La desconocida isla española con un faro histórico y una iglesia que permanece deshabitada por seguridad: llegó a tener 350 habitantes
En pleno mar Mediterráneo, frente a las costas del norte de África, se encuentra uno de los territorios españoles más pequeños y singulares: el Peñón de Alhucemas.
Este enclave, de apenas 0,015 kilómetros cuadrados, llegó a tener una población civil de unos 350 habitantes. Hoy permanece cerrado al público por razones de seguridad y defensa nacional.
Aunque su tamaño es reducido, el peñón conserva una historia marcada por siglos de presencia española y por su importancia estratégica en esta zona del Mediterráneo. Su pasado poco tiene que ver con la situación actual, ya que durante décadas fue un lugar habitado y con actividad propia.
Una isla española con una iglesia y un faro histórico
El Peñón de Alhucemas concentra numerosas construcciones. Entre ellas se encuentran una iglesia, un faro histórico, viviendas, un puerto y un fuerte. También dispone de un helipuerto.
La vigilancia corre a cargo de los militares del Tercio «Gran Capitán» Primero de la Legión. Su misión incluye custodiar de forma permanente este territorio y mantener sus infraestructuras.
La ubicación tampoco es casual. Este peñón se encuentra a solo 700 metros de la costa marroquí y funciona como punto de amarre para cables submarinos de telecomunicaciones estratégicas.
El Peñón de Alhucemas, de pueblo habitado a enclave militar
Según informa el coronel retirado Miguel Cervilla Lupión en la Federación de asociaciones de Veteranos Boinas Verdes, la relación de España con el Peñón de Alhucemas se remonta a 1560. Ese año, el sultán saadí Muley Abdalá cedió la isla a la Corona de Felipe II con el objetivo de protegerse de las incursiones otomanas. La ocupación militar definitiva, no obstante, llegó el 28 de agosto de 1673, durante el reinado de Carlos II.
A partir de entonces, el enclave experimentó una etapa de crecimiento y llegó a mantener un activo comercio con la cabila vecina de Beni Urriaguel.
El peñón alcanzó los 350 vecinos y sus estrechas calles empedradas llegaron a formar una pequeña comunidad estable. Incluso existían libros oficiales donde quedaban registrados nacimientos, defunciones y enterramientos.
Durante el siglo XIX, su función también cambió. Las autoridades lo convirtieron en un presidio militar destinado a reos comunes y desterrados políticos. En 1838, además, tuvo lugar una importante sublevación protagonizada por los presos.
¿Por qué está prohibido visitar el Peñón de Alhucemas?
La historia militar del enclave terminó condicionando su situación actual. Durante la guerra del Rif, Abd el-Krim atacó el peñón en 1921. Cuatro años después, en 1925, las baterías instaladas allí desempeñaron un papel relevante durante el desembarco de Alhucemas.
En la actualidad, el acceso de civiles está prohibido sin una autorización oficial previa por motivos relacionados con la defensa nacional. No hay comercios, hoteles ni viviendas disponibles para adquirir. El antiguo pueblo ha quedado atrás y la actividad del peñón se limita a sus funciones militares y estratégicas.
Por eso, pese a sus reducidas dimensiones, el Peñón de Alhucemas reúne una historia poco habitual. Fue un enclave habitado, tuvo hasta 350 vecinos y contó con servicios propios. Hoy permanece prácticamente aislado, bajo vigilancia militar y con el sonido de los helicópteros de abastecimiento como una de las pocas señales de actividad cotidiana.