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Ramón Llull, filósofo y uno de los pensadores españoles más influyentes de la historia: «Vive mejor el pobre dotado de esperanza que el rico sin ella»

Ramón Llull, filósofo, frases
Imagen de Ramón Llull. Fuente: Wikimedia Commons, autor desconocido (colección de Friderici Roth-Scholtzii Noriberg).
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

La manera en la que se piensa la felicidad y el bienestar es, muchas veces, de forma equivocada, y de manera casi automática se asocia directamente al dinero y a las posesiones materiales. Pero la realidad demuestra una y otra vez que esa ecuación no siempre se cumple.

Y en este caso tiene mucho que ver con el filósofo mallorquín Ramón Llull, uno de los pensadores españoles más influyentes de la historia, y con una frase suya que resume toda esta idea a la perfección: «Vive mejor el pobre dotado de esperanza que el rico sin ella».

Ramón Llull y su visión sobre la verdadera riqueza

Esta célebre frase de Ramón Llull resume una profunda verdad filosófica y psicológica sobre la condición humana: la verdadera riqueza no es material, sino espiritual y mental. La esperanza es el motor de la vida, el combustible que permite a las personas proyectarse hacia el futuro y superar las crisis, mientras que el dinero y los bienes materiales alivian las necesidades físicas, pero no pueden llenar un vacío existencial.

Una persona de bajos recursos económicos que mantiene la fe y la ilusión tiene un motivo para levantarse cada día, mientras que un millonario sin metas, sin ilusiones y sin esperanza experimenta una forma de miseria emocional que suele derivar en apatía o depresión.

Nacido en Mallorca en el siglo XIII, Llull fue un polímata visionario cuyas ideas combinaban la fe con la lógica, y es considerado un pionero de la computación y del razonamiento automático gracias a su sistema de combinatoria analítica conocido como el Ars Magna. Con esta cita, el pensador demostró que su entendimiento de la naturaleza humana era tan avanzado como sus teorías lógicas.

¿En qué situaciones se cumple esta idea de Ramón Llull?

La frase de Ramón Llull cobra vida en situaciones cotidianas donde el bienestar emocional y mental supera al poder adquisitivo. Esto ocurre porque la esperanza actúa como un escudo contra el estrés, permitiendo interpretar los problemas actuales como algo temporal, y porque tener metas e ilusiones activa la dopamina en el cerebro, generando motivación, alegría y salud física.

Además, las personas que luchan juntas por un futuro mejor suelen crear lazos afectivos y redes de apoyo más fuertes, mientras que quien lo tiene todo materialmente pero carece de esperanza corre el riesgo de caer en la anhedonia, la incapacidad de sentir placer, porque ya nada le ilusiona.

En el mundo del emprendimiento, un joven de un barrio humilde que estudia de noche y trabaja de día vive cansado, pero la esperanza de graduarse y mejorar la vida de su familia le da una felicidad y una energía inmensas, mientras que un heredero que no necesita trabajar puede tener las cuentas bancarias llenas, pero sin proyectos, pasiones ni metas propias, y vivir en un estado de aburrimiento y vacío existencial crónico.

En los procesos de salud, un paciente de bajos recursos que enfrenta una enfermedad con optimismo, rodeado del amor de su familia y con la esperanza de sanar, ve cómo su actitud mental ayuda a su sistema inmune, mientras que un paciente adinerado que puede pagar la mejor clínica del mundo, pero que ha caído en la depresión y la desesperanza, responde peor a los tratamientos al tirar la toalla mentalmente.

Y en las crisis económicas o sociales, familias que lo pierden todo en un desastre natural pero se unen para reconstruir su hogar se mantienen vitales y activas gracias a la esperanza de un nuevo comienzo, mientras que un empresario que pierde el 30% de su fortuna en la bolsa, aunque siga siendo millonario, puede entrar en una crisis de identidad que destruye su paz mental al perder la esperanza de mantener su estatus o su poder.

Cuál es el impacto de la esperanza en la felicidad

La psicología moderna y la neurociencia confirman que la esperanza no es solo un sentimiento optimista, sino un motor cognitivo que impacta directamente en el bienestar, y ese impacto se puede dividir en tres niveles fundamentales.

A nivel biológico, la esperanza reduce el cortisol, la hormona del estrés, lo que protege al corazón y fortalece el sistema inmunológico; activa la dopamina al tener una meta futura atractiva, generando placer, motivación y energía vital; y amortigua el dolor, ya que las personas con alta esperanza procesan mejor el dolor físico y emocional gracias a mecanismos naturales de resiliencia.

A nivel conductual, el psicólogo C.R. Snyder demostró que la esperanza no es «esperar sentados», sino un proceso activo que genera felicidad a través de tres componentes: las metas, ya que el cerebro feliz necesita objetivos claros hacia dónde ir; las vías, porque las personas con esperanza crean planes alternativos y buscan un plan B si el plan A falla, evitando la frustración destructiva; y la agencia, es decir, la autoeficacia o creer en uno mismo, que aumenta la felicidad cuando se siente que se tiene el control del propio destino.

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