Félix Rodríguez de la Fuente, naturalista español fallecido en 1980: «Las personas deben amar y respetar la Tierra, como aman y respetan a su propia madre»

Félix Rodríguez de la Fuente nació en Poza de la Sal, un pueblo pequeño de Burgos, en 1928. Estudió Medicina y llegó a ejercer como dentista, pero abandonó la consulta en 1960 para dedicarse por completo a algo que le apasionaba desde niño: observar, estudiar y proteger a los animales salvajes de la península ibérica.
Fue su forma de contar la naturaleza, con cámara en mano y una voz inconfundible, la que cambió para siempre la manera en que España miraba el campo, los animales y el paisaje que la rodeaba. Sus documentales entraban cada semana en millones de hogares, y entre ellos hay uno en particular que resume mejor que ningún otro su forma de entender la vida.
¿Quién fue Félix Rodríguez de la Fuente y por qué comparó la Tierra con una madre?
El gran salto a la fama de Félix Rodríguez de la Fuente llegó en 1964, cuando una aparición en televisión hablando de cetrería, su gran pasión desde joven, lo convirtió en una celebridad de la noche a la mañana.
Incluso la prensa llegó a bautizarlo como el «Cetrero Mayor del Reino», y nació lo que los medios de la época llamaron el fenómeno Félix.
Aquella frase sobre amar y respetar la Tierra como a una madre no era una metáfora suelta, sino el resumen de toda su filosofía.
Recordemos que Rodríguez de la Fuente insistía en que había que proteger la naturaleza entendida como «madre nutricia», y llamaba a sumarse a lo que él mismo definía como «un pequeño ejército ecologista heroico».
El fragmento documental que resume su forma de entender la naturaleza
Buena parte de este artículo se basa en un fragmento del documental El hombre y la Tierra: Capítulo 31, El macho montés I, conservado hoy en el archivo digital de RTVE.
En aquel episodio, Rodríguez de la Fuente narraba la vida de un viejo macho de cabra montés que, vencido y a punto de morir, repasaba mentalmente toda su existencia: el ataque de un águila real cuando era apenas una cría, los inviernos más duros y los combates por el territorio durante el celo.
Aquella escena, la del águila real derribando a una cabra montés joven, se convirtió en una de las imágenes más recordadas de la televisión española de los años setenta.
Rodríguez de la Fuente eligió contar la naturaleza desde el punto de vista del animal. Y lo hizo con una genuinidad sin igual. Él mismo confesó una vez que al ver volar a las águilas sintió que quería «volverme pájaro».
El legado de Félix Rodríguez de la Fuente en la conservación de España
El legado de Félix Rodríguez de la Fuente va mucho más allá de aquella escena del águila. Antes de El hombre y la Tierra ya había dirigido otros espacios como Planeta azul y el programa de radio La aventura de la vida.
Su serie más célebre sumó 124 capítulos rodados en 35 milímetros entre 1974 y 1980, y llevó por primera vez a la pantalla imágenes del desmán ibérico, un pequeño mamífero hasta entonces desconocido para el gran público.
En una España donde el lobo y el halcón peregrino eran perseguidos casi sin restricciones, Rodríguez de la Fuente se convirtió en su principal defensor y logró influir en la creación de varios espacios naturales protegidos, entre ellos el Parque Nacional de Cabrera, en Baleares.
En este marco, una encuesta de 1983 reveló que el 70% de los estudiantes españoles de Biología citaban su trabajo como la razón por la que habían elegido esa carrera, un dato que resume el alcance real de su influencia.
Félix Rodríguez de la Fuente murió en su propio cumpleaños: ¿Qué ocurrió?
Félix Rodríguez de la Fuente murió el 14 de marzo de 1980, el mismo día en que cumplía 52 años. La avioneta en la que viajaba para grabar nuevas imágenes se estrelló cerca de Shaktoolik, en Alaska, mientras filmaba para la sección norteamericana de El hombre y la Tierra.
La noticia conmocionó a toda España y truncó de golpe la serie que millones de familias seguían cada semana.
Más de sesenta reconocimientos póstumos llevan hoy su nombre, y los 124 capítulos de El hombre y la Tierra siguen disponibles en el archivo digital de RTVE, accesibles de forma gratuita para cualquiera que quiera ver, cuatro décadas después, la misma escena del águila y la cabra montés que marcó a toda una generación de españoles.