Pueblos

En 1980 era un pueblo abandonado en mitad de las montañas navarras: hoy una ‘ecoaldea hippie’ donde viven 44 personas y no aceptan visitas sin avisar

Ecoaldea, Navarra, turismo, pueblos, viajes
Lacabe. Foto: Red Ibérica de Ecoaldeas
  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Lacabe pasó de ser un núcleo rural vacío a convertirse en una comunidad que lleva más de cuatro décadas experimentando con la vida colectiva.

El pequeño asentamiento del valle de Arce mantiene hoy una población de 44 habitantes y un modelo basado en la autogestión, el trabajo compartido y la relación directa con el entorno.

La transformación de Lacabe, de pueblo abandonado a ecoaldea autosuficiente

Lacabe se encuentra en el valle de Arce-Artzibar, en Navarra, y quedó deshabitado durante el proceso de éxodo rural de mediados del siglo XX.

En 1980, un grupo de jóvenes procedentes del movimiento de objeción de conciencia ocupó el pueblo, entonces en estado de abandono, con la intención de recuperar sus viviendas y construir una alternativa de vida comunitaria.

La propia comunidad explica que aquel proyecto nació con la idea de crear un espacio colectivo adaptado a los ritmos de la naturaleza. La recuperación exigió aprender desde cero tareas como la agricultura, el cuidado de animales y la rehabilitación de edificios.

Según REAS, los habitantes llegaron a restaurar 12 casas y desarrollaron progresivamente un sistema de organización común. El resultado es un núcleo que ha mantenido actividad durante más de 40 años.

El Registro de Entidades Locales de Navarra sitúa la población de Lacabe en 44 habitantes en 2025. La cifra confirma la recuperación demográfica de un lugar que llegó a quedar completamente vacío.

¿Cómo funciona la vida en la ecoaldea de Lacabe?

La organización interna gira alrededor de la participación colectiva. Las decisiones se toman mediante asambleas y las responsabilidades se reparten entre diferentes áreas de trabajo.

Agricultura, animales, alimentación, mantenimiento y otros proyectos forman parte de una estructura en la que el funcionamiento diario depende de la implicación de sus integrantes.

El autoconsumo ocupa un lugar central. La comunidad cultiva sus propios alimentos y ha desarrollado proyectos vinculados a la producción artesanal. La panadería Lakabe Okindegia constituye una de sus iniciativas económicas. El modelo combina actividad productiva, consumo responsable y una gestión colectiva de los recursos.

La energía también forma parte de este planteamiento. Lacabe utiliza fuentes renovables y aplica criterios de construcción ecológica y aprovechamiento responsable de los recursos.

El objetivo no consiste únicamente en vivir fuera de las ciudades, sino en reducir la dependencia de los sistemas convencionales y adaptar las necesidades cotidianas a las posibilidades del entorno.

La ecoaldea navarra no acepta visitas espontáneas

El interés por conocer Lacabe no implica que el pueblo funcione como un destino turístico convencional. En su página oficial, la comunidad pide expresamente que nadie acuda sin avisar y señala que no acoge visitas espontáneas.

Para acercarse al proyecto existen actividades concretas, como cursos, jornadas de puertas abiertas y otros eventos organizados por sus habitantes.

Más de cuatro décadas después de aquella ocupación, Lacabe mantiene una identidad propia y un modelo de convivencia alejado del esquema habitual de los pueblos rurales.

Su historia muestra cómo un asentamiento vacío puede recuperar población mediante un proyecto comunitario estable, aunque sus normas de acceso dejan claro que la experiencia cotidiana de sus habitantes está por encima de la curiosidad turística.

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