Nivea

Los dermatólogos coinciden sobre la crema Nivea del bote azul: «Tiene la capacidad de aportar hidratación y ayudar a proteger la barrera cutánea»

crema de Nivea
Blanca Espada

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La crema Nivea de la lata azul es uno de esos productos que seguramente has visto desde siempre en casa. De hecho, lleva más de un siglo vendiéndose y, a pesar de todos los cosméticos que han ido apareciendo desde entonces, sigue teniendo un público que es muy fiel. Todo se debe a su precio, lo fácil que resulta encontrarla y sobre todo esa textura tan característica han hecho que siga pasando de una generación a otra.

Pero ¿es realmente tan buena para la piel como siempre hemos pensado? La OCU recientemente lo confirmó, al analizar su poder hidratante y comprobar que así era, pero además, María Segurado, dermatóloga de Nivea, ha hablado de sus principales ventajas señalando que no sólo es capaz de aportar esa hidratación de la que siempre se habla sino que también ayuda a proteger la barrera cutánea. Algo que puede venir especialmente bien cuando la piel está más seca de lo habitual, aunque la propia especialista advierte de que no todo el mundo necesita utilizar el mismo tipo de crema.

Los dermatólogos coinciden sobre la crema Nivea del bote azul

Uno de los puntos fuertes de esta crema es precisamente su textura. Es bastante densa y grasa si la comparamos con muchas de las hidratantes que utilizamos actualmente, pero eso no tiene por qué ser algo negativo. Segurado explica que su «textura rica y nutritiva» hace que sea especialmente adecuada para las pieles secas o para determinadas partes del cuerpo que necesitan un extra de hidratación.

Y aquí seguramente muchos reconocerán uno de los usos de toda la vida de la Nivea azul. Aplicarla en las manos cuando están muy secas, en los codos, las rodillas o incluso en los talones es algo bastante habitual. Su fórmula ayuda a entenderlo. Entre sus ingredientes encontramos glicerina, pantenol, aceite mineral o alcohol de lanolina. Varios de ellos se utilizan habitualmente en productos destinados a hidratar y evitar que la piel pierda agua con tanta facilidad. La Academia Americana de Dermatología, de hecho, menciona ingredientes como la glicerina, la lanolina y el aceite mineral entre los que pueden resultar útiles a la hora de elegir una crema para la piel seca. Y en el caso concreto de la Nivea azul, María Segurado señala precisamente en esa hidratación y la ayuda que puede ofrecer para mantener protegida la barrera de la piel.

Por qué puede venir bien después del verano

Septiembre es uno de esos meses en los que empezamos a notar todo lo que el verano ha dejado en nuestra piel. El sol, el calor, el cloro de la piscina o el agua del mar pueden hacer que algunas zonas estén bastante más secas. Y poco después llega otro cambio. Bajan las temperaturas y comenzamos a exponernos al frío, al viento y también a ambientes interiores con calefacción. Para quienes tienen tendencia a la sequedad, es bastante habitual que la piel vuelva a pedir más hidratación.

Es precisamente en estos momentos cuando una crema que sa más untuosa puede resultar cómoda. La dermatóloga señala que Nivea Creme puede utilizarse durante todo el año, aunque insiste en algo importante: hay que adaptar su uso a las necesidades de cada persona. Porque aunque todos tengamos piel, no todas las pieles reaccionan igual ni necesitan los mismos productos.

No es la mejor opción para todo el mundo

Este es quizás el punto que conviene tener más claro. Que la Nivea de la lata azul lleve décadas utilizándose y sea muy hidratante no significa que necesariamente que sea adecuada para todas las personas. Si tienes la piel seca y te gusta una textura densa, puede encajarte mucho mejor que si tienes una piel muy grasa. Segurado señala precisamente que no la considera la opción más indicada para personas con piel muy grasa o con tendencia acneica.

En esos casos puede resultar preferible recurrir a productos más ligeros y adaptados a este tipo de piel. Y si existe acné, irritación o cualquier otro problema dermatológico, será un profesional quien pueda indicar qué productos conviene utilizar. Hay además otra cuestión a tener en cuenta. La crema clásica contiene perfume. Muchas personas lo utilizan sin ningún problema, pero quien tenga una piel especialmente sensible o sepa que determinados perfumes le producen irritación debería revisar antes los ingredientes. No hace falta, por tanto, convertir la famosa lata azul en una crema que sirve absolutamente para todo. Su principal utilidad sigue siendo bastante más sencilla: hidratar la piel sin más, al margen de trucos o tratamientos que se mencionen en redes, como eliminar arrugas o tratar quemaduras.

El momento de aplicarla también importa

Hay un pequeño gesto que puede ayudar cuando tenemos la piel seca y utilizamos una crema hidratante. En lugar de esperar mucho después de ducharnos, los dermatólogos aconsejan aplicarla cuando la piel todavía conserva algo de humedad. De este modo ayudamos a mantener esa hidratación. Y si hay zonas que se resecan especialmente, como manos, codos o rodillas, se puede insistir en ellas cuando sea necesario.

Eso sí, hidratar la piel no sustituye a la protección solar. Aunque haya terminado el verano, el protector sigue siendo necesario en las zonas expuestas cuando existe radiación ultravioleta. Después de 114 años, quizás el secreto de la lata azul no sea tan misterioso. No es una crema milagrosa ni hace falta utilizarla para todo. Pero su fórmula rica y su capacidad hidratante explican bastante bien por qué continúa teniendo un hueco en tantos baños.

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