Ya es oficial: la pensión de viudedad cambiará sus condiciones y podría limitarse al cobrar un sueldo
Uno de los principales cambios afectaría a quienes cobran esta prestación mientras continúan trabajando
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La Seguridad Social lanza un aviso sobre las pensiones de viudedad: existen condiciones concretas que pueden hacer que pierdas la pensión

Cobrar una pensión de viudedad y seguir trabajando es posible actualmente en España. Una persona puede recibir esta prestación y tener al mismo tiempo un sueldo, pero esta compatibilidad vuelve a estar en el punto de mira. Octavio Granado, que fue secretario de Estado de Seguridad Social, propone que las cosas cambien y que los ingresos que obtiene una persona trabajando se tengan en cuenta a la hora de cobrar la viudedad.
La propuesta aparecerá en el informe que Granado presentará el próximo 25 de septiembre durante la II Jornada sobre el Sistema Público de Pensiones y Seguridad Social de Fedea. Así que conviene tener clara que todavía no se ha aprobado este cambio, de modo que los que estén trabajando y cobren una pensión de viudedad puede seguir haciéndolo en las condiciones actuales. Lo que se plantea es modificar esta situación en una futura reforma.
La pensión de viudedad cambiará sus condiciones
La primera propuesta afecta a quienes todavía están en activo. Granado plantea establecer un régimen de incompatibilidades entre la pensión de viudedad y los ingresos que procedan de un trabajo o de una actividad económica. En la práctica, se tendría en cuenta cuánto gana el beneficiario. La prestación podría entonces ajustarse en función de sus rentas, algo que ahora no ocurre de esa manera con un salario. Granado pone el foco especialmente en los casos en los que los ingresos son elevados. Considera que la situación actual resulta difícil de mantener porque la viudedad tiene una compatibilidad muy amplia con las rentas del trabajo.
España ya se planteó algo parecido hace años. En 2007, a propuesta de la CEOE, la Seguridad Social estudió un modelo similar al que existe en Alemania. La posibilidad de reducir la viudedad teniendo en cuenta otros ingresos llegó a discutirse, pero finalmente no salió adelante por la oposición sindical. Ahora vuelve a aparecer sobre la mesa. Eso sí, la reforma que plantea Granado tiene una segunda parte que puede beneficiar a quienes ya han dejado de trabajar.
El problema llega al cobrar la jubilación
Puede resultar curioso, pero una persona que trabaja puede cobrar su sueldo y la viudedad y, al jubilarse, encontrarse con más limitaciones. La razón está en el tope máximo de las pensiones públicas. Si el beneficiario comienza a cobrar su propia jubilación y la suma con la viudedad, ese límite puede hacer que no perciba íntegramente el aumento que esperaba y también hay problemas cuando existen complementos a mínimos.
El informe lo explica con el caso de un matrimonio dedicado a la agricultura. Los dos cobran una pensión mínima de 12.441,80 euros al año. Dentro de esa cantidad hay un complemento a mínimos de 3.341,80 euros. Uno de ellos fallece y el otro pasa a tener derecho a una pensión de viudedad de 4.732 euros anuales. Sin embargo, ese dinero no terminan convirtiéndose en un aumento equivalente de sus ingresos. Al modificarse el complemento a mínimos, la mejora real se queda en 99,35 euros al mes.
Es uno de los aspectos que Granado quiere cambiar. Su propuesta es garantizar que la viudedad produzca un incremento mínimo de los ingresos cuando el beneficiario ya cobra una jubilación o una incapacidad. Dicho de otra forma, plantea poner límites durante la vida laboral cuando existen otros ingresos, pero evitar que la prestación pierda buena parte de su efecto cuando llega la jubilación.
Las pensiones de orfandad también entrarían en la reforma
El informe no habla únicamente de los viudos. Granado propone revisar también lo que reciben los huérfanos. La diferencia de gasto entre unas prestaciones y otras sigue siendo considerable. En 2025, el dinero destinado a las pensiones de viudedad fue 13,17 veces superior al de las pensiones de orfandad. Veinte años antes la proporción era de 14 a 1. Para el exsecretario de Estado, los hijos deberían tener una mayor protección, especialmente mientras todavía no tienen edad para incorporarse al mercado laboral.
Y luego hay una cuarta propuesta: crear poco a poco un sistema de seguro para aquellas parejas que quieran conservar determinadas mejoras de renta que ofrece el modelo actual. Granado justifica esta revisión por los cambios que se han producido desde que se diseñó la pensión de viudedad. Durante mucho tiempo esta prestación fue fundamental para mujeres que apenas habían podido trabajar o cotizar y que dependían económicamente de los ingresos de sus maridos.
La situación laboral es hoy diferente. Las mujeres representan ya aproximadamente el 47% de la afiliación a la Seguridad Social. A eso se añaden otros cambios: hay menos matrimonios, las estructuras familiares son distintas y vivimos más años. El peso de la viudedad dentro del gasto en pensiones también ha bajado. Hace veinte años representaba un 20,3% del total y actualmente se sitúa en torno al 15,4%. Por todo ello, se cree que ha llegado el momento de volver a revisar sus reglas. Pero esa discusión todavía está por delante.
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