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Una familia de 5 generaciones transforma unas casas de campesinos de casi 200 años en uno de los mejores complejos rurales de Portugal

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Casas da Quinta de Cima. Foto: Casas da Quinta de Cima
  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Durante generaciones, una familia ha mantenido una finca agrícola en el Algarve portugués hasta convertir parte de sus antiguas construcciones rurales en un hotel boutique.

Casas da Quinta de Cima conserva las casas de los trabajadores, los almacenes y elementos de la explotación original, pero los adapta ahora a un alojamiento rodeado de naturaleza.

Así ha transformado una familia una antigua finca del Algarve

Casas da Quinta de Cima se encuentra en Vila Nova de Cacela, en el Algarve oriental, cerca de Cacela Velha. La finca ocupa unas 50 hectáreas y pertenece a la misma familia desde hace cinco generaciones, según explica el propio establecimiento en su historia oficial.

El origen documentado de la propiedad se remonta a 1920, cuando Federico Ramírez adquirió los terrenos. Cinco años después se construyó la casa principal y, en 1945, se levantaron los almacenes y las viviendas destinadas a los trabajadores agrícolas.

Estas últimas forman hoy parte esencial del alojamiento. La actividad agrícola marcó durante décadas la identidad de la finca. En los años cincuenta comenzó la producción de aceite de oliva y, posteriormente, la explotación se dedicó a cultivos como los albaricoques y los almendros.

Desde los años 90, los cítricos adquirieron protagonismo y actualmente la propiedad cuenta con unos 15.000 árboles de naranjas, limones, mandarinas y pomelos.

¿Cómo son las antiguas casas de campesinos convertidas en hotel?

La transformación comenzó en 2020 con un proyecto del arquitecto portugués João Pedro Falcão de Campos. El objetivo consistió en incorporar el alojamiento turístico a la finca sin desvincularlo de su pasado agrícola.

Las primeras suites recibieron huéspedes en 2022 y el hotel abrió como complejo completo en 2024. Las antiguas viviendas de los trabajadores se convirtieron en suites de unos 70 metros cuadrados.

Según la web oficial, cada una dispone de salón, cocina, baño, terraza y materiales tradicionales como madera, terracota, mármol, lana y algodón. Los techos mantienen además la estética característica del Algarve, con estructuras altas cubiertas de mimbre.

El antiguo espacio agrícola también tiene protagonismo. Los almacenes acogen ahora zonas comunes, mientras que el conjunto incorpora jardines, piscina y dos villas privadas con piscina. El establecimiento ofrece además actividades vinculadas al entorno, como paseos a caballo y talleres relacionados con la cultura regional.

¿Dónde está Casas da Quinta de Cima y qué ofrece?

La finca se encuentra en Vila Nova de Cacela, entre Faro y la frontera española. La web del alojamiento sitúa el aeropuerto de Faro a unos 40 minutos en coche y Tavira a aproximadamente 15 minutos.

La experiencia también se extiende a la gastronomía y a las actividades vinculadas al entorno. El alojamiento apuesta por un concepto de cocina «de la granja a la mesa», con productos de la propia finca y de la región. El desayuno incluye huevos ecológicos, zumo de naranja recién exprimido, fruta fresca, pan regional, mermeladas caseras, granola y repostería elaborada con cítricos.

Durante la estancia también es posible contratar paseos a caballo por los jardines y los cultivos de cítricos y aguacates, rutas en bicicleta, excursiones en barco o recorridos en jeep. La oferta se completa con observación de aves, caminatas por la Ría Formosa, deportes acuáticos, golf y talleres de artesanía y gastronomía tradicional.

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