Los expertos ponen el grito en el cielo: ya detectan residuos de fibra de vidrio en estuarios costeros de Canadá
Los investigadores de la Universidad Simon Fraser han encontrado rastros de una terrible contaminación en algo que hasta ahora era ignorado en las costas. El hallazgo fue publicado en la revista Marine Pollution Bulletin y revela la presencia de partículas de fibra de vidrio en el estuario de Cowichan, en la isla de Vancouver.
Este ecosistema de 400 hectáreas es vital para las comunidades indígenas de las Naciones Originarias de Cowichan, quienes pescan diferentes tipos de animales marinos en la zona, la cual también es área de descanso de distintas aves migratorias.
Según los datos de la investigación liderada por Juan José Alava, la presencia de estos residuos antropogénicos de última generación supone una amenaza directa para la seguridad alimentaria humana como la de animales. Los científicos analizaron un total de 26 puntos de muestreo entre 2020 y 2024, y detectaron estos materiales dañinos tanto en el sedimento profundo como en el biofilm, una película delgada compuesta por microorganismos y algas.
¿Qué son los residuos de fibra de vidrio hallados en el estuario?
La degradación de materiales industriales y náuticos libera filamentos microscópicos de sílice que están reforzados con resinas plásticas.
Los expertos confirman que esta fibra de vidrio aparece en el 96 % de los estuarios (también llamados esteros) analizados debido a que su densidad supera la del agua salada. Al ser más pesada, la partícula tiende a hundirse y acumularse en las zonas donde habitan especies comerciales como almejas, cangrejos y salmones.
La investigación, realizada en colaboración con la Asociación para la Restauración y Conservación del Estuario de Cowichan (CERCA), identifica varias fuentes críticas de esta contaminación en Canadá:
- Embarcaciones abandonadas y en avanzado estado de deterioro.
- Labores de lijado y reparación de cascos de barcos sin control de residuos.
- Escorrentía industrial y de aguas pluviales procedente de astilleros.
- Desmantelamiento inseguro de infraestructuras marinas antiguas.
Los expertos advierten sobre el peligro para la fauna y los humanos
El problema de la fibra de vidrio en los estuarios está en su estructura física, ya que es similar a pequeñas agujas que apenas se degradan con el tiempo. Juan José Alava explica que todavía estamos en una fase muy temprana para comprender la toxicidad total, pero la mera existencia de estos filamentos en áreas de recolección de mariscos justifica acciones preventivas.
Por eso, los expertos piden que los datos actuales sirvan como prueba suficiente para exigir una regulación inmediata de estas partículas microscópicas antes de que el daño en la cadena alimentaria sea irreversible. Para el especialista, no hace falta esperar a conocer cómo actuarán en cada etapa para proteger la salud de las comunidades costeras.
Además, a diferencia de otros plásticos, las fibras de vidrio incrustadas en el biofilm pueden acabar ingeridas por aves migratorias, mientras que los animales que viven enterrados en el fango están expuestos a ellas de forma constante.
Por el momento, la durabilidad extrema del material hace que la prevención sea la única solución viable frente a un contaminante que califican como «eterno» en nuestros océanos. Los investigadores sugieren invertir en química verde para buscar alternativas más ecológicas a los plásticos reforzados tradicionales.
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