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La mejor escapada a balnearios para mayores de 60 años está en Galicia: se inauguró en 1873, tuvo su propia moneda y llegó a ser el epicentro del lujo en España

Balneario, turismo, Galicia
Balneario de Mondariz. Foto: Booking
  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Galicia conserva uno de los grandes referentes del termalismo español. El Balneario de Mondariz, en Pontevedra, pasó de ser un lugar vinculado a las aguas mineromedicinales a convertirse en una auténtica villa termal, con hotel, espacios culturales, instalaciones de ocio y servicios propios.

Su época de mayor esplendor llegó entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, cuando atrajo a visitantes de España y de otros países.

La historia del Balneario de Mondariz está estrechamente ligada a la familia Peinador. Su proyecto transformó el entorno de los manantiales y convirtió este enclave gallego en un destino asociado al turismo termal de lujo. Hoy, parte de aquel patrimonio histórico sigue integrado en el complejo.

La historia del Balneario de Mondariz comenzó con sus manantiales

El desarrollo moderno del Balneario de Mondariz se sitúa en el siglo XIX. En 1872, el médico Sabino Enrique Peinador Vela descubrió el manantial de Gándara y estudió las características de sus aguas. Ese mismo año, la familia Peinador adquirió terrenos con la intención de desarrollar el aprovechamiento termal de la zona.

Un año después, en 1873, las aguas de Mondariz fueron declaradas de utilidad pública. Este reconocimiento permitió impulsar un proyecto que iría creciendo progresivamente hasta convertirse en uno de los complejos termales más importantes de España. La propia historia oficial del balneario sitúa en ese año el inicio de su actividad.

A partir de entonces comenzaron a levantarse nuevas instalaciones para atender a los llamados agüistas, que acudían a Mondariz para tomar las aguas. El crecimiento de visitantes hizo necesario ampliar también las posibilidades de alojamiento y los servicios disponibles.

¿Por qué Mondariz se convirtió en un símbolo del lujo?

El gran salto llegó con la construcción del Gran Hotel, proyectado por el arquitecto Jenaro de la Fuente. El edificio abrió sus puertas a finales del siglo XIX y se convirtió en el centro de una villa termal que ofrecía mucho más que tratamientos con aguas mineromedicinales.

El complejo llegó a contar con espacios destinados al alojamiento, la restauración, el ocio y la cultura. También tuvo teatro, cine, actividades deportivas y una gaceta propia. La magnitud del proyecto explica que Mondariz alcanzara una dimensión poco habitual para un establecimiento termal de la época. Turismo de Galicia señala que llegó a disponer de 250 habitaciones.

Por sus instalaciones pasaron personalidades como John D. Rockefeller, la infanta Isabel de Borbón, Emilio Castelar, Ramón Cabanillas y Emilia Pardo Bazán. La afluencia de visitantes extranjeros contribuyó a consolidar la fama internacional de Mondariz durante su época dorada.

Uno de los detalles más llamativos de aquel complejo fue la existencia de una moneda propia. En Mondariz llegaron a acuñarse estas piezas, utilizadas dentro del establecimiento. La villa contaba así con servicios y elementos propios que reforzaban su carácter de destino termal prácticamente autosuficiente.

El Gran Hotel de Mondariz y su transformación

El esplendor del complejo no duró para siempre. La Guerra Civil supuso un punto de inflexión y, décadas después, en abril de 1973, un incendio destruyó buena parte del Gran Hotel. Sus restos forman hoy parte del patrimonio histórico del municipio, mientras que otros edificios del antiguo complejo han sido recuperados y adaptados a nuevos usos.

La recuperación permitió mantener la actividad termal en Mondariz. El actual complejo integra el hotel-balneario, instalaciones termales, el Palacio del Agua, espacios para congresos y otros servicios.

La antigua construcción de la Baranda forma parte actualmente del establecimiento, mientras que la histórica Fuente de Gándara continúa siendo uno de los elementos patrimoniales más reconocibles del conjunto.

Mondariz, un complejo con balneario, golf, bodas y espacios para eventos

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Balneario de Mondariz. Foto: Balneario de Mondariz

El actual Balneario de Mondariz mantiene buena parte de la esencia de aquella villa termal, pero ha ampliado su oferta para convertirla en un destino de descanso y ocio.

Entre sus principales instalaciones se encuentra el Palacio del Agua, un espacio de más de 3.000 metros cuadrados dedicado al bienestar, con piscina activa, camas de agua, chorros de hidromasaje, saunas, jacuzzis y una poza de agua caliente al aire libre. El complejo también ofrece tratamientos termales y el denominado Circuito Celta.

El golf ocupa también un lugar destacado. El campo de golf del Balneario de Mondariz cuenta con 18 hoyos distribuidos en 50 hectáreas junto al río Tea. La instalación dispone de cancha de prácticas, putting green, zona de approach, vestuarios y Casa Club, además de servicios como alquiler de buggies y carros. El propio complejo organiza torneos y propuestas que combinan golf, alojamiento y acceso a sus instalaciones termales.

Las bodas son otra de las posibilidades que ofrece actualmente el recinto. El complejo permite celebrar tanto ceremonias religiosas en la capilla de Nuestra Señora del Carmen como ceremonias civiles en la Fuente de Gándara o en espacios interiores. Para los banquetes dispone de diferentes salones y jardines, así como opciones para el cóctel y espacios destinados al fin de fiesta.

A esta oferta se suma un Centro de Congresos y Convenciones preparado para reuniones, presentaciones, congresos y otros eventos de empresa. Por último, hay que destacar que cuenta con ocho salas de reunión y el Auditorio Infanta Isabel, de casi 400 metros cuadrados.

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