Así es el monasterio del País Vasco donde se rodó ‘Los domingos’: la película española que aspiraba al Óscar y ha puesto en debate la fé y vocación de la iglesia
Finalmente no elegida para ir a los Óscar, Los Domingos sigue siendo una de las películas españolas de las que más se habla
El pueblo más al sur del País Vasco está cerca de Logroño y destaca por su vino, su río y calidad de vida
El pueblo del País Vasco donde veraneaba la realeza española: playas, casco histórico y uno de los puertos más bonitos del Cantábrico

Va hacer casi un año del estreno de la película Los Domingos y desde entonces, lleva meses acumulando reconocimientos. Primero llegó la Concha de Oro en San Sebastián y después cinco premios Goya. Incluso estuvo a punto de dar el salto a los Oscar 2027, ya que la Academia de Cine la incluyó entre las tres películas preseleccionadas para representar a España. Finalmente fue La bola negra, de Javier Calvo y Javier Ambrossi, la elegida el pasado 16 de septiembre.
Pero la película de Alauda Ruiz de Azúa ha llamado la atención también por lo que cuenta. Ainara, una adolescente de 17 años, quiere ingresar como monja de clausura y su decisión no es fácil de asumir para su familia. A partir de ahí aparecen las dudas sobre la fe, la vocación o la libertad de una joven para decidir sobre su futuro. Y para contar esta historia, Ruiz de Azúa eligió escenarios reales de Vizcaya. Entre ellos, un antiguo convento de Gernika en el que las clarisas vivieron durante unos 600 años.
El monasterio del País Vasco donde se rodó ‘Los domingos’
Se trata del convento de Santa Clara de Gernika. Y lo curioso es que no estamos ante un edificio elegido únicamente porque pareciera un convento en pantalla. Lo fue realmente y durante nada menos que unos 600 años y estuvo ocupado por las clarisas. Sin embargo, en sus últimos años la comunidad había ido reduciéndose y las religiosas que permanecían en ella eran cada vez mayores. Mantener la vida de clausura en esas condiciones se hizo complicado y finalmente el convento cerró.
El edificio fue desacralizado y posteriormente adquirido por el Gobierno Vasco. Es decir, cuando Alauda Ruiz de Azúa rodó allí Los domingos, las monjas ya no vivían en él, pero el lugar conservaba toda esa historia ligada a la vida religiosa. Y no podía encajar mejor con lo que cuenta la película. Ainara, interpretada por Blanca Soroa, es una adolescente que se plantea precisamente abandonar la vida que conoce para ingresar en un convento de clausura. Parte de las escenas relacionadas con ese mundo se rodaron, por tanto, dentro de un espacio en el que esa forma de vida había existido precisamente durante siglos.
No fue el único edificio religioso utilizado para el rodaje
Hay otro templo vizcaíno que aparece en Los domingos. Para rodar las escenas de la parroquia, el equipo se trasladó hasta Algorta, en Getxo, donde se encuentra la parroquia del Santísimo Redentor. En este caso, el aspecto es completamente distinto al de Santa Clara. Es una iglesia contemporánea, inaugurada en 1973 y perteneciente a la Orden de los Trinitarios. En su arquitectura destacan el ladrillo caravista y el hormigón y, además, cuenta con un interior amplio.
Ese espacio fue uno de los motivos para escogerla, ya que daba al equipo más posibilidades a la hora de colocar las cámaras y preparar las distintas escenas. Tenemos así dos lugares religiosos muy diferentes dentro de una misma película. Por un lado, un convento con siglos de historia y vinculado a las clarisas. Por otro, una iglesia de los años 70 que sigue teniendo uso religioso.
‘Los domingos’ se rodó íntegramente en Vizcaya
Pero si algo caracteriza a Los domingos es que no sólo utiliza Vizcaya para las escenas relacionadas con la religión. Toda la película se rodó en la provincia y buena parte de las localizaciones se encuentran en la zona de Getxo. También vemos Bilbao, Gernika, carreteras secundarias y ese paisaje verde tan reconocible del País Vasco. No es un detalle menor, ya que la intención es que lo que le ocurre a Ainara suceda dentro de un entorno cotidiano.
De hecho, ese es uno de los puntos que más debate ha generado desde el estreno. La protagonista no vive aislada ni pertenece a una familia especialmente alejada de la sociedad actual. Tiene 17 años y su entorno es el de cualquier otra adolescente, pero comunica que siente una vocación religiosa y que quiere entrar en clausura. La noticia provoca reacciones muy diferentes dentro de su propia familia y es ahí donde la película plantea muchas de sus preguntas. ¿Hasta dónde llega la libertad de Ainara para tomar esa decisión? ¿Debe intervenir su familia? ¿Cómo se sabe si una vocación de este tipo es firme cuando se tiene 17 años?
La película no ha pasado desapercibida tampoco en los premios. Ganó la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián y después consiguió cinco premios Goya, incluidos Mejor Película y Mejor Dirección para Alauda Ruiz de Azúa. También fue premiada en los Premios Forqué y llegó a estar en la carrera para representar a España en los Oscar 2027. Fue una de las tres preseleccionadas por la Academia de Cine, aunque el 16 de septiembre se anunció que la elegida era La bola negra, de Javier Calvo y Javier Ambrossi.
Y entre todo ese recorrido hay un escenario que ha terminado teniendo un significado especial. El convento de Santa Clara pasó unos 600 años ligado a la vida de clausura y, tras su cierre y desacralización, ha acabado siendo uno de los lugares principales de una película que ha vuelto a poner precisamente la vocación religiosa en el centro de la conversación.