En los años 90 era un pueblo fantasma deshabitado en los páramos de Palencia: hoy es una aldea autosuficiente con 30 habitantes y su propia universidad rural
En Tierra de Campos, una pequeña pedanía de Palencia logró cambiar el rumbo que parecía marcado por la despoblación. Amayuelas de Abajo pasó de tener apenas una vivienda abierta durante todo el año a recuperar casas, espacios públicos y actividad comunitaria.
Su apuesta por la ecología, la agricultura y la autosuficiencia convirtió este enclave rural en un singular proyecto de recuperación.
Así consiguió Amayuelas de Abajo recuperar la vida tras la despoblación
Amayuelas de Abajo forma parte actualmente del municipio de San Cebrián de Campos y se encuentra a unos 30 kilómetros de la capital palentina. Según el Ayuntamiento de San Cebrián de Campos, la localidad perdió su personalidad jurídica en 1971 y pasó a integrarse en este municipio.
A partir de entonces, las casas fueron cerrando hasta que solo una permanecía habitada durante todo el año. El proceso de recuperación comenzó a principios de los años 90, cuando un grupo de personas relacionado con el movimiento campesino y cultural de Tierra de Campos decidió trabajar para devolver actividad al núcleo rural.
El proyecto pretendía aprovechar recursos locales que permanecían sin uso y crear pequeñas iniciativas económicas, sociales y productivas respetuosas con el medio natural. De aquella iniciativa surgió la idea de un «municipio ecológico».
La transformación también afectó al espacio urbano. El proyecto permitió recuperar edificios y espacios públicos y desarrollar infraestructuras básicas, entre ellas sistemas de gestión de aguas residuales, desagües y abastecimiento de agua potable.
También se arreglaron calles y se recuperó el antiguo concejo. El Ayuntamiento señala que el proceso permitió alcanzar 16 casas abiertas durante todo el año.
¿Qué hace de esta aldea de Palencia un modelo de autosuficiencia?
La recuperación de Amayuelas de Abajo no se limita a la rehabilitación de viviendas. El proyecto se articula alrededor de un modo de vida vinculado a la agricultura ecológica, la producción local, la soberanía alimentaria y el aprovechamiento responsable de los recursos.
La iniciativa también incorpora actividades formativas relacionadas con el medio rural y el desarrollo sostenible a través de su universidad rural.
La dimensión ambiental forma parte de la identidad actual de la localidad. El enclave conserva además elementos de su patrimonio tradicional, como palomares, construcciones populares y varias casas blasonadas.
La iglesia de San Vicente constituye otro de los elementos destacados. El templo conserva una portada románica y tiene una fábrica del siglo XIII, aunque posteriores ampliaciones, realizadas principalmente hasta el siglo XVI, modificaron su aspecto. También permanece la conocida como fuente «romana», que en realidad presenta características románicas.
¿Cómo se convirtió Amayuelas en un pueblo autosuficiente?
El programa Aquí la Tierra de RTVE dedicó un reportaje a Amayuelas de Abajo y explicó que los nuevos pobladores llegaron a un lugar abandonado con el propósito de crear un pueblo autosuficiente y comprobar la posibilidad de vivir en armonía con la naturaleza.
La historia de esta pedanía se completa con la recuperación de sus tradiciones. Amayuelas de Abajo mantiene las celebraciones de San Vicente, el 22 de enero, y Santa Bárbara, el 4 de diciembre. Estas fiestas contribuyen a conservar las tradiciones vinculadas al mundo rural.
El caso de Amayuelas de Abajo muestra así una transformación basada en la recuperación de viviendas y espacios comunes, la actividad agrícola y la participación de nuevos pobladores.