El PSOE ya tiene su discurso si pincha el 14-F: del “Illa ganará” al “somos el primer partido nacional”

Salvador Illa Pedro Sánchez
Salvador Illa y Pedro Sánchez.

El Gobierno y el CIS de Tezanos comenzaron la precampaña de las elecciones catalanas vendiendo la piel del triunfo electoral de Illa el 14-F. Todo eran vítores y fanfarrias por el éxito profetizado del supuesto héroe socialista de la gestión del Covid. Y, de ahí, el PSOE ha pasado a preparar una salida de emergencia. Un nuevo mensaje falsamente triunfalista: el de, al menos, “somos el primer partido nacional en Cataluña”. Lejos ha quedado aquel “Illa ganará”.

El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), del socialista José Félix Tezanos, pronosticaba el 21 de enero la victoria del ministro de Sanidad, Salvador Illa, en las elecciones de Cataluña. Aún estaba en el aire hasta la fecha tras los recursos presentados ante la Justicia. Pero el PSC aseguraba ya que ganaría las elecciones con el 23,9% de los votos, doblaría sus resultados de 2017, y alcanzaría entre 30 y 35 escaños, frente a los 17 de los que disfrutó la última legislatura. La encuesta del instituto público bendecía, así, la estrategia de Moncloa de primar las elecciones catalanas a la pandemia con la designación de Illa como candidato a la presidencia de la Generalitat.

La fecha electoral se confirmó en el 14-F; la campaña dio comienzo; las cifras de muertes por Covid crecieron; la vacunación se atascó en toda España; Junts sacó las uñas; y los sondeos empezaron a cambiar.

El pasado 8 de febrero OKDIARIO hacía pública su última encuesta. En un escenario marcado por la pandemia de coronavirus y las restricciones, y con un independentismo enfrentado, los partidos encaraban ya la recta final hacia la jornada de votación. Y el panorama ya había cambiado hacia una situación de triple empate entre Junts per Catalunya, ERC y el PSC del ex ministro de Sanidad Salvador Illa, según el sondeo elaborado por Hamalgama Métrica para OKDIARIO y publicado este lunes. Pero con Junts a la cabeza.

Estas tres formaciones rondaban ya el 20% de los votos y obtendrían entre 30 y 32 escaños. Así, Junts ganaría las elecciones, con un 20,3% de las papeletas y 32 diputados, seguida del PSC, que pasaría de cuarta fuerza a segunda con respecto a los comicios de 2017 con un 20,2% de votos y 30 actas. Por su parte, la candidatura del presidente interno de la Generalitat, Pere Aragonès, quedaría en tercer lugar en porcentaje de voto (20,3%), si bien igualaría en 32 escaños a lista de Laura Borràs, dos más que el PSC pese a quedar por detrás debido al sistema D’Hondt.

Una reñida lucha por arriba que mantendría abierta la posibilidad, con los 7 escaños de la CUP (5,4%), de un gobierno apoyado en fuerzas independentistas, así como de un Ejecutivo tripartito formado por ERC, PSC y los ‘comunes’ de Jéssica Albiach, que igualarían su resultado de hace cuatros años (8 actos y un 7% de respaldo). En el primero de estos escenarios, los tres partidos separatistas alcanzarían los 71 escaños (la mayoría absoluta están en 68), mientras que en el segundo, Esquerra y las dos fuerzas presentes en el Gobierno central sumarían 70 diputados. Las dos opciones pasan por ERC, que podría hacer valer sus votos incluso para exigir la Presidencia de la Generalitat.

Y, desde entonces, lo más destacable que ha ocurrido ha sido la negativa de Salvador Illa a hacerse test en el debate de TV3, algo que difícilmente le puede dar mucho rédito electoral.

Por todo ello, el PSOE ha empezado a preparar una estrategia de comunicación por si el resultado se convierte en un pinchazo. Vamos, por si ocurre lo mismo que con la repetición de elecciones generales donde el PSOE se las prometía muy felices y tuvo que acabar dando entrada a Podemos en el Gobierno por las cuatro esquinas.

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