La huelga de médicos destapa jornadas de hasta 100 horas semanales que Mónica García evita negociar
Voces críticas de Junts reprochan a la ministra centrar su discurso en una confrontación constante con Madrid, "una obsesión inaceptable"

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La jornada semanal de muchos médicos en España ha dejado de medirse en turnos para medirse en resistencia. Facultativos y médicos internos residentes relatan semanas que superan con creces las 100 horas de trabajo efectivo –especialmente en hospitales– sumando consultas ordinarias, guardias de 24 horas, dobles jornadas y tareas administrativas que prolongan su presencia en el hospital mucho más allá de lo previsto. La sensación generalizada es que el centro sanitario deja de ser un lugar de trabajo para convertirse, en la práctica, en una segunda residencia. Lo peor, que la ministra parece no querer discutir esta anomalía laboral con los médicos y que también pasan por alto sindicatos de ámbito como CCOO, UGT o Satse.
Diversos informes profesionales y estudios sobre condiciones laborales coinciden en que los médicos en España, especialmente los residentes (MIR), superan de forma habitual los límites legales de jornada: la normativa europea fija un máximo de 48 horas semanales, pero en la práctica muchos facultativos trabajan muy por encima debido a las guardias y a la sobrecarga asistencial.
En el sistema sanitario, la jornada ordinaria suele rondar las 37,5 horas semanales, a las que se suman guardias que pueden alcanzar las 24 horas continuadas y repetirse varias veces al mes, lo que eleva la carga real hasta 60, 70 u 80 horas semanales, e incluso más en determinadas especialidades hospitalarias. Estas guardias, realizadas generalmente tras la jornada habitual o durante fines de semana y festivos, se consideran «atención continuada» y en muchos casos no se computan plenamente como jornada ordinaria, pese a su impacto físico y mental.
Además, organizaciones médicas advierten de que gran parte de ese tiempo adicional —no siempre registrado ni compensado— tampoco se refleja íntegramente en las cotizaciones, lo que repercute en la futura jubilación del facultativo, al tratarse de horas extraordinarias o complementarias que no consolidan derechos laborales en la misma medida que la jornada estructural.
En plena huelga indefinida de médicos esta semana, el conflicto sanitario alcanza un punto de no retorno tras unas negociaciones que, según denuncian los profesionales, el Ministerio de Sanidad que dirige Mónica García no está impulsando con voluntad real de acuerdo. La tensión política se agrava además por la incertidumbre parlamentaria, ya que Junts ha advertido que no está dispuesto a respaldar la iniciativa cuando llegue al Congreso.
En este contexto, voces críticas de Junts reprochan a la ministra centrar su discurso en una confrontación constante con la Comunidad de Madrid, una «obsesión inaceptable» que, lejos de resolver el problema estructural, extiende el conflicto sanitario a todas las comunidades autónomas y dificulta un consenso nacional para abordar la sobrecarga laboral que denuncian los facultativos.
Esta realidad se sostiene sobre una concatenación de guardias y jornadas ampliadas que, aunque legalmente deberían estar limitadas por la normativa europea a las 37 horas semanales, en la práctica se diluyen en un sistema que depende de la disponibilidad constante del personal médico. Los profesionales describen semanas en las que enlazan varias guardias con apenas un día de descanso efectivo, lo que genera un cansancio acumulado difícil de revertir y que impacta directamente en su rendimiento y bienestar.
El agotamiento se ha convertido en una de las principales preocupaciones del colectivo. No se trata solo de la fatiga física tras largas horas de atención clínica, sino también del desgaste mental que implica tomar decisiones de alta responsabilidad en condiciones de sobrecarga. Muchos médicos aseguran que, tras una guardia especialmente intensa, un único día libre resulta insuficiente para recuperarse, de modo que el cansancio se arrastra durante días y se encadena con la siguiente jornada exigente.
Problemas estructurales señalados
- Saturación de consultas en Atención Primaria.
- Falta de médicos especialistas y planificación de recursos humanos.
- Precariedad contractual en etapas iniciales de la carrera.
- Sobrecarga de guardias y jornadas extensas.
- Desgaste emocional tras años de presión asistencial.
El contexto: una huelga nacional con efectos reales
Las reflexiones de los médicos en medio de un conflicto sanitario es tangible. Sólo en Madrid, durante las jornadas de paro médico, se han suspendido miles de consultas, cirugías y pruebas diagnósticas, evidenciando el impacto directo en los pacientes.
Las principales reivindicaciones del colectivo médico coinciden con lo expuesto en el programa:
- Estatuto profesional propio para médicos.
- Mejora de condiciones laborales y reducción de guardias obligatorias.
- Reconocimiento del desgaste acumulado tras la pandemia.
Temas:
- Huelga
- Médicos
- Mónica García