La escapada ideal para mayores de 60 años es un balneario extremeño cuyos lodos medicinales los descubrió una cochinita en 1860
Entre las dehesas y los paisajes tranquilos de Badajoz se encuentra El Raposo, un enclave termal con una historia poco habitual. Su origen se remonta a 1860 y está ligado a una cochinita con problemas articulares que apareció cubierta de barro.
Con el paso del tiempo, aquel episodio dio fama a sus aguas y lodos y convirtió la finca en un destino de descanso y tratamientos termales. La historia comienza en una finca de Usagre, donde una piara de cerdos pastaba cerca de un pequeño arroyo.
El cuidador echó en falta una cochina que sufría dolores en las articulaciones y no podía moverse con normalidad. Tras buscarla durante un día, la encontró dentro de una charca de lodo.
El guarda creyó inicialmente que el animal había muerto. Sin embargo, al acercarse comprobó que seguía con vida y que podía levantarse con agilidad. La tradición atribuye a aquel baño de barro la desaparición de los síntomas que presentaba la cerdita.
La noticia se extendió entre los ganaderos y los habitantes de la zona comenzaron a utilizar aquellos fangos y aguas con animales que sufrían distintos problemas.
El balneario extremeño que nació tras el hallazgo de una cerdita
La fama del balneario llegó a las personas con dolencias reumáticas y articulares. El primitivo centro termal recibió durante años el nombre popular de «La Cochinita», hasta adoptar el actual nombre de El Raposo, tomado de la finca donde se encuentra.
En 1886 se construyeron las primeras dependencias que funcionaron como Casa de Baños, y en 1925 incorporó un hotel de 20 habitaciones dobles.
La historia oficial del complejo, recogida por el propio Balneario El Raposo, sitúa en 1926 otro momento decisivo: una Real Orden publicada en la Gaceta de Madrid declaró sus aguas de utilidad pública y reconoció el establecimiento como balneario.
La página oficial también señala que obtuvo la certificación Q de calidad para hotel y balneario en 2008 y la categoría de cuatro estrellas en 2019.
¿Qué tienen de especial los lodos medicinales de El Raposo?
El elemento más característico del complejo son sus peloides naturales. Según la información turística de la Diputación de Badajoz, el lodo está compuesto por arcilla, algas, sílice, diatomeas y determinados componentes radiactivos, entre ellos el radón. El material se extrae del arroyo y pasa a piscinas de maduración cubiertas con agua minero-medicinal.
El proceso requiere tiempo: el lodo permanece entre cinco y ocho meses expuesto a la radiación solar. Durante ese periodo se producen procesos de fermentación, oxidación y reducción que modifican su composición y permiten obtener el peloide utilizado en las aplicaciones termoterapéuticas.
¿Qué tratamientos ofrece este balneario de Extremadura?
El complejo dispone de aplicaciones de lodo natural, baños de hidromasaje, aerosolterapia, masajes terapéuticos, chorros a presión, ducha circular, presoterapia, parafina y parafango, entre otras técnicas.
Para una escapada después de los 60 años, el atractivo no se limita a los tratamientos. Según la Diputación de Badajoz, el recinto cuenta con un entorno ajardinado de 60.000 metros cuadrados pensado también para el descanso. Además, el establecimiento mantiene alojamiento y servicios para facilitar las estancias.