poesía (entre sus autores de referencia cita a Jorge Luis Borges) y la manera en que el ritmo y la combinación de las palabras provocaban emociones que iban más allá de su significado.
Su intención inicial era dedicarse a la neurocirugía, pero una rotación obligatoria por psiquiatría durante su formación cambió por completo su rumbo profesional.
Aun así, el propio Deisseroth reconoce los límites de esa herramienta: admite que nunca sabe del todo qué ocurre dentro de la mente de otra persona. Esa paradoja (confiar en el lenguaje y, a la vez, desconfiar de su alcance) es la que le llevó al laboratorio, donde buscó un método para observar y modificar la actividad cerebral con una precisión que la conversación no permite.
Qué es la optogenética, el hallazgo que ha llevado a Karl Deisseroth al Nobel de 2026
El jurado ha premiado a los tres científicos por sus descubrimientos sobre los canales iónicos activados por la luz y la optogenética, una técnica que permite activar o desactivar neuronas concretas en un cerebro vivo.
La pieza de partida la aportaron Hegemann (Universidad Humboldt de Berlín) y Nagel (Universidad de Wurzburgo), que identificaron la canalrodopsina, una proteína de un alga unicelular que abre un canal en la membrana cuando recibe luz azul.
A posteriori, el paso siguiente fue de Deisseroth. En 2004, junto a varios estudiantes de doctorado, introdujo esas proteínas sensibles a la luz (llamadas opsinas) en neuronas de roedor.
El resultado se publicó en 2005 en la revista Nature Neuroscience, en un trabajo firmado por Edward Boyden, Feng Zhang, Ernst Bamberg, Georg Nagel y el propio Deisseroth, que demostraba que un pulso de luz bastaba para activar una neurona en milisegundos.
Dos años después, en 2007, el equipo logró que ese interruptor funcionara en el cerebro de ratones vivos. Más tarde desarrolló opsinas que responden a la luz amarilla y frenan la actividad neuronal, además de fibras ópticas ultrafinas capaces de llevar la luz a regiones muy concretas.
Con estas herramientas, el laboratorio llegó a revertir síntomas del párkinson en ratones y a modificar su comportamiento social.
Según el comunicado de la Asamblea Nobel, el método ha permitido mostrar cómo las células nerviosas dan forma a los recuerdos, los sentimientos y la conducta.
Hoy se emplea para estudiar los circuitos implicados en la depresión, la ansiedad, la esquizofrenia, el alzhéimer o la adicción, y ya hay investigadores que lo prueban para intentar devolver la vista a personas con discapacidad visual.
De Boston a Stanford: la asombrosa trayectoria de Karl Deisseroth en detalle
Nacido en Boston el 18 de noviembre de 1971, Deisseroth se licenció en Ciencias Bioquímicas por Harvard en 1992 y obtuvo en Stanford el doble título de Medicina y doctorado en Neurociencia en 1998.
Allí hizo la residencia en psiquiatría y dirige su laboratorio desde 2004. En la actualidad ocupa la cátedra D.H. Chen de Bioingeniería y es profesor de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento.
Y hay que aclarar aquí que su trabajo no se limita a la optogenética. En 2013 presentó CLARITY, un método que vuelve transparentes los tejidos biológicos para estudiar su estructura molecular sin cortarlos en láminas.
De esa línea surgió también STARmap, una variante que analiza la expresión genética de cada célula en tres dimensiones dentro de un tejido intacto. Ese mismo año formó parte del comité que diseñó la Iniciativa BRAIN, impulsada por la Administración Obama.
La relación de Deisseroth con España
Como dato curioso, en España su nombre ya pisó con fuerza. En 2015 recibió el Premio Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA en Biología y Biomedicina, que compartió con Edward Boyden (MIT) y Gero Miesenböck (Universidad de Oxford), con una dotación de 400.000 euros.
Cuando, durante su visita a Madrid, le preguntaron qué haría con el premio, respondió con tres palabras recogidas por El Español: «Vuelta al trabajo».
Cabe remarcar que antes del Nobel ya sumaba varios de los premios más prestigiosos de la biomedicina:
- El Premio Breakthrough en Ciencias de la Vida (2015).
- El Premio Kioto (2018), del que es el galardonado más joven hasta la fecha.
- El Premio Lasker de Investigación Médica Básica (2021).
- El Premio Japón (2023).
«Projections», el libro de Karl Deisseroth sobre las emociones
En 2021 publicó Projections: A Story of Human Emotions, un libro en el que recurre a casos reales de su consulta para explicar el origen de las emociones y que se ha traducido a más de quince idiomas.
En una entrevista concedida al medio británico The Guardian ese año, sostuvo que los sentimientos son respuestas a la información que llega del mundo, aunque «tienen una trayectoria propia».
Para concluir, la noticia del Nobel le llegó pasada la medianoche en California. Deisseroth no oyó la primera llamada del comité y, segundos después, sonó el teléfono de su mujer, la neurocientífica Michelle Monje.
Según relató a Stanford Medicine, la emoción le dejó sin capacidad para formar palabras durante unos 30 segundos. La entrega oficial del galardón será el 10 de diciembre en Estocolmo.
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