Poner una llave Allen delante de cada una de las ventanas de PVC a mediados de octubre: por qué lo recomiendan y para que sirve
A partir de este mes, poner una llave Allen en las ventanas las preparará para el frío
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Con la llegada de octubre y con los temporales que se han sufrido estos días en muchos puntos de España, comenzamos a cerrar las ventanas durante más horas y no tardamos en notar esas pequeñas corrientes de aire que durante el verano habían pasado completamente desapercibidas. A veces vemos que vienen de una junta deteriorada, pero otras el problema está simplemente en el ajuste de la propia ventana. Y ahí es donde entra en juego una herramienta que casi todos tenemos en casa: una llave Allen que no usaremos para apretar la manilla ni para desmontar ninguna pieza, sino para realizar un pequeño ajuste que puede mejorar el cierre de determinadas ventanas de PVC.
De hecho, a partir de mediados de octubre es un buen momento para comprobarlas. Antes de encender la calefacción durante buena parte del día, merece la pena revisar si los cerramientos están haciendo bien su trabajo. Algunas ventanas de PVC permiten regular la presión con la que la hoja queda apoyada contra el marco. Y un buen ajuste que puede ayudar cuando se nota que entra aire por algún punto, aunque tampoco conviene hacerlo sin comprobar primero si nuestra ventana dispone de este sistema y realmente lo necesita.
Para qué sirve la llave Allen en las ventanas de PVC
La explicación está en unas pequeñas piezas metálicas situadas en el canto de la hoja. Para encontrarlas basta con abrir la ventana y mirar el lateral, especialmente la zona cercana a la manilla. Dependiendo del modelo pueden aparecer varias piezas redondas u ovaladas distribuidas por el perímetro. Son los llamados bulones o rodillos de cierre y algunos son excéntricos. Esto último significa que su eje no se encuentra exactamente en el centro. Al girarlos ligeramente cambia la posición en la que quedan y, con ello, la presión que ejerce la hoja contra el marco cuando cerramos la ventana.
En determinados modelos ese giro puede realizarse con una llave Allen, habitualmente de 4 mm, aunque la medida y el sistema dependen del fabricante. Otros utilizan mecanismos distintos e incluso hay ventanas en las que este ajuste no está pensado para que lo haga el usuario. Lo que se busca no es que la ventana quede cerrada con toda la fuerza posible, sino que la junta haga buen contacto con el marco y evitar pequeñas filtraciones de aire.
El ajuste que se suele hacer antes de que llegue el frío
Popularmente se habla de poner las ventanas en «modo invierno», aunque el término puede llevar a engaño. No existe un modo invierno universal para todas las ventanas de PVC. Lo que se hace, en aquellas que permiten regularlo, es aumentar ligeramente la presión de cierre. ¿Y qué quiere decir esto? Pues que cuando la hoja se acerca un poco más al marco, la junta queda algo más comprimida y puede mejorar la estanqueidad. Es especialmente útil en ventanas que tienen ya algunos años y han ido perdiendo parte del ajuste original.
Para saber si tenemos algún fallo o problema al respecto, basta con acercar la mano a la ventana estando cerrado y si notamos corriente es que no está bien ajustada. Podemos hacer también otra prueba colocando una hoja entre el marco y la ventana, se cierra y después se intenta tirar de ella. Si sale sin apenas resistencia en algún punto, puede indicar que allí la presión es menor. Esto no significa que haya que coger inmediatamente la Allen y girar todo lo posible. Un exceso de presión tampoco es bueno y puede terminar dañando las juntas o haciendo que la manilla resulte difícil de accionar.
Cómo ajustar una ventana sin pasarse
Antes de tocar los bulones conviene consultar las instrucciones del fabricante. El sentido del giro no es idéntico en todas las ventanas y tampoco lo es la posición que corresponde a una mayor presión. Un buen recurso es hacer una fotografía de la posición inicial. Así será mucho más fácil volver atrás si el resultado no es el esperado. Los movimientos, además, deben ser pequeños. No hace falta dar varias vueltas: en muchos mecanismos basta con modificar ligeramente la posición del elemento excéntrico.
Después se cierra la ventana y se comprueba la manilla. Debe funcionar con normalidad, sin necesidad de hacer fuerza. También se puede repetir la prueba del papel en diferentes puntos del marco para comprobar si la presión es parecida en todo el perímetro. Si la manilla se ha endurecido mucho, es una señal para no seguir apretando. El propósito es corregir una pequeña holgura, no conseguir que la hoja quede prácticamente bloqueada contra el marco.
La llave Allen no arregla todos los problemas
Hay otro detalle importante y es que si las juntas están secas, agrietadas o han perdido su elasticidad, aumentar la presión no solucionará el problema. Puede disimularlo durante un tiempo, pero el aire volverá a entrar y la goma seguirá deteriorándose. Algo parecido ocurre cuando la hoja roza en la parte inferior, está visiblemente desnivelada o cuesta cerrar la ventana. En ese caso puede ser necesario regular las bisagras y ya hablamos de otro tipo de intervención. Si no se conoce bien el mecanismo, es preferible que lo revise un profesional antes que forzar los herrajes.
Tampoco conviene confundir una ventana hermética con una casa que no necesita ventilación. Evitar filtraciones de aire involuntarias ayuda a conservar la temperatura interior, pero el hogar sigue necesitando renovar el aire. Las rejillas y sistemas de ventilación nunca deben taparse para intentar conservar más calor.