Árboles

Los turistas pasan de largo, pero uno de los árboles más impresionantes de España está en pleno centro de Sevilla

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Ficus de la Plaza del Museo. Foto: Gerencia de Urbanismo y Medio Ambiente del Ayuntamiento de Sevilla
  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Sevilla presume de un patrimonio monumental que atrae cada año a millones de visitantes. Iglesias, palacios y museos concentran la mayoría de miradas, pero la ciudad esconde otros tesoros que no siempre aparecen en las guías turísticas.

En el Casco Antiguo, existe un árbol centenario que ha obligado a replantear el urbanismo de su entorno. ¿Quieres saber por qué?

El árbol más impresionante del centro de Sevilla que pasa desapercibido para los turistas

En la Plaza del Museo, a escasos metros del Museo de Bellas Artes y frente a la estatua de Murillo, crece un majestuoso Ficus macrophylla, también conocido como higuera australiana.

Pese a su ubicación privilegiada, son muchos los visitantes que atraviesan la plaza sin reparar en él. Sin embargo, este ejemplar está catalogado como árbol singular por el Ayuntamiento de Sevilla, una distinción reservada a especies excepcionales por su tamaño, antigüedad y valor histórico.

Su historia en este enclave se remonta a 1921, cuando fue trasladado desde instalaciones municipales y plantado de forma definitiva durante una reforma urbanística.

Desde entonces, el ficus ha ido ganando presencia hasta convertirse en uno de los árboles más monumentales de la capital hispalense, con una altura aproximada de 21 metros y un perímetro de tronco que supera los nueve metros, según los datos municipales.

El ficus centenario de Sevilla con raíces aéreas que parecen columnas naturales

Uno de los aspectos más llamativos de este árbol es su sistema de raíces adventicias. A diferencia de otras especies urbanas, el Ficus macrophylla desarrolla raíces que nacen en las ramas y descienden verticalmente hasta alcanzar el suelo.

Con el paso de los años, estas raíces se engrosan y actúan como auténticos soportes naturales que refuerzan la estabilidad del conjunto. Este fenómeno, poco habitual en el paisaje urbano español, no solo tiene un gran impacto visual.

También cumple una función estructural clave, ya que permite al árbol sostener el enorme peso de su copa y reducir el riesgo de desprendimientos. El resultado es una imagen escultórica, en la que naturaleza y ciudad conviven en un equilibrio poco común.

La obra urbana en el centro de Sevilla que se adaptó a este árbol histórico

La conservación de este ficus ha requerido decisiones urbanísticas poco habituales. La Gerencia de Urbanismo y Medio Ambiente llevó a cabo una intervención específica para garantizar la salud del árbol, ampliando su alcorque y liberando las raíces que habían quedado comprimidas bajo el pavimento.

La actuación, con una inversión cercana a los 15.000 euros, sustituyó parte del acerado por una malla metálica técnica que permite la correcta aireación y filtración del agua.

Además, se eliminaron plazas de aparcamiento y se amplió el espacio peatonal en la zona sur de la plaza, modificando la fisonomía del entorno. El objetivo fue claro: adaptar la ciudad a las necesidades de uno de sus habitantes más antiguos.

Este ficus es un elemento plenamente integrado en la vida de la capital hispalense. Su sombra incluso acompaña actos tradicionales como el recorrido de la Hermandad del Museo durante la Semana Santa.

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