CASA REAL BRITÁNICA

El bochornoso paso de Meghan Markle por París: se autoinvita a un desfile, se burla de una modelo y vive un incómodo momento con Pierpaolo Piccioli

Meghan Markle posando
(Foto: COOL)
Javi Fernández

Desde que Meghan Markle ha vuelto a Inglaterra, sus actos han dado mucho que hablar. La pareja se encuentra contra las cuerdas, puesto que las exigencias de seguridad de Harry no se han cumplido y exigió que esta fuese pagada por el contribuyente. Al no haberse cumplido, ahora están presionando a la Corona con su vuelta a California, algo que no gustaría nada al rey Carlos III, puesto que afirmó que su objetivo con esta vuelta era pasar más tiempo con sus nietos. Pero la historia de los actos erráticos de los Sussex no termina aquí. Meghan Markle ha viajado a París y ha vivido un momento ‘tierra, trágame’ en el desfile de Balenciaga.

Siempre ha sido bien sabido que la mujer del príncipe Harry es una fanática de la moda y que su relación con el actual director creativo de Balenciaga, Pier Paolo Piccioli, ha sido excelente. Tanto que este ha diseñado varios de sus atuendos más impresionantes a lo largo de los años. Es raro que una royal de ese calibre asista a un desfile, pero parece que, después de la negativa de Netflix a darle su papel en The Gentleman, esta necesita dejarse ver.

En un viaje exprés a París, Meghan Markle asistió al desfile de Balenciaga, en primera fila, con un pequeño detalle a tener en cuenta: se autoinvitó. Según informaciones publicadas por el medio británico Daily Mail, salió a la luz la información de que la duquesa de Sussex en ningún momento recibió una invitación por parte de la marca. La estrategia fue mucho más simple: gestionar ella misma su propia invitación o como se dice popularmente, autoinvitarse.

Al ver que su nombre no estaba en la lista de envíos de invitaciones al desfile, decidió actuar. El diseñador italiano reveló más tarde que ella misma había solicitado asistir, desmintiendo así el mito de que había sido convocada personalmente por la firma. Para poder cubrir la historia, Meghan afirmó a otro medio que fue ella la que escribió al creador con un simple mensaje: «Estaría encantada de venir a apoyarte». A esto le añade que los dos lo mantuvieron en secreto y que fue muy divertido. Es evidente que, si un personaje como Meghan Markle solicita una invitación a tu desfile, es complicado decirle que no. Es más, si esto hubiera sucedido, hubiese sido un gran golpe para la imagen de la duquesa de Sussex, ya que aumentaría más el rechazo que existe hacia su persona.

Una vez sentada en primera fila en el desfile, Meghan Markle tuvo una actitud que fue bastante criticada y cuestionada. Mientras una modelo caminaba por la pasarela, se tropezó y se vio a Markle riéndose mientras se tapaba la boca. Un comportamiento que fue más que cuestionado y que no fue el correcto.

Después de la muestra de la colección, hubo un momento bastante incómodo junto a Pier Paolo Piccioli, ya que se fueron a dar un beso y se produjo al aire. Algo que hizo que las personas que estaban alrededor de la escena se sintieran de lo más incómodas. Mientras los flashes de las cámaras saltaban, Meghan se acercó para saludar al diseñador, pero no calcularon bien el momento, quizás debido a las gafas de sol oscuras de Piccioli, lo que resultó en un torpe choque de narices casi inevitable.

El periplo de Meghan no termina aquí. En sus redes sociales, Meghan dio pie a otro tema de conversación cuando publicó una fotografía de sus pies apoyados en la parte trasera de una limusina, mientras esta pasaba, supuestamente, por dos puentes de París cercanos al túnel del Pont de l’Alma, lugar donde falleció la princesa Diana en 1997. Los observadores y comentaristas de la realeza criticaron la decisión, argumentando que la imagen denotaba falta de criterio dada la asociación del lugar con una de las tragedias más trascendentales de la historia reciente de la monarquía. Más tarde, su publicista dedicó su tiempo a tapar todos los traspiés que había tenido Meghan Markle en la Fashion Week de París y así intentar seguir salvaguardando su imagen.

Está claro que la llegada de los duques de Sussex a Europa no ha sido la más efectiva, puesto que sus actitudes están poniendo en jaque no sólo a la Corona o a su entorno, sino a ellos mismos.