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¿Por qué activamos el modo avión antes del despegue? Aquí está la verdadera razón

Activar el modo avión
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Cada vez que un avión se dirige a la pista para iniciar el despegue, los pasajeros reciben una serie de instrucciones relacionadas con su seguridad. Entre ellas, se recuerda que está prohibido fumar y que deben cumplir dos normas fundamentales: abrocharse el cinturón cuando la señal luminosa lo indique y activar el modo avión de sus dispositivos móviles hasta llegar a su destino. Aunque la mayoría sigue estas indicaciones, hay quienes se preguntan si realmente es necesario activar el modo avión. Sin embargo, pilotos y expertos en aviación coinciden en que esta medida no es un simple capricho de las aerolíneas, sino una precaución respaldada por evidencias científicas.

En 2002, la Dirección General de Aviación Civil (DGAC) de España publicó una resolución en la que alertaba de que los dispositivos electrónicos portátiles, especialmente los teléfonos móviles, podían generar interferencias en los sistemas de las aeronaves y comprometer su correcto funcionamiento. Sin embargo, el piloto comercial Perico Durán explicó en un vídeo que publicó en su cuenta de TikTok que no cumplir con esta indicación «no es el fin del mundo», aunque sí puede afectar a los sistemas a bordo. «Si hay 70, 80 o 150 personas a bordo, y son varios los que olvidan activar el modo avión, sus teléfonos intentarán conectarse a una torre, lo que genera interferencias».

La importancia de activar el modo avión

Todos los teléfonos móviles pueden emitir señales electromagnéticas cuando están encendidos y, en determinadas circunstancias, estas emisiones podrían interferir con los sistemas electrónicos de una aeronave, incluidos los instrumentos de navegación y los equipos de comunicación y otros dispositivos sensibles.

Aunque los aviones modernos cuentan con sistemas cada vez más protegidos frente a posibles interferencias, las restricciones sobre el uso de dispositivos electrónicos responden a varias razones. La primera es la prevención: aunque el riesgo de que un teléfono provoque una interferencia grave es bajo, reducir las posibles fuentes de perturbación ayuda a mantener la seguridad durante el despegue y el aterrizaje.

Por otro lado, organismos como la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) y la Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea (EASA) establecen directrices para regular el uso de dispositivos electrónicos a bordo. Estas normas permiten que las aerolíneas apliquen procedimientos de seguridad adaptados a las características de cada aeronave.

Pero, ¿qué consecuencias puede tener dejar el móvil encendido? No significa que un avión vaya a sufrir un accidente, pero las emisiones del dispositivo podría generar ruidos o zumbidos en los sistemas de radio utilizados por los pilotos, dificultando la escucha de las comunicaciones.

Txomin Baztan, antiguo piloto de Iberia, ha explicado las razones detrás de esta indicación en los aviones en el programa «Cara a cara» de Navarra Televisión. «El problema no es lo que tú puedas recibir. Al no haber cobertura, los móviles se ponen en modo máximo de búsqueda de cobertura. Están intentando captar algo y en ese intento de captar pueden interferir en toda la aviónica y los sistemas electrónicos del avión. El problema está en que no solo estás emitiendo, sino en un modo electrónico muy activo intentando cazar. Y entonces se genera mucha radiofrecuencia».

El modo avión es obligatorio en todos los vuelos, aunque las condiciones de uso de los dispositivos electrónicos pueden variar según la aerolínea, el tipo de aeronave y la región.

WiFi en el avión

Aunque recibir una señal en tierra resulta sencillo de entender, la situación cambia cuando un avión comercial surca el cielo a velocidades de crucero que pueden alcanzar unos 925 km/h, a decenas de miles de pies de altura. Para ofrecer conexión a bordo existen principalmente dos sistemas:

  • La primera opción es la red aire-tierra (ATG). En este caso, el avión incorpora antenas en su parte inferior que se comunican con las estaciones terrestres más cercanas. La señal llega al servidor de la cabina y, posteriormente, al router instalado en el avión, convirtiendo la aeronave en una especie de punto de acceso WiFi para los pasajeros.
  • La segunda alternativa es la conexión mediante satélite. En este caso, las antenas se encuentran instaladas en la parte superior del avión y se comunican con los satélites disponibles mientras la aeronave avanza por su ruta. La señal se transmite hasta los equipos de a bordo y, desde allí, pasa por el sistema WiFi del avión hasta los dispositivos de los pasajeros.

La calidad del WiFi durante un vuelo depende de varios factores. La ubicación es importante, ya que sobre tierra puede haber mejor cobertura que sobre océanos o zonas remotas. También influyen la altitud y la velocidad del avión, especialmente durante el ascenso. Las condiciones meteorológicas pueden afectar a las conexiones por satélite. Además, cuantos más pasajeros utilicen la red simultáneamente, mayor será la congestión. Por último, la tecnología instalada a bordo determina en gran medida la velocidad y estabilidad de la conexión.

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