10 puntos en cuatro partidos

El ‘Rayo de Leganés’ pone fin a un exilio grandioso en Butarque

El Rayo Vallecano cierra su etapa en Leganés con dos victorias y un empate a los que se suma la goleada al Atlético de la pasada temporada

Los franjirrojos se sobreponen a la etapa más convulsa de sus últimos años con unos resultados de lo más productivos en lo deportivo

El Rayo podrá jugar en Vallecas: la Comunidad de Madrid levanta la suspensión del estadio

Rayo Vallecano, Butarque, Leganés
Los jugadores del Rayo Vallecano celebran un gol ante el Espanyol. (EP)
Hugo Carrasco

Dura, pero de lo más productiva. Así ha sido la etapa más convulsa del Rayo Vallecano en los últimos 15 años. Sin estadio, se han visto condenados a jugar en Leganés durante los últimos tres partidos, debido al cierre del estadio de Vallecas por parte de la Comunidad de Madrid. Tres encuentros que, pese a haberse jugado sin apenas público, debido a la protesta de la mayor parte de la afición, se han saldado con éxito en lo deportivo. A ellos se suma el duelo que jugaron contra el Atlético de Madrid el pasado curso, debido al estado del césped de Vallecas, que era impracticable, en el que golearon a los de Simeone.

Tres partidos esta temporada y otro la pasada que se saldan con 10 puntos sobre 12 posibles. Sin derrotas. Tres victorias –dos de ellas este curso– y un empate es el balance. Los franjirrojos han tenido que jugar sus partidos como local a apenas 13 kilómetros de su casa, pero lo han hecho sin el apoyo de los suyos, que se han negado a desplazarse al municipio del sur de la capital para animarles.

Apenas 3.742 personas acompañaron a los vallecanos en el último partido ante el Espanyol, siendo la cifra más baja, y con aficionados pericos en las gradas.  Los datos no mejoran mucho más para los otros dos partidos celebrados este curso, con 4.529 espectadores en el Rayo-Racing de la jornada 4 y 4.280 en el de la jornada 2 ante el Alavés. Sí que subió un poco, a 5.335, el del pasado curso ante el Atlético, aunque, lógicamente, había también bastante presencia –dentro de las cifras ridículas– de aficionados rojiblancos.

El Rayo se niega a dejarse llevar

Pero los jugadores del Rayo Vallecano han demostrado algo que ya dejaron más que patente la pasada campaña. Ante la adversidad, se crecen. Podrían dejarse llevar ante una deriva agotadora que les lleva a verse envueltos constantemente en escándalos institucionales. Cuando no es el estadio, es el césped; cuando no, es el riesgo estructural de la instalación o, si no, el no poder entrenar en su propia ciudad deportiva. Lo fácil es dejarse arrastrar entre tanta convulsión, pero los futbolistas han aprendido a disociar esa parte y dedicarse a lo que a ellos les atañe y mejor saben hacer. Y lo cierto es que están cumpliendo con creces.

Todos quieren verse acompañados de esos 15.000 aficionados que hace apenas unos meses les llevaban en volandas por Europa, pero lo que no quieren ante todo es dejar caer al equipo. En Butarque, durante los tres partidos que ha durado el exilio, lo han demostrado. Pintaba muy mal la situación a principios del curso y la situación no acompañaba nada, pero los madrileños lograron sacar los partidos adelante.

Un balance grandioso en Butarque

Tras caer con demasiada polémica en Sevilla por 2-1, en un partido donde le pitan tres penaltis a los hispalenses y le anulan el que era el 0-2 a los de Beñat San José, el Rayo llega a Leganés y rasca un empate que sabía a triunfo, puesto que el partido se les pudo ir en los últimos minutos. Viajaron al Camp Nou y, después, recibían al Racing, de nuevo en el estadio pepinero, y consiguieron amarrar el triunfo por 3-2, dándole la vuelta a un 1-2, por obra y gracia de Camello.

El colofón final llegó el martes. Estaban más solos que nunca en Butarque, en el que ya sabían que era el último partido del club en Leganés, y se despidieron a lo grande. Ganaron también 2-1 al Espanyol, dejando patente que, pese a la adversidad, el estadio del Lega no se les da nada mal. Siete puntos suman en Liga, todos ellos logrados en su exilio, y habiendo pasado ya por Camp Nou y Bernabéu.

A eso se le suma la goleada del pasado año ante el Atlético de Madrid. No pudieron jugar en su estadio por el cambio de un césped que hoy se presenta también en condiciones más que cuestionables. Era su primera vez como locales en Leganés y se impusieron por 3-0. Era el inicio de una etapa de lo más dura para el rayismo pero que la plantilla ha sabido resolver de la mejor de las maneras.

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