Esperanza de vida

Esperanza de vida en España en 1940: datos y contexto histórico

Esperanza de vida en España en 1940: cifras aproximadas y contexto social tras la Guerra Civil.

¿La esperanza de vida se hereda?

Nuestra esperanza de vida ya no crece

¿No alcanzaremos los 100 años en promedio?

Tras la guerra civil
Esperanza de vida 1940.
Francisco María
  • Francisco María
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La media de vida que tenemos hoy en día en la actualidad no tiene nada que ver con otras etapas de nuestra historia. Por ejemplo, tras la Guerra Civil española. Primero, algo importante: la esperanza de vida no quiere decir que todo el mundo muriera a los 47 o 50 años. Es un medio de comunicación. Y esa media estaba muy condicionada por la mortalidad infantil. Muchos niños no superaban los primeros años de vida, lo que hacía que el promedio descendiera de forma notable. Quien conseguía pasar la infancia podía vivir bastante más tiempo, aunque siempre en condiciones exigentes. Un país que acababa de romperse

Si hoy escuchamos que la esperanza de vida en España supera los 80 años, nos parece lo normal. Pero en 1940 la realidad era muy distinta. España acababa de salir de la Guerra Civil y la vida, literalmente, era más corta. Las cifras estimadas hablan de unos 47 años para los hombres y alrededor de 50 años para las mujeres.

Quien conseguía pasar la infancia tenía más posibilidades de vivir bastantes años más, aunque siempre dentro de un contexto complicado.

1940: un país roto por dentro

En 1940 España no estaba empezando una etapa tranquila, sino intentando recomponerse tras tres años de guerra (1936–1939). El conflicto dejó cientos de miles de muertos, una economía devastada y una sociedad dividida.Guerra Civil

La idea era resistir sin depender del exterior, pero en la práctica eso generó escasez y dificultades añadidas. No era solo que faltaran edificios o carreteras. Faltaban alimentos, recursos médicos y estabilidad. La guerra había desgastado a la población física y emocionalmente.

La medicina no era lo que es hoy

A veces olvidamos lo reciente que es la medicina moderna tal como la conocemos. En 1940 no existía un sistema sanitario público universal. Ir al médico dependía de la economía familiar o de sistemas de beneficencia.

Los antibióticos no estaban ampliamente disponibles. La penicilina empezaba a utilizarse, pero no era accesible para todos. Enfermedades como la tuberculosis o infecciones que hoy se tratan fácilmente podían convertirse en sentencia grave.

Además, muchas viviendas carecían de agua corriente, saneamiento adecuado o calefacción. En invierno, el frío era intenso en muchas zonas. La combinación de mala alimentación, viviendas poco saludables y escaso acceso médico hacía que el riesgo de mortalidad fuera alto.

La mortalidad infantil: el factor decisivo

Si queremos entender de verdad por qué la esperanza de vida era tan baja, hay que mirar a la infancia. En 1940 las tasas de mortalidad infantil eran muy elevadas comparadas con las actuales.

Complicaciones en el parto, infecciones respiratorias, diarreas o enfermedades contagiosas podían acabar con la vida de bebés y niños pequeños. No existían campañas de vacunación tan amplias como las actuales ni controles prenatales sistemáticos.

Cada fallecimiento en los primeros años de vida reducía la media estadística de forma significativa. Por eso la cifra global puede parecer más baja de lo que uno imaginaría al pensar en adultos.

¿Por qué las mujeres vivían un poco más?

Incluso en ese contexto tan complicado, las mujeres tenían una esperanza de vida ligeramente superior a la de los hombres.Guerra Civil

Parte de la explicación está en factores biológicos. Pero también en el contexto histórico. Muchos hombres habían participado directamente en la guerra y arrastraban heridas, secuelas físicas o desgaste extremo. Además, los trabajos más duros recaían en gran medida sobre ellos.

Las mujeres, aunque vivían en una sociedad muy restrictiva y con pocas libertades, no habían estado tan expuestas al frente. Eso se reflejaba en la estadística.

Un país por detrás… pero no único

Comparada con otros países europeos que no habían sufrido una guerra civil reciente, España tenía cifras más bajas. Sin embargo, el continente entero estaba entrando en la Segunda Guerra Mundial, así que el contexto global tampoco era estable.

Lo que sí es evidente es que España tardó en recuperarse. No fue hasta los años 50 y sobre todo los 60 cuando la esperanza de vida empezó a subir de forma clara. Mejores condiciones de alimentación, vacunación, desarrollo económico y acceso más amplio a la sanidad marcaron el cambio.

De los 50 a los más de 80 años

El contraste impresiona. En apenas unas generaciones, España pasó de rondar los 50 años de esperanza de vida a situarse entre los países más longevos del mundo.

Eso habla de transformaciones profundas: mejoras sanitarias, avances médicos, educación, condiciones laborales más seguras y mejor nutrición. Más que un número La esperanza de vida en 1940 no es solo una cifra antigua. Es una ventana a una España que intentaba salir adelante tras una tragedia colectiva.

Detrás de cada dato había familias reconstruyéndose, niños creciendo en tiempos difíciles y adultos trabajando con lo justo para sobrevivir. Pensar en esos 47 o 50 años no es solo mirar estadísticas. Es entender lo mucho que ha cambiado el país en menos de un siglo.

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