Parece la mítica ciudad de Petra, pero está en Almería y su cañón de 15 metros no es apto para claustrofóbicos
En el norte de la provincia de Almería, muy lejos del tópico del desierto de Tabernas o los invernaderos de plástico, hay una grieta en la roca que pocos conocen todavía. Se puede recorrer a pie en poco más de una hora. El sitio tiene nombre propio y hasta protección legal como bien cultural.
No obstante, la mayoría de quienes pasan por la zona ni siquiera saben que existe. Y es una pena, realmente, porque quienes se han animado a entrar pueden afirmar con certeza que tuvieron la sensación de haber encontrado un secreto.
El cañón de Almería que parece sacado de Petra: el Estrecho de Urrácal
Nuestro flamante protagonista se llama Estrecho de Urrácal y está en el municipio del mismo nombre, en el Valle del Almanzora, a poco más de una hora en coche desde la capital, Almería. Llegar hasta allí implica alejarse de la parte más turística de la ciudad: el pueblo de Urrácal está a unos 95 kilómetros de la capital, en el interior, cerca de Purchena y Somontín.
El estrecho se sitúa a 698 metros de altitud, dentro de la Sierra de las Estancias, y toma su nombre de la rambla Salada, el cauce que lo esculpió.
El cañón central tiene paredes que alcanzan los 15 metros de altura, tan cerca la una de la otra en algunos tramos que el cielo queda reducido a una línea estrecha. Es justo esa estampa la que recuerda al Siq, el famoso desfiladero que conduce hasta la ciudad de Petra, en Jordania.
La comparación tiene truco, eso sí: el Siq de Petra supera el kilómetro de longitud y sus paredes llegan a los 80 metros, más de cinco veces la altura del cañón almeriense.
El Estrecho de Urrácal no es apto para claustrofóbicos: ¿Por qué?
El recorrido completo mide 545 metros, aunque no todo el trayecto resulta igual de angosto. El tramo central es el que pone a prueba a quien no lleva bien los espacios cerrados. En su punto más estrecho, las paredes de roca se separan apenas metro y medio, lo justo para pasar de lado y con los brazos casi rozando ambos lados a la vez.
La luz del sol apenas entra en ese tramo, y el sonido del agua o del viento rebota entre las paredes de piedra caliza y esquisto, amplificando la sensación de estar completamente encerrado.
Justo al lado del cañón se encuentra el área recreativa Carmen de Burgos, con mesas y sombra, pensada para hacer un descanso antes o después de la caminata.
¿Cómo se formó este rincón de Almería en millones de años?
El estrecho forma parte de la cordillera Bética y se sitúa sobre materiales de hace millones de años: esquistos, filitas, cuarcitas, calizas y dolomías que quedaron expuestos por el plegamiento del terreno durante el Mioceno.
El agua de la rambla Salada, que solo lleva caudal en época de lluvias, hizo el resto del trabajo. Fue tallando la roca durante siglos hasta abrir el paso estrecho y sinuoso que se puede recorrer hoy.

Entre las grietas crecen álamos blancos, higueras silvestres, retama y adelfas, además de helechos como el culantrillo, que aprovechan la humedad que se acumula en las zonas más sombrías.
Liebres, conejos, perdices y mirlos se mueven entre la vegetación durante el día, aunque los verdaderos dueños del cañón aparecen al atardecer, cuando queda casi vacío.
Durante décadas, el paso quedó bloqueado por adelfas, tarays y zarzas que crecieron sin control tras la construcción de una presa cercana. Un trabajo de limpieza municipal recuperó el acceso hace relativamente poco tiempo.
Almería, la provincia que ya parecía otro planeta antes de este cañón
No es la primera vez que un paisaje de Almería engaña al ojo. El desierto de Tabernas, a menos de una hora de aquí, sirvió de plató para decenas de películas del oeste durante los años sesenta y setenta.
El Estrecho de Urrácal suma su propio efecto óptico a esa larga lista, aunque a una escala mucho más pequeña y silenciosa que la de un plató de cine.
Datos prácticos para quienes se animen a visitar el Estrecho de Urrácal
El estrecho está declarado Bien de Interés Cultural, protegido por la misma ley que ampara buena parte del patrimonio histórico español, y forma parte de la ruta de senderismo PR-A 300.
El sendero, de apenas tres kilómetros en su versión circular, se puede completar en algo más de una hora sin necesidad de experiencia previa en senderismo, aunque conviene llevar calzado con buen agarre.
El propio pueblo de Urrácal conserva una torre vigía de origen nazarí y varias iglesias de interés en los municipios cercanos, motivo suficiente para convertir la visita al cañón en una excursión de todo un día por el Valle del Almanzora.
Por último, en las paredes más altas anidan chovas piquirrojas y cernícalos, que sobrevuelan el cañón sin inmutarse por los visitantes que llegan buscando su particular versión almeriense de Petra.