Los reumatólogos alertan sobre los fármacos para adelgazar: más casos de osteoporosis en menores de 50 años
En España, 3 millones de personas padecen la enfermedad y se producen unas 300.000 fracturas por fragilidad al año

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La osteoporosis continúa siendo una enfermedad infradiagnosticada e infratratada, pero además está dejando de ser percibida como un problema exclusivo de personas mayores. Aunque esta enfermedad metabólica es especialmente frecuente en mujeres después de la menopausia y en pacientes de edad avanzada, se está observando una mayor detección en personas menores de 50 años.
«La mayor sensibilización y el incremento de las pruebas diagnósticas, junto con cambios en los hábitos de vida y una mayor presencia de determinadas enfermedades asociadas a la pérdida de masa ósea como determinadas enfermedades autoinmunes e inflamatorias, podrían estar detrás del aumento de diagnósticos de osteoporosis precoz observado en los últimos años», según ha advertido el Dr. Enrique Casado, jefe de Sección de Reumatología del Hospital Universitari Parc Taulí (Sabadell, Barcelona).
En el marco del VIII Curso de Osteoporosis y Patología Metabólica Ósea de la Sociedad Española de Reumatología, que se ha llevado a cabo los días 18 y 19 de septiembre, con la colaboración de la biofarmacéutica UCB y la biotecnológica Amgen, el Dr. Casado, uno de los coordinadores de este encuentro formativo, ha insistido en que «en personas jóvenes, cuando aparece osteoporosis hay que buscar especialmente causas secundarias: enfermedades inflamatorias, alteraciones hormonales, trastornos de la nutrición, menopausia precoz o administración de determinados medicamentos, sobre todo los corticoides».
En esta línea, hace hincapié en que «ahora los jóvenes son más sedentarios, toman menos el sol y, en ocasiones, siguen dietas restrictivas con una ingesta insuficiente de proteínas, calcio y otros nutrientes». Además, recuerda que «el consumo excesivo de bebidas alcohólicas constituye la causa más frecuente de osteoporosis en los varones en España»,
No obstante, la genética también tiene un peso importante. El antecedente familiar de osteoporosis y, especialmente, de fractura de cadera, constituye uno de los factores de riesgo conocidos de fractura. «La genética explica entre un 60-70% de la variación de la masa ósea de una persona», destaca el Dr. Casado.
Por ello, ante una persona joven que presenta una fractura tras un traumatismo mínimo, una pérdida importante de masa ósea o varios factores de riesgo, los especialistas consideran fundamental realizar una valoración médica y no asumir que la edad descarta la posibilidad de osteoporosis.
En opinión del experto, «la prevención debe empezar en la infancia con unos hábitos de vida saludables, para alcanzar un buen pico de masa ósea, que se deben mantener durante el resto de la vida, con especial atención en una alimentación equilibrada, con una ingesta adecuada de calcio y proteínas, junto con la práctica de ejercicio físico de fuerza y ejercicios que mejoren el equilibrio».
La vitamina D, añade, también desempeña un papel importante, aunque tomar suplementos por sí solos no previene la osteoporosis y las necesidades deben valorarse de forma individual.
En España, 3 millones de personas padecen la enfermedad y se producen unas 300.000 fracturas por fragilidad al año, lo que supone un coste sanitario de 4.000 millones de euros. Además, en los próximos 10 años se espera un incremento exponencial de estas cifras por una mayor esperanza de vida y por el cambio evidente de hábitos diarios.
El tratamiento evoluciona hacia una mayor personalización
En el último año se han producido avances relevantes en la prevención y el tratamiento de las fracturas por osteoporosis, con una creciente importancia de la planificación terapéutica a largo plazo, la identificación de pacientes con un riesgo muy elevado de fractura y el establecimiento de objetivos que permitan comprobar la eficacia del tratamiento.
En este sentido, la Dra. Dacia Cerdá, reumatóloga del Hospital de Sant Joan Despí Moisès Broggi de Barcelona y también coordinadora del curso, ha destacado que «cada vez se da más importancia a individualizar el tratamiento, teniendo en cuenta el riesgo de fractura y las características de cada persona».
En pacientes con un riesgo muy elevado, la evidencia disponible respalda en determinados casos comenzar con medicamentos que estimulan la formación de hueso y continuar posteriormente con tratamientos destinados a evitar una nueva pérdida de masa ósea.
Otro de los avances destacados es la expansión de las denominadas Unidades de Fractura (FLS), cuyo objetivo es identificar a las personas que han sufrido una fractura después de un traumatismo de baja intensidad o una caída, ya que puede tratarse de la primera manifestación de una osteoporosis.
«Estas Unidades permiten valorar la salud ósea y el riesgo de nuevas fracturas, facilitar el acceso al tratamiento más adecuado y mejorar la coordinación entre los diferentes profesionales implicados», precisa la especialista.
Nuevas líneas de investigación
El creciente uso de los agonistas del receptor GLP-1 para el tratamiento de la diabetes y la obesidad ha abierto también nuevas líneas de investigación en relación con la salud ósea.
«La relación con el hueso es compleja. Por un lado, una pérdida importante de peso puede acompañarse de pérdida de masa ósea y, especialmente, de masa muscular, lo que potencialmente podría incrementar el riesgo de caídas y fracturas. Por otro lado, algunos estudios sugieren que estos tratamientos podrían tener un efecto beneficioso sobre el hueso, tanto por un posible incremento de la formación de hueso nuevo como por una disminución de la resorción ósea».
«Por tanto, se trata de un ámbito que todavía requiere investigación para comprender mejor el efecto global de estos tratamientos sobre el tejido óseo», apunta el Dr. Casado.
Asimismo, las nuevas herramientas de imagen y los modelos predictivos basados en inteligencia artificial están abriendo nuevas posibilidades para estimar de forma más precisa el riesgo individual de fractura, señala la Dra. Cerdá.