La doctora Pinto declara que López Madrid le dijo que contrató a Villarejo: «Pone en su sitio a chulas como tú»

La dermatóloga Elisa Pinto ha declarado ante la Audiencia Nacional que el empresario Javier López Madrid contrató al comisario jubilado José Manuel Villarejo porque «era experto en hacer coartadas» y porque podía «ayudarle a hundir cualquier denuncia» por las presuntas amenazas que la doctora estaba recibiendo. Así se ha expresado Pinto este miércoles en su declaración como testigo en la tercera sesión del juicio contra López Madrid, Villarejo y el socio del comisario jubilado, Rafael Redondo, por un presunto delito de cohecho.
En su declaración, la doctora ha reconocido que se sentía «obligada» a mantener «una comunicación» con el empresario que «no quería tener», basada en llamadas, mensajes de WhatsApp o visitas a su casa y consulta.
«En una de las múltiples llamadas que me hacía, me dijo que había contratado a un comisario que se llamaba Villarejo, que era experto en hacer coartadas y que podía hacer que cualquier denuncia que yo le pusiera quedase sepultada. Y que era, además, experto en poner en su sitio ‘a las chulas’ como yo», ha expresado.
Pinto ha mantenido que «no quería denunciar el acoso» porque el empresario «tenía el poder» para destruirla «personal y profesionalmente». Ha sostenido que «quería que todo parara». «Él tenía el poder, tenía los contactos con los centros hospitalarios con los que yo trabajaba y era amigo de los pacientes que iban a mi consulta», ha declarado.
El letrado que representa a Villarejo le ha preguntado si «se planteó» grabar alguna de esas llamadas en las que López Madrid presuntamente reconocía haber realizado el encargo al comisario jubilado. Pinto ha respondido que, pese a comprender «que puede ser una costumbre en otros ámbitos o sectores», a ella no se le ha «ocurrido nunca grabar conversaciones». «Yo me dedico a la medicina, a llevar una vida tranquila, no hago negocios, no tengo complicaciones vitales y sigo sin grabar a nadie. Igual es una mala costumbre pero no grabo a la gente», ha remachado.
En la consulta «mandaba él»
La doctora ha manifestado que, pese a que su consulta era «su zona de seguridad», en la visita que realizó López Madrid acompañado de Redondo a su consulta «mandaba él». «Él me dijo ‘siéntate’. Y yo me senté. Y se sentó su acompañante a la derecha. Tapaba la pantalla del ordenador. Colocaron una cartera encima de la mesa y empezó a decirme que dejara de hacer llamadas, que se estaban haciendo llamadas desde mi casa y desde mi consulta», ha explicado.
La dermatóloga ha expresado que «estaba intentando entender lo que decía», mientras se preguntaba «cómo podían haber entrado» en su casa. Al término de la reunión, ella contactó con un informático para informarle de que le están acusando de hacer llamadas a través de tarjetas prepago y con el abogado Luis Rodríguez Ramos. A partir de ahí, «las llamadas fueron peores».
Según su relato, las llamadas empezaron a ser amenazantes: «Te vamos a matar, tienes unos niños muy pequeños, tus hijos son muy frágiles». La doctora Pinto ha roto a llorar en este momento. La presidenta del tribunal, Teresa Palacios, le ha preguntado si estaba en condiciones de seguir declarando, a lo que ha respondido afirmativamente.
Inspector Carba
En el escrito de acusación, la abogada manifiesta que el empresario «mantuvo una estrecha relación» con el inspector de la Policía instructor de la denuncia de Pinto, Alberto Carba. «Este agente de policía envió varios correos electrónicos a López Madrid, comunicándole el estado de la investigación, y recibiendo instrucciones, llegando a advertirle cuando iba a finalizar el secreto de sumario», detalla.
Preguntado por este extremo, el agente ha expresado que, por esos mensajes, le han «dañado durante mucho tiempo» y ha explicado que su comunicación con el empresario se hizo amparado por el Estatuto de la Víctima, aunque «teniendo en mente no revelar ningún dato del secreto de sumario».
Según el policía, mandó una serie de mensajes a López Madrid cuando le llamó «llorando y gritando», diciendo que se estaba «subiendo a la azotea» de un edificio porque se iba «a tirar». «Acaban de publicar una cosa en los medios de comunicación que me afecta enormemente y me quiero suicidar», ha declarado que le dijo el empresario en esa llamada. Y, según ha manifestado, tuvo «que hacer una intervención como negociador de la Policía que era para reducir su ansiedad, para calmarle, para que no se arrojase».
No obstante, ha reiterado que, en este caso, no reveló «ningún dato»: «Solo le dije ‘esto va bien’. Y ese mensaje, que tantas veces ha salido publicado, de que ‘este partido lo vamos a ganar’, yo se lo dije en el sentido de ‘por favor, mantenga la fe en la justicia, en la investigación que estamos haciendo’, porque temía que se fuera a suicidar. Y era una obligación moral y una obligación como jefe de la investigación». Es por eso por lo que ha justificado el envío de esos mensajes, pero ha insistido en que «jamás» le reveló «ningún detalle».
«No he visto a esta señora en mi vida»
Al inicio de la vista, la abogada de la doctora ha solicitado que Villarejo abandonase su puesto junto a su abogado durante la declaración de ella porque «estaría más cómoda». La magistrada Palacios ha dicho que no podía «obligar» al comisario jubilado a moverse, pues es abogado y «tiene derecho» a mantenerse ahí.
«No he visto a esta señora en mi vida, jamás he tenido ninguna relación con ella. Digo que todo forma parte de su show y, por lo tanto, si me permite, yo me niego a esta jugada», ha espetado Villarejo.
La acusación de Pinto pide 6 años de prisión para Villarejo y López Madrid por delitos de cohecho y 4 años para Redondo por su presunto papel como cómplice del comisario jubilado, según su escrito de acusación. La Fiscalía rechazó formular acusación y es partidaria de la absolución.
Pinto se sintió amenazada
Según expone la abogada en el escrito, López Madrid estuvo «varias veces» en las oficinas de CENYT, el grupo empresarial de Villarejo. En diciembre de 2013, el empresario se presentó en la consulta de la doctora junto a Redondo, «que acudía en calidad de abogado», asegura. La letrada que representa a Pinto incide en que dicho encuentro se produjo «con intención de hostigarla». «La visita causó miedo en Elisa Pinto, que se sintió amenazada porque en ese momento no existía ninguna denuncia», precisa la abogada.
Y añade que, a partir de 2014, Villarejo «se dedicó a hostigar» a la doctora «para evitar que denunciase» a López Madrid. En abril de ese año, cuando la mujer decidió denunciar al empresario, el comisario jubilado «accedió a su información privada sin autorización e intentó interferir en la investigación policial», puntualiza. En particular, la abogada refiere que Villarejo «solicitó la ayuda de funcionarios policiales para emitir certificados que le permitieran retrasar» una rueda de reconocimiento de la que tendría que formar parte.