Los socios separatistas de la socialista Chivite piden ya la implantación del euskera en toda Navarra

Navarra
María Chivite, junto a Eduardo Santos (Podemos).

Geroa Bai y EH Bildu han exigido ya al Gobierno socialista de Navarra encabezado por María Chivite la implantación plena del euskera en toda la comunidad foral. La voz cantante la ha llevado Ana Ollo, la consejera impuesta por los separatistas navarros al frente de la cartera de Relaciones Ciudadanas. La exigencia es categórica: acabar con la “zonificación” del euskera en Navarra. Traducido: que en toda la región se produzca la invasión escolar del vascuence así como la obligatoriedad de asistir a los ciudadanos y realizar todos los trámites administrativos en la lengua del País Vasco.

Esta medida supondría, para empezar, un aumento exponencial del destino de fondos públicos a esta política y, además, la entrada de todo un potente contingente de vascoparlantes en la Administración Navarra.

Las posibilidades de Chivite de negarse a esta exigencia son mínimas. Los separatistas de Geroa Bai -marca blanca del PNV en Navarra- y los proetarras de EH Bildu conforman un bloque necesario para la gobernabilidad de la socialista. Sin ellos, la legislatura estará muerta nada más empezar. Una realidad que conoce perfectamente el partido de Pedro Sánchez en Navarra.

El Gobierno socio-separatista de Navarra con el apoyo de los proetarras está arrancando. Pero, de hecho, el esquema político está ya definido y pactado. Una parte decisiva para los separatistas de Geroa Bai –formación que lleva en su ADN al PNV– es la inmersión lingüística de Navarra en el Euskera. La quieren a toda costa. EH Bildu les respalda y Podemos exactamente igual. El Gobierno de María Chivite ya ha aceptado negociar el plan de impulso radical al euskera.

Negociación con Geroa Bai

Geroa Bai ha exigido ya -y Chivite ha aceptado sentarse a negociar- distintas medidas: la primera, garantizar el derecho de la ciudadanía a elegir “cualquiera de las dos lenguas propias de Navarra en las administraciones públicas”, en referencia al castellano y el euskera, pese a ser esta la lengua vasca.
En segundo lugar, garantizar el acceso “a la enseñanza en euskera y del euskera” a cualquier alumno que lo solicite.

En tercer lugar, impulsar “el uso del euskera en la vida social”, lo que conlleva toda una campaña de lanzamiento con su correspondiente presupuesto. El derecho a reclamar el euskera quedará blindado, además, por una nueva Ley Foral. Y ello implicará que la actual “zonificación con criterios restrictivos” pasará a mejor vida: todas las zonas de Navarra, aunque el nivel de penetración del euskera sea nulo, pasarán a contar con los mismos esquemas de impulso de la lengua vasca.

La inmersión en el euskera no será sólo a título particular y en los colegios. También lo será en el ámbito oficial. Para ello se garantizará que la Administración de la Comunidad Foral pueda atender en euskera a la ciudadanía que así lo solicite.

La medida supondrá nuevas promociones de funcionarios con pleno conocimiento del euskera y la planificación de programas de formación en dicha lengua del personal al servicio de las administraciones públicas. Y ello, con especial insistencia en áreas “como la Justicia o la emisión de documentos oficiales como el DNI”.

Todo ello bloqueará el acceso a plazas públicas de aquellos que no tengan conocimiento del euskera. Una maravillosa oportunidad que no desaprovecharán los hombres de Geroa Bai y EH Bildu para colar a sus cuadros políticos en esas posiciones de control de la Administración.

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