Estupor entre los arqueólogos: descubren gracias a los cangrejos una isla artificial construida hace 1.190 años con conchas
Un equipo internacional de investigadores ha identificado una isla artificial de unos 3.000 metros cuadrados construida, prácticamente en su totalidad, a partir de conchas de mariscos desechadas por comunidades que habitaron la zona hace más de 1.190 años.
El descubrimiento se produjo en la costa occidental de Vanua Levu, la segunda isla más grande de Fiyi, y ha sido documentado en un estudio publicado en la revista científica Geoarchaeology. Según los investigadores, se trata del primer yacimiento de estas características localizado en el Pacífico Sur al este de Papúa Nueva Guinea.
Una isla de conchas creada por antiguos habitantes de Fiyi
La historia comenzó en 2017, cuando varios miembros del equipo detectaron una pequeña elevación cerca de la localidad de Culasawani. A simple vista parecía una formación costera más, pero los análisis posteriores revelaron algo extraordinario: una isla independiente formada casi exclusivamente por restos de moluscos consumidos por seres humanos.
Actualmente, la estructura apenas sobresale unos 60 centímetros sobre el nivel del mar durante la pleamar y está rodeada por manglares. Sin embargo, bajo la superficie se esconde una acumulación masiva de conchas que, según los investigadores, constituye la mayor parte de la isla.
Las excavaciones y estudios sedimentológicos mostraron que entre el 70% y el 90% del material presente corresponde a restos de bivalvos y gasterópodos, una proporción incompatible con los procesos naturales habituales de formación costera.
Los cangrejos que ayudaron a descubrir el yacimiento arqueológico
Uno de los aspectos más curiosos de esta investigación es que los primeros indicios llegaron gracias a los cangrejos de manglares (Scylla serrata). Estos animales excavan galerías de hasta medio metro de profundidad y, al remover el terreno, sacaron a la superficie fragmentos de cerámica y conchas antiguas.
Ese material llamó la atención de los arqueólogos, que comenzaron a estudiar el lugar con mayor detalle. Lo que parecía una simple anomalía geográfica terminó convirtiéndose en una de las investigaciones arqueológicas más relevantes de los últimos años en la región.
Las dataciones por radiocarbono realizadas sobre conchas del género Anadara permitieron establecer una antigüedad media de 1.190 años. Los resultados sitúan la creación de la isla alrededor del año 760 d. C., durante el periodo posterior a la cultura Lapita, considerada una de las principales responsables de la expansión humana por numerosas islas del Pacífico.
La ciencia descarta que la isla se formara por un tsunami
Los investigadores contemplaron inicialmente dos explicaciones posibles. La primera apuntaba a que la isla fuese un antiguo conchero arqueológico, es decir, un depósito de residuos alimentarios generado por la actividad humana. La segunda planteaba que se tratara de una acumulación de sedimentos transportados por un gran tsunami.
No obstante, las evidencias terminaron inclinando la balanza hacia el origen humano. El estudio destaca que las conchas pertenecen casi exclusivamente a especies comestibles habituales en la dieta de las poblaciones costeras, entre ellas Anadara antiquata y Trochus niloticus. Además, la disposición de los materiales carece del patrón caótico que suele dejar un evento extremo como una gran ola.
Los autores consideran que el enclave pudo funcionar como una zona especializada en la recolección y procesamiento de mariscos. Durante generaciones, los habitantes habrían extraído la carne de los moluscos y acumulado las conchas en el mismo lugar, hasta formar una superficie artificial.
Temas:
- Curiosidades
- islas
- Naturaleza