El empresario López Madrid admite amenazas a la doctora Pinto pero niega pagos a Villarejo
El empresario reconoce intimidación como "farol": "Nunca me pidió dinero. No hablamos de dinero"
El empresario Javier López Madrid ha comparecido este lunes ante la Audiencia Nacional negando haber contratado al comisario jubilado José Manuel Villarejo para hostigar a la doctora Elisa Pinto, aunque ha reconocido haberla amenazado con la intervención policial en un encuentro que la dermatóloga ha calificado de intimidatorio. La declaración se ha producido en el marco del juicio en el que la acusación popular solicita seis años de prisión para ambos por delitos de cohecho.
López Madrid ha negado categóricamente cualquier pago al ex comisario de policía. «Nunca me pidió dinero. No hablamos de dinero», ha remachado ante el tribunal presidido por la magistrada Teresa Palacios.
Sin embargo, el empresario ha admitido haber acudido en diciembre de 2013 a la consulta de Pinto acompañado de Rafael Redondo, socio de Villarejo. Según su versión, su «único objetivo» era que la dermatóloga le «dejara en paz».
La abogada de la doctora le ha recordado durante el interrogatorio las amenazas proferidas en aquel encuentro. López Madrid ha reconocido que advertir a Pinto de que «iba a venir a ver la policía» fue un «farol» para que cesaran supuestas llamadas de acoso.
El acusado ha solicitado la transcripción del audio de ese encuentro. Ha leído en voz alta algunos fragmentos: «Déjame en paz. No vuelvas a hacer una sola llamada acosando a nadie, ni a mis amigos, ni a mi círculo, ni a mis hijos, ni a mis amigos, ni a mis ex amigos. No lo vuelvas a hacer. La policía va a venir, y te garantizo que tienen todas las pruebas».
El empresario ha justificado su actuación aduciendo una situación personal «dramática». Ha afirmado haber recibido «más de 1.500 llamadas» en ocho meses. También ha asegurado que su mujer, hijos y amigos habían recibido «otras tantas».
Según López Madrid, estas llamadas procedían de la propia Pinto, quien supuestamente utilizaba tarjetas de prepago y cabinas telefónicas. Un relato que la defensa de la doctora ha cuestionado duramente.
60 llamadas con Villarejo
La letrada de Pinto ha interrogado al acusado sobre «las más de 60 llamadas» mantenidas con Villarejo. López Madrid ha respondido con vehemencia: «Yo voy a ver a este señor como voy a ver a otros tantos señores que están en la causa. Y voy movido por un estado emocional y personal completamente destrozado. Voy buscando confort, voy buscando ayuda y gente que me escuche».
El empresario ha precisado que no supo que Villarejo seguía en activo en la Policía hasta 2017. Ha insistido en que acudió en 2012 a las oficinas de CENYT, el grupo empresarial del comisario jubilado, por recomendación de un amigo tras relatarle su malencolía personal.
Según ha contado, Villarejo le aconsejó denunciar a la doctora. Ante sus reticencias por «evitar un escándalo», el ex comisario le habría sugerido: «Vete a ver a esta señora y dile que pare».
La versión de Pinto
La acusación popular sostiene una versión diametralmente opuesta. López Madrid estuvo «varias veces» en CENYT antes de presentarse en la consulta de Pinto junto a Redondo, «que acudía en calidad de abogado».
La abogada de la doctora incide en que el encuentro se produjo «con intención de hostigarla». «La visita causó miedo en Elisa Pinto, que se sintió amenazada porque en ese momento no existía ninguna denuncia», precisa la letrada.
A partir de 2014, Villarejo «se dedicó a hostigar» a la doctora «para evitar que denunciase» a López Madrid, según la acusación. Cuando Pinto decidió denunciar al empresario en abril de ese año, el comisario jubilado «accedió a su información privada sin autorización e intentó interferir en la investigación policial».
La acusación especifica que Villarejo «solicitó la ayuda de funcionarios policiales para emitir certificados que le permitieran retrasar» una rueda de reconocimiento. Unos hechos que apuntalan la petición de seis años de prisión para el ex comisario y el empresario, y cuatro para Redondo como presunto cómplice.
Ironía de Villarejon
A su llegada a la Audiencia Nacional, Villarejo ha manifestado ante los medios que tiene «muchísimas ganas» de que termine este «show» que, según él, comenzó hace casi doce años.
«Creo que todos ustedes saben que esto es mentira», ha afirmado el comisario jubilado. Ha ironizado asegurando que, pese al «cariño» que le tiene, el departamento de Asuntos Internos de la Policía «ha visto que no hay absolutamente nada».
El ex comisario ha revelado que Pinto ha solicitado que no se retransmita en directo el próximo juicio previsto para febrero por presuntas amenazas. De hecho, la abogada de la doctora ha pedido este lunes que no se retransmitiera esta vista. El tribunal ha rechazado la solicitud «porque rige el principio de publicidad de las actuaciones durante el juicio oral». La magistrada Palacios ha permitido únicamente que se grabe la declaración de Pinto desde su espalda.
La presidenta del tribunal ha autorizado por «primera vez», y «no sabemos si la última», que los acusados no declaren en bloque. Tanto Villarejo como Redondo declararán al final del juicio, según han solicitado.
La Fiscalía, por su parte, ha rechazado formular acusación y se ha mostrado partidaria de la absolución de los tres acusados.
El caso promete extenderse durante semanas en los juzgados de la Audiencia Nacional, donde las palabras «farol» y «miedo» han quedado grabadas como síntesis de dos narrativas irreconciliables: la de quien dice haber sido acosado hasta el límite y la de quien asegura haber sido amenazada por quienes ostentaban el poder.