Plagas

En 1829 Canadá abrió un canal de 44 km para esquivar las cataratas del Niágara: tras casi 200 años sigue siendo la puerta de entrada del pez invasor más temido de los Grandes Lagos

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Un grupo de lampreas marinas (Petromyzon marinus), en el Aquarium Finisterrae (también llamado Casa de los Peces) de La Coruña. Foto: Fernando Losada Rodríguez / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).
Naiara Philpotts
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

El canal Welland, de 44,4 km de longitud, conecta el lago Ontario con el lago Erie desde 1829, cuando Canadá lo construyó para esquivar las cataratas del Niágara, según el Servicio Nacional Oceánico de Estados Unidos (NOAA). Sin embargo, los ingenieros no imaginaron que también abrirían una vía de acceso para un depredador voraz del Atlántico.

Casi dos siglos después, esa misma ruta sigue siendo la entrada de la lamprea marina (Petromyzon marinus) a los Grandes Lagos, una especie parasitaria nativa del Atlántico, sin escamas y con esqueleto cartilaginoso. Se adhiere a otros peces con una boca en forma de disco y anillos de dientes afilados, para luego dejarlos reducidos a una cáscara tras succionarles la sangre.

Por increíble que suene, una sola lamprea marina consume unos 18 kilos de pescado en 12 a 18 meses, y las hembras pueden poner 100.000 huevos en una sola temporada de desove.

Entre 2020 y 2021, la suspensión parcial de los tratamientos de control por la pandemia de covid-19 disparó la población de la lamprea marina hasta un 300 % en algunas zonas.

¿Por qué el canal Welland de Canadá es una puerta de entrada para la lamprea marina en los Grandes Lagos?

El canal elimina la barrera natural que representaban las cataratas del Niágara entre ambos lagos, así que cualquier especie puede desplazarse sin obstáculos de uno a otro.

Por esa vía, la lamprea marina llegó al lago Ontario a mediados del siglo XIX y se extendió al resto de los Grandes Lagos en la década de 1920, según un reportaje Llamado a la Tierra de la CNN.

Una lamprea marina (Petromyzon marinus), con su boca circular de ventosa dentada. Foto: T. Lawrence / Great Lakes Fishery Commission, vía NOAA GLERL (CC BY-SA 2.0).
Una lamprea marina (Petromyzon marinus), con su boca circular de ventosa dentada. Foto: T. Lawrence / Great Lakes Fishery Commission, vía NOAA GLERL (CC BY-SA 2.0).

En medio siglo, la especie redujo la pesca de trucha de lago de unas 6.800 a apenas 136 toneladas anuales, según Circle of Blue.

¿Cómo disparó la pandemia la población de lamprea marina en los Grandes Lagos?

Durante los confinamientos de 2020 y 2021, el distanciamiento social impidió a la Comisión de Pesca de los Grandes Lagos aplicar el programa completo de tratamientos químicos contra la lamprea marina. El aumento de población que siguió ya había sido registrado a finales de 2024 por Michigan Public.

Greg McClinchey, director de políticas de la comisión, llamó a ese episodio «el experimento prohibido».

«Siempre hemos dicho que si no controlamos la lamprea marina, volverá a proliferar. Son una amenaza latente. Pero nunca nos atrevimos a hacerlo», afirmó McClinchey.

El aumento de población durante la pandemia generó un impacto económico de unos 1.800 millones de euros en la industria pesquera de los Grandes Lagos, que sostiene 75.000 empleos.

¿Qué hacen Estados Unidos y Canadá hoy para controlar la lamprea marina?

El control se apoya desde 1957 en un compuesto químico llamado TFM, que mata las larvas de lamprea marina sin dañar a la mayoría de los peces autóctonos. Casi 70 años después, la especie no ha desarrollado resistencia al tratamiento. A ese método se suman presas, barreras de burbujas y barreras acústicas en los ríos que alimentan los lagos, según la comisión binacional.

La Comisión Conjunta Internacional (IJC) calcula que el programa redujo la población de lamprea marina hasta un 90 % en la mayoría de las zonas, frente a las cerca de 46.700 toneladas de pescado que la especie destruía cada año antes del control, según IJC.

En diciembre de 2025, la comisión anunció que había devuelto la población de lamprea marina a los niveles previos a la pandemia, aunque en el lago Superior seguía siendo elevada.

¿Qué plan preparan Estados Unidos y Canadá contra los mejillones invasores de los Grandes Lagos?

Por otro lado, los mejillones cebra y quagga llegaron a los Grandes Lagos en el agua de lastre de buques comerciales durante la década de 1980 y hoy no existe una forma segura de eliminarlos. Afectan la supervivencia de huevos de peces, provocan proliferaciones tóxicas de algas y desplazan a los mejillones autóctonos.

«Los mejillones cebra y quagga han causado más daño a los medios de subsistencia de nuestros miembros que casi cualquier otra cosa en los lagos», afirmó Vito Figliomeni, director ejecutivo de la Asociación de Pesca Comercial de Ontario.

En el Congreso de Estados Unidos avanza un proyecto de ley bipartidista, la Ley para la Conservación de los Peces de los Grandes Lagos, que propone un presupuesto de unos 460 millones de euros a lo largo de diez años para buscar un control eficaz de los mejillones invasores.

Un comité asesor binacional de la comisión aprobó por unanimidad una resolución de apoyo a la ley de los Grandes Lagos, aunque no hay plazo previsto para que el Congreso actúe.

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